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Noche de Luna

5 de Septiembre del 2582

Centro Urbano Ocupado, Athelney, Colonia Sybil, Sistema Pass

Era una noche lluviosa. Como cualquier otra. Un crimen como cualquier otro. Para el tiempo en que la guerra con el Covenant y, más recientemente, el Conflicto de la Tormenta habían terminado sólo había sido cuestión de tiempo para que la unión de la humanidad se resquebrajara de nuevo.

En una colonia exterior como lo es Sybil era algo natural que sucediese. Se pensó que la misma UNSC tomaría papeles en el asunto luego del creciente nivel de terrorismo pero jamás sucedió. Desde que se reveló al universo las intenciones de la Oficina de Inteligencia Naval todo cambió. En una conflictiva colonia como lo era Sybil, la única forma de combatir el terrorismo era combatiendo fuego con fuego.

Anima había sido fundado para ello. Una organización policial que aplacó la situación al cabo de poco tiempo y restauró la paz. Sin embargo, la tranquilidad siempre ha sido algo intangible y frágil a la vez. Situaciones desesperadas requerían de medidas desesperadas. Ese fue el aprendizaje que la recién asignada Oficial Whitney Odgen mantuvo grabado en su mente en su primer día de trabajo donde la Inspectora se encontraba esperando.

Whitney Odgen: Disculpe, ¿usted es la Inspectora Townshend?

Heather Townshend: (Suspiro) Soy yo. Tienes una terrible suerte, tener que lidiar con un incidente justo después de ser asignada...

Whitney Odgen: Soy Odgen. Whitney Odgen.

Heather Townshend: Lo siento, pero Anima está muy corto de personal. Así que te tendré corriendo por todas partes.

La Inspectora retiró la manga de su brazo, revelando un reloj con el que mostró una pequeña proyección holográfica remarcada con anotaciones.

Heather Townshend: Nuestro objetivo es Tom Nuttle. Un escáner lo atrapó mientras robaba un banco.

Whitney Odgen: ¿Robo de banco?

Heather Townshend: Debe estar desesperado y busca irse del planeta. Afortunadamente no huyó lejos, el problema es que escogió este bloque de departamentos para esconderse. No podremos acceder con fuerza. Además, oí que Nuttle secuestró a una transeúnte y la mantiene como rehén.

Whitney Odgen: ¡¿Una rehén?!

Heather Townshend: De acuerdo a los testigos, es una mujer joven. Todavía no hemos sido capaces de confirmar su identidad.

Whitney Odgen: ¿Qué hay de la evacuación de los residentes?

Heather Townshend: Los registros indican que este es un bloque inhabitado, pero debido a ello se ha convertido en una cueva para personas sin hogar.

Una furgoneta policial llegó a escena y de él salieron más agentes portando un arma un tanto extraña.

Whitney Odgen: ¿Ellos quiénes son?

Heather Townshend: El resto del equipo.

Los agentes se pusieron en fila a la espera de órdenes.

Heather Townshend: Ella es Odgen. Será la segunda al mando... ¿Ya revisaron los datos del objetivo? Apretaremos la soga de esta rata acorralada. Nos dividiremos y tomaremos turnos. Brent y Rowley, vienen conmigo. Langdon, ve con ella.

Los dos agentes más jóvenes asintieron y siguieron a la Inspectora por uno de los callejones.

Whitney Odgen: ¿Qué debería hacer?

Theo Langdon: Podrías ordenar estar en espera. La verdad no tendría problemas con eso. No te pongas nerviosa. Sabes cómo usar un Paralizador, ¿no?

Whitney Odgen: Recibí el entrenamiento.

El agente giró su arma contra su dedo, deteniéndolo a los pocos segundos con el resto de la mano para presentarlo.

Theo Langdon: Esta arma es muy inteligente. Está conectada al sistema de Anima por lo que puede reconocer al instante a cualquier criminal. Su gatillo se libera solo cuando apuntas a un criminal. Si te dice que dispares, sólo dispara.

Whitney Odgen: ¿Sólo dispara?

Theo Langdon: Si se coloca en modo básico, usará el Paralizador. Solo paralizará al blanco, así lo tomamos en custodia y eso sería todo.

Whitney Odgen: Entiendo y... ¿Qué hay de una sesión informativa? ¿No vamos a idear un plan?

Theo Langdon: Nosotros vamos a cazar a la presa y tú vas a observar. Eso es todo por ahora. Pues bien, ¿vamos?

El agente señaló con el arma hacia un callejón en el que Whitney se internó primero. La pobre mujer comenzó a preocuparse por su inexperiencia pero esa sensación fue tranquilizada por Theo, quien ya era un veterano y ya había tratado con la misma situación con otros novatos.

Al frente el callejón se habría ante una apertura donde en varios rincones se encontraban malvivientes dormidos. Los nervios estaban colmando a Whitney, quien apuntó a uno de los vagabundos. En ese momento, el sistema de Anima rápidamente le mostró una pantalla holográfica que no confirmaba alguna actividad ilícita hecha por la persona, bloqueando el gatillo de su arma.

Theo, quien se había adelantado unos metros, llamó a la Inspectora con señas indicando que se encontraba despejado. Juntos atravesaron un largo pasillo repleto de contenedores de basura grafiteados. Por mera curiosidad, Whitney apuntó al agente descubriendo toda una lista de crímenes por los cuales su sentencia fue ayudar a la comunidad convirtiéndose en el policía que era ahora.

Theo Langdon: He escuchado cosas de ti de la Inspectora Townshend. Era la mejor estudiante de la academia.

Whitney Langdon: Así es.

Theo Langdon: Te daré algunos consejos: Olvídate de todo lo que aprendiste ahí. Ninguna de esas cosas es útil cuando estás trabajando en un caso real. Vivimos en un mundo donde la tecnología puede leer tu mente y, sin embargo, este lugar sigue estando repleto de personas que odian, mienten, roban, y tratan de dañar a otros. Irracional, ¿no? Pronto te darás cuenta de que la teoría y lógica que te enseñaron son completamente inútiles.

Whitney Odgen: ...

Theo Langdon: Bueno, al menos estate preparada.

Cody Brent (Radio): Este es Moon 4. Encontré al objetivo en el cuarto piso del edificio MR ¿Cuáles son las órdenes?

Heather Townshend (Radio): Quédate ahí y vigílalo. Moon 2 y yo lo acorralaremos.

Cody Brent (Radio): Bien, pero tomando en cuenta como están las cosas, la chica que tomó como rehén puede estar al final de su cuerda ¿Puedo ir por mi cuenta para asegurarlo?

Heather Townshend (Radio): (Suspiro) Bien, pero no lo estropees.

Theo Langdon: Parece que esto terminará pronto. Debe ser un alivio que así termina este caso, ¿no?

Whitney Odgen: Eso creo.

Theo Langdon: Aunque también debemos asegurarnos de resolver esto rápido, o será todo para el rehén...

El sonido de un disparo interrumpió la conversación seguido del cristal de una ventana rompiéndose. El criminal había esquivado el disparo de Cody y había caído frente a los agentes. Tanto Theo como Whitney se ocultaron en las sombras desde donde observaron el comportamiento errático del ladrón.

Al ver que el criminal intentó correr hacia los callejones, Theo salió de su escondite, deteniéndolo antes de que pudiera tomar carrera. Whitney igualmente imitó a Theo saliendo de la penumbra y apuntando a Tom con su Paralizador entre manos temblorosas. El criminal, presa del miedo, reveló tener entre sus brazos a la rehén como un escudo humano.

Tom Nuttle: ¡No se acerquen! ¡Bajen sus armas y dénmelas!

Por imponer la seguridad de la rehén, Theo y Whitney acataron la orden del criminal arrojándole sus Paralizadores hacia sus pies. Tom tomó una de las armas y apuntó con ella a los agentes.

Tom Nuttle: ¡Mueran!...

El gatillo se atascó debido a que había apuntado hacia Whitney, quien no tenía algún crimen registrado hasta el momento, pero al dirigir la mira del arma contra Theo todo cambió. Antes de volver a accionar el mecanismo de disparo, un intenso escalofrío recorrió su columna, ocasionado por la presencia de alguien quien lo había emboscado y que ahora se encontraba detrás de él apoyando un Paralizador contra su nuca.

Heather Townshend: ¿Ya te divertiste?

La Inspectora jaló el gatillo y de la boca del arma salió una potente aunque no letal descarga de energía que noqueó al ladrón dejándolo completamente paralizado.

Heather Townshend: Aquí Moon 1. Paralización completada. La rehén presenta golpes pero nada grave.

Theo Langdon: ¿Usando a un anciano y a una niña como señuelos? Nunca cambiarás, ¿verdad?

Heather Townshend: (Suspiro) Sólo hacía mi trabajo, viejo... Inspectora Odgen.

Whitney Odgen: ¡¿Sí?!

Heather Townshend: En esta situación pudiste haberte mantenido oculta para disparar contra el criminal en cuanto hubiera descuidado a la rehén. Igual tú, viejo. Sabes que aunque estés trabajando aquí, tus cargos todavía no serán retirados. Espero que ambos expliquen a fondo su manejo de esta situación en sus reportes.


Una Hora Después...

Estación de Anima, Athelney, Colonia Sybil

Una vez asegurado y encarcelado el criminal, los agentes e Inspectores regresaron al cuartel de las oficinas de Anima pasando de resolver un tranquilo aunque emocionante caso a la monotonía de estar frente a un monitor escribiendo un resumen de lo que acabas de hacer. Para Heather, eso era lo más desesperante de su trabajo pero al haber hecho muchos sacrificios para haber llegado ahí al final no era nada.

Whitney Odgen: He terminado mi reporte sobre el caso. Puse las observaciones y todo lo que se hizo mal como me pediste. Envíaselos al jefe, por favor.

Cody Brent: Este reporte no está bien. Cuestionas demasiado las acciones de la Inspectora Townshend sobre la forma en que se ejecutó la operación.

Whitney Odgen: Usted tampoco cumplió al momento de acorralar al criminal.

Cody Brent: Admito que fue un error el no considerar que un ladrón contara con un inhibidor corporal. De cualquier modo, logré hacer que fuera rodeado por ti y por Theo. De hecho, tu error casi le cuesta una ida al hospital.

Heather Townshend: ¡Basta! (Suspiro) Tranquilos... Es una buena retroalimentación. Fue mi culpa por apresurarme a terminar con la operación. Creo que es un buen reporte. Lo enviará de inmediato. Así podremos dividir el castigo entre todos.

La Inspectora apagó el monitor de su computadora y luego tomó sus cosas para dirigirse a la salida.

Whitney Odgen: ¿A dónde va?

Heather Townshend: A casa.

Whitney Odgen: Pero... ¿Qué hay del interrogatorio?

Heather Townshend: Que se encargue el segundo equipo.

Heather salió de la oficina con los pies adoloridos y los párpados pesados. Al estar afuera de la estación se percató de que alguien la estaba siguiendo pero como estaba muy cansada decidió ignorarlo hasta llegar a su auto.

Jacob Read: Heather, tengo que hablar contigo. Soy Jacob Read. Soy detective.

Heather Townshend: ¿Un detective? ¿En serio?... Ha sido un placer hablar contigo.

Jacob Read: Es importante. Es acerca de tu pasado.

Heather Townshend: No estoy interesada.

Heather subió a su auto, encendió el motor, activó el control automático y estableció la ruta directa hacia su hogar. Al irse alejando de la estación vio como la figura del supuesto detective desaparecía en la lejanía mientras se preguntaba quién era realmente puesto que jamás lo había visto en su vida. Si se trataba realmente de un detective entonces debían haberle notificado  de su llegada o más bien él debió haber mostrado alguna identificación que confirmara lo que decía.

De cualquier modo ella ya estaba muy cansada y prefirió dejarlo todo al segundo equipo como ya se había acostumbrado a hacer desde que se convirtió en Inspectora en Jefe.


30 Minutos Después...

Residencia Townshend, Athelney, Colonia Sybil

En el transcurso del camino, antes de llegar a su hogar, ella estaba teniendo un sueño. Una pesadilla. Un viaje onírico como los que había estado teniendo últimamente y de los que siempre al despertar no podía recordar que era lo que había visto. Siempre eran sombras. Escuchaba susurros que la llamaban por su nombre. Sólo eso.

Al estar frente a su casa, la alarma del auto la despertó de sobresalto. Recordó que había tenido un sueño pero por más que se esforzaba por recordar no conseguía nada. Su confusión era contestada por las ganas de bostezar. Heather apagó el auto y avanzó hacia la puerta donde la recibió una vieja amiga que la estaba esperando.

Sara Kirstein: ¿Qué? ¿Otro día difícil?

Heather Townshend: (Bostezo) Normal.

Sara Kirstein: ¿Normal normal o "normal"?

Heather Townshend: ...

Sara Kirstein: Entiendo.

Heather dejó sus cosas en la pequeña mesa del comedor. Estiró los brazos y luego fue hacia la cocina para conectar la cafetera dejando hervir el agua. Mientras pasaban los minutos, Heather caminó por la sala ignorando a su amiga que veía la tele con poco interés y cruzó por una puerta a una habitación de paredes color azul celeste las cuales apenas eran iluminadas por una pequeña lámpara conectada al enchufe.

Heather caminó unos cuantos pasos hacia una cuna con cuidado de no hacer ni el más mínimo ruido y, entonces, finalmente se detuvo frente al niño que dormía plácidamente. Heather se apoyó en el borde de la cuna y entonces contempló al bebé. Al estar junto a él tenía una indescriptible sensación de paz como si todos los problemas, especialmente los suyos, se hubieran esfumado y convertido en el equivalente a sus sueños. Algo que era fácil de olvidar.

Un niño lo era todo para una madre. Una parte de ella. Sangre de su sangre. Para Heather lo era todo eso y más. Era todo su universo. Una razón por la que vivir. Luego de suspirar ligeramente, besó la frente de su hijo y salió de la habitación cerrando la puerta con cuidado descubriendo la mirada burlona de su amiga.

Heather Townshend: ¿Qué?

Sara Kirstein: Nada.

Heather Townshend: ¿Cómo se portó?

Sara Kirstein: Pues no sé cómo es que confías en mí para cuidarlo si bien sabes que no me gustan los niños. Pero... Lo hubieras visto. Iba de un lado a otro. Se quedó dormido después de cenar.

Heather Townshend: Gracias por ayudarme, Sara.

Sara Kirstein: No es nada.

Heather volvió a la cocina para terminar de prepararse un café bien cargado. Luego regresó a la sala y se sentó al lado de Sara para ver el mismo noticiero aburrido de siempre que nunca mostraba nada interesante. Al beber un sorbo de la amarga bebida, Heather dejó fluir sus pensamientos y pensó sobre como su vida había llegado a ese punto.

Ya habían pasado dos largos años. Tiempo desde aquella promesa donde la palabra seguía revoloteando en su memoria. Cada vez que bebía su café pensaba en ello: "Pronto..." Esa simple palabra. Podría no tener sentido pero para ella implicaban muchas cosas o quizás solo lo estaba analizando demasiado.

Se habían cumplido ya dos años desde que su compañero, su mejor amigo y pareja, había salido por aquella puerta para no volver jamás. Había creído que algo le debió de haber sucedido pero rápidamente negaba esa afirmación puesto que, después de todo, no era cualquier persona. Sin embargo, fue luego de haber recibido ese mensaje que las pesadillas comenzaron a atormentarla provocándole jaquecas que afectarían con su trabajo y vida diaria.

Algo en su interior la hacía sospechar que algo más estaba sucediendo ahí afuera. Algo en su subconsciente se lo advertía pero no tenía forma alguna de interpretarlo y cuando lo intentaba sentía un leve dolor punzante en la cabeza seguido de un extraño mar de pensamientos que inundaron su mente. Ideas y pensamientos que no eran suyos.

Como ya había mencionado antes, tal vez eran simples divagaciones. Tal vez lo estaba pensando demasiado. Así era ella, ¿qué más podía hacer? Heather intentó ahogar esos pensamientos con otro sorbo de café cuando el timbre de la entrada sonó.

Sara Kirstein: ¿Quién será a esta hora?

Sara se levantó para abrir la puerta a un hombre robusto que por poco la mata de un infarto de no ser porque éste se presentó amablemente.

Jacob Read: Buenas noches. Disculpe que me presente tan tarde ¿Se encuentra Heather Townshend?

Heather Townshend: ¿Todavía me sigues? ¿Acaso tengo que gritar?

Jacob Read: Lo siento. Estaré aquí afuera esperando a que quieras hablar.

Heather Townshend: Llamaré a la policía.

Jacob Read: No creo que eso sea necesario.

Heather Townshend: Oh, sí. Que tonta. Yo soy de la policía.

Heather levantó su mano y apuntó al detective con el dedo índice como si fuera una pistola.

Heather Townshend: Esta es mi única advertencia.

Tranquilamente, el detective sacó una identificación que reveló quien era realmente.

Jacob Read: Soy el Agente Read. UNSC. He venido por una investigación de suma importancia en la cual se espera su cooperación.

Sara Kirstein: ¿Cooperación? ¡¿UNSC?!

Jacob Read: De verdad me gustaría que esto no llevara a más complicaciones. No es que usted esté en posición de negociar tomando en cuenta todos sus crímenes.

Ignorando la mirada preocupada de Sara, Heather tomó otro sorbo de su café antes de salir afuera. Era una noche tranquila pero la sensación de incomodidad era terrible como si una infinidad de cuchillos le fueran arrojados de modo que por puro reflejo, Heather posó su mano en el mango de su Cañón de Mano.

Jacob Read: Muy inteligente. Ocultarse en una colonia exterior.

Heather Townshend: ¿Y bien? ¿Qué quiere de mí la famosa UNSC?

Jacob Read: La UNSC está realizando una exhaustiva investigación para la cual esperábamos contar con el apoyo de un valioso testigo.

Heather Townshend: ¿Testigo?

Jacob Read: Diciembre. 29. 2579. Ragnarok. Sistema Harmonía. Escuadrón Zulú. Luego de ocho días fueron declarados desaparecidos en acción. Una posterior investigación descubrió que el planeta sufría una especie de anomalía dimensional provocada por el impacto de un asteroide.

Heather Townshend: Ajá.

Jacob Read: Luego de lo que sucedió con la ONI se obtuvo mucha información relacionada con el tema. El Dr. Freed Astharot había investigado estos acontecimientos por mucho tiempo. Resulta que esos asteroides son algo más. Entre sus notas destacaban planetas como Excelcion, Serket, Meridian, Reach, Sedra, Andrómeda y Akira.

Heather Townshend: Interesante.

Jacob Read: No sé si lo sepa pero todos esos mundos son conocidos por algo y no sólo por haber sido víctimas de ataques del Covenant sino por el tesoro que había bajo el suelo de éstos.

Heather Townshend: (Suspiro) ¿Quieres llegar al punto? Me haces perder el tiempo. Tengo un montón de reportes que entregar mañana...

El agente le acercó a Heather varias fotografías. Ella las tomó y se apoyó en la luz de un farol para distinguir lo que tenían.

Jacob Read: Un acontecimiento reciente. Sistema Fen. Planeta-X.

La serie de fotografías mostraban un mundo hecho pedazos. No era la primera vez que escuchaba del Planeta-X. Si no recordaba mal ese era el mundo de origen de los Metroid. Supo de buena fe que ese planeta había colapsado luego de que alguien estrellara una estación de la Oficina de Inteligencia Naval contra él.

Al ir pasando fotografía tras fotografía notó que en el vacío del espacio salieron destellos que eran similares a las brechas desliespaciales pero estos desgarros dimensionales eran otra cosa y ver un colosal fragmento de roca púrpura surgir del vacío le generó un malestar.

Las últimas fotos estaban enfocadas a los restos del Planeta-X donde alguien se encontraba de pie observando el entorno. Al ver la figura de cerca, Heather tuvo un escalofrío pero no sabía porque. Reflejado en la oscuridad del vacío del cosmos se encontraba el cazarrecompensas conocido como Wolf. A partir de ahí, las dudas comenzaron a gestarse.

Jacob Read: Pensamos que tú podrías saber algo.

Heather Townshend: ¡¿Yo?! Vienes hasta mí casa de la forma más tenebrosa posible y crees que por meterme miedo me harás creer que yo sé algo... ¡No! No sé nada. Puede que no sea lo que querías escuchar pero así es.

Jacob Read: Puede ser pero de cualquier modo la UNSC no se ha olvidado de tus crímenes.

Heather Townshend: ¡¿Ahora de qué demonios hablas?!

Jacob Read: Febrero 10. Midlothian. 30418-14258-HV. Soldado de Choque de Descenso Orbital. Épsilon-5. Hanna Valentine o debería decir "Lyca".

Heather desenfundó su Halcón de Luna y apuntó directamente a la cabeza del agente sin darle tiempo para reaccionar.

Jacob Read: ¿Quieres expandir tu lista de crímenes?

Heather Townshend: ¿Cómo me encontraron?

Jacob Read: Hemos vigilado todas las comunicaciones.

Heather Townshend: ¿Sabes que violar la privacidad de una mujer es delito?

Jacob Read: ¿Quién dice?

Heather Townshend: Lo digo yo.

Heather apretó el martillo de su Cañón de Mano alistando una bala.

Jacob Read: Déjame explicar. La UNSC quiere negociar contigo.

Heather Townshend: ...¿Eh?

Jacob Read: La cosa es así. Los Splicers nos van quitando terreno. Con el descubrimiento de que Wolf está colaborando con ellos nuestras posibilidades de hacer algo son prácticamente nulas.

Heather Townshend: Wow, ¿qué dijiste?

Jacob Read: Viste las fotos, ¿no? Aunque puede ser una conclusión apresurada pero ahora ya no queda tiempo. Necesitamos combatir fuego con fuego.

Heather Townshend: Entonces, ¿vas a arrestarme o qué? Si no pudieron atraparme en años, ¿qué les hace creer que ahora si lo lograrán?

Jacob Read: Porque sabemos quién eres, Luna Ackerman.

El agente no pudo ni siquiera ver venir el golpe que le propinó Lyca contra su nariz. Cuando le devolvió la mirada se encontró con el cañón del arma entre sus cejas.

Heather Townshend: Largo.

Jacob Read: No tiene caso negarse. Lo sabemos todo de ti. No importa a donde vayas o que identidad adoptes, te encontraremos.

Heather Townshend: No me importa. Ya he vivido de esa manera.

Jacob Read: ¿Y qué hay del niño?

Lyca estrelló el mango del arma contra la cabeza del agente abriéndole una herida profunda.

Heather Townshend: Dije largo.

Jacob Read: ...Lo sabes, ¿no es verdad? Sabías que esta vida no era para ti pero aun así decidiste tomarla negando quien fuiste y lo que hiciste... Pero todavía tienes una oportunidad de ser realmente libre.

Lyca seguía apuntándolo con su Cañón de Mano. No temblaba ni hacía nada más que esperar cualquier movimiento en falso para tirar del gatillo.

Jacob Read: Por eso vine solo. Convencí al resto de que venir aquí a la fuerza sería complicar las cosas. Sí, todavía te buscan y por eso mismo encontré la forma de absolverte de todas tus crímenes. Una misión. La última. A cambio, serás libre de vivir como quieras donde quieras. Es una buena recompensa, ¿no?

Heather Townshend: ¿Cómo puedo confiar en ti?

Jacob Read: Por qué no tienes otra opción.

Heather Townshend: (Suspiro) Bien. Lo haré. Pero quiero dejarlo claro. Escúchame bien y todos los que están apuntándome en los tejados que también me oigan: Si vuelven a buscarme, el próximo cráneo que perfore será el de la maldita UNSC.

Jacob Read: Trato hecho.

Lyca apartó su arma del agente y la regresó a su funda. Sin nada más que decir, fue de regreso a su casa.

Jacob Read: El avión parte hoy mismo.

Heather Townshend: (Suspiro) ¡¿Qué maldita parte de quiero ir a descansar no has entendido?!

Lyca azotó la puerta con fuerza. Su ira se apaciguó en el momento en que los llantos de su hijo despertaron sus instintos maternales la hicieron correr hacia él para consolarlo entre sus brazos.

Sara Kirstein: Oye... ¿Ahora qué hiciste?

Heather Townshend: ...Es solo otro caso. Saldré mañana ¿Podrías cuidarlo mientras estoy fuera?

Sara Kirstein: Sabes que sí pero, ¿otro caso? ¿Con la UNSC?

Heather Townshend: Sí... El último...

Viento y Fuego

6 de Septiembre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

El acceso al hangar fue despejado por orden directa del capitán de la nave, quien se encontraba presente. De la oscuridad se manifestó un Prowler al desactivar su campo de camuflaje activo.

Euryale (Voz): Capitán Miles, el UNSC Stray Child ha arribado. El Agente Read solicita permiso para traer a bordo a nuestra invitada.

Vector Miles: Permiso concedido, Euryale.

Cuando el Merodeador se estacionó su compuerta se abrió y de su interior se distinguieron la figura tenebrosa del agente seguido de Lyca, quien iba escoltada por un par de Marines.

Vector Miles: Gracias por venir.

Lyca, en vez de saludar, mostró sus muñecas esposadas.

Lyca: ¿Así es como tratan ahora a sus invitados?

Al retirársele los grilletes, Lyca sobó sus muñecas para después dirigir su mirada hacia el Capitán.

Lyca: ¿Y bien?

Vector Miles: Sígueme, por favor.

Aún escoltada por los Marines, Lyca siguió al Capitán sin oponer ninguna clase de resistencia. Estar en esa nave le traía viejos recuerdos que lentamente se desvanecían al ver la nueva tecnología con la que contaba ahora el ejército. Era curioso que aún con la desconfianza que había en la UNSC y su manchada reputación todavía contara con el apoyo del Gobierno Unificado de la Tierra y del resto de colonias interiores para proseguir con sus proyectos.

Uno de los Marines frenó a Lyca y le pidió que se introdujera en una cámara especial donde fue revisada mediante escaneos. Al principio pensó que estaban verificando que los sistemas de su armadura estuvieran optimizados así como el de su armamento pero al escuchar entre susurros que no tenía alguna clase de infección se desconcertó.

Mediante señas, el Marine le confirmó a Lyca que todo estaba en orden por lo que pudo continuar su camino hacia el puente donde el Capitán la estuvo esperando.

Vector Miles: Antes de comenzar con la reunión, quiero presentar a la Unidad Aurora, encargada de esta nave.

De la holomesa apareció la figura de una mujer de cabello corto y ondulado.

Euryale: Soy la Unidad Euryale del caído Sistema Aurora.

Lyca: Eh... ¿Caído?

Euryale: Hace 9 días descubrimos que todas las Unidades Aurora habían sido infectadas por un virus desconocido que obligó al sistema desactivarse. Por fortuna, los científicos han logrado dar con una vacuna.

Vector Miles: Euryale fue la primera en recibirla. Por suerte eliminamos el virus por completo.

Lyca: Ah. Qué bueno... ¿Y este virus...?

Vector Miles: Creemos que los Splicers tiene que ver con esto. Hace unos meses, el UNSC Whitesnake desapareció mientras realizaba reconocimiento en el Sistema Fen. A la mitad de la operación perdimos las comunicaciones y su banco de datos reveló que fueron víctimas de un abordaje de los Splicers quienes consiguieron acceder a la Unidad Aurora con la que propagaron el virus.

Euryale: Gracias a nuestros protocolos de seguridad, el virus fue descubierto y aislado antes de que el daño fuera irreversible.

Vector Miles: Sin embargo, aún somos vulnerables. Si los Splicers deciden hacer un ataque a gran escala ahora, tendremos el agua hasta el cuello. Tenemos que purgar el resto de las Unidades y volver a poner en marcha la red. Aquí es donde intervienes. Tu misión es administrar la vacuna a las Unidades Aurora.

Lyca: Hmm. O sea... ¿Quieren que vaya por ahí como si fuera una técnica en computación?

Vector Miles: Lo que queremos es que investigues las actividades de los Splicers en la zona. Tenemos que saber por qué Wolf está colaborando con ellos y entre todos nosotros no hay nadie que lo conozca mejor que tú. Tu misión básicamente es saber qué demonios está pasando.

Lyca: No me gusta para nada entrar en terreno extraño, pero si con eso me dejan en paz...

La nave tembló violentamente.

Vector Miles: ¡Reporte!

Euryale: Señor, un grupo de combate enemigo acaba de salir de una especie de Agujero de Einstein-Rosen. Se dirigen al Sector Zero.

Vector Miles: ¡Van por el sistema de defensa! ¡Hay que bajar ahí y ayudar a las tropas en tierra! ¡Que todos se movilicen! Lyca, toma una nave y baja al planeta. Te necesitamos mientras preparamos la formación.

Lyca asintió y desenfundó su Cañón de Mano para darse la media vuelta y dirigirse de vuelta al hangar. Apenas al volver a los pasillos se vio envuelta en una explosión ocasionada por la forzada entrada de una Nave de Abordaje de la cual un grupo de Splicer salió y acabó al momento con una escuadra de Marines.

Cuando los innobles y despreciables guerreros creyeron haber despejado esa sección, la cabeza del líder reventó en un cúmulo de sangre púrpura. El resto de Splicers apenas tuvieron tiempo de reaccionar cuando corrieron con la misma suerte. Al caer el último enemigo por el momento, Lyca preparó un nuevo cargador. Su sangre hervía. No había tenido esa sensación de adrenalina que realmente no le gustaba pero ahora, en ese momento, era liberador.

Otro temblor sacudió la nave. Lyca se apresuró por los pasillos llegando a una encrucijada. Una de las puertas que había alrededor explotó dejando pasar a unos drones autómatas que abrieron fuego contra la mujer al detectarla. Lyca buscó una cobertura para luego asomarse y empezar vaciar su Halcón de Luna necesitando simplemente una única bala para acabar con aquellas máquinas.

Luego de cruzar por otros pasillos repletos tanto de cuerpos de Marines como de Splicers, Lyca finalmente llegó al hangar donde un Merodeador Clase-Eclipse la estaba esperando. En ese momento, un Spartan salió volando cayendo frente a ella. Al alzar la vista encontró que quien había arrojado al súpersoldado se trataba de un Splicer que presentaba malformaciones en su cuerpo haciendo imposible saber si alguna vez fue un Sangheili.

Todos los presentes se mostraron perplejos ante la monstruosidad. Lyca pudo reconocer que aquella cosa era del mismo tipo de monstruo que los que vio en Kerberos. Un Sangheili infusionado con un exótico y corrosivo mineral. Un Splicer Protheus.

Disparos rociaron el cuerpo del Protheus quien usó las placas sólidas de su espalda para cubrirse y poder desviar los proyectiles. Lyca notó que al hacer eso, el monstruo revelaba una debilidad en la articulación de sus hombros por lo que determinó que se trataba de su punto débil de tal modo que fue el blanco donde dirigió las balas de su Cañón de Mano.

Las balas que se incrustaron en los puntos débiles de la bestia lo forzaron a retroceder varios pasos y en eso un proyectil de un Lanzacohetes impactó en su cabeza fragmentando la armadura que lo cubría. El Protheus se enfureció e ignoró los disparos para saltar hacia donde estaba Lyca, quien tomó ventaja de su mochila propulsora para esquivar los golpes mientras recargaba su arma.

Con su arma preparada, Lyca volvió a vaciarla apuntando a la cabeza del Protheus, causándole hemorragias internas que le hicieron perder el control de sus movimientos. Caminando y sacudiendo los brazos torpemente, el mutante recibió una fuerte patada de Lyca que lo arrojó contra fuera de la nave, cayendo al vacío del espacio donde finalmente los disparos de un caza Longsword destrozaron su cuerpo.

Lyca fue de inmediato a su nave y se sentó en la cabina de pilotaje de su Prowler, iniciando el despegue para dirigirse en rumbo hacia el planeta Kalandor mientras esquivaba el intercambio de fuego entre la flota del UNSC Wind and Fire y de los Splicers.


Sector Zero, Kalandor

El vehículo de Lyca tuvo que atravesar los restos de un crucero enemigo antes de adentrarse por completo en el planeta. Un par de cazas Seraph le dieron persecución unos momentos antes de ser abatidos por un grupo de combate aliado. Las fuerzas en tierra contactaron a Lyca para indicarle una zona de aterrizaje en el que con un poco de esfuerzo consiguió llegar.

Cuando Lyca salió de su vehículo, un par de Banshee abandonó las altas alturas para dirigirse hacia ella pero antes de que pudieran hacer uso de sus Cañones de Combustible fueron derribados por los cohetes que un Spartan había disparado desde el piso superior de una torre.

Al caer los vehículos al abismo, Lyca se adentró en el interior del complejo donde un Equipo Spartan estaba asegurando el lugar mientras eliminaban a un pelotón de Splicers. La explosión de una nave del UNSC sacudió el campo de batalla mientras caía hacia el planeta presa de su gravedad.

Aiden Wells: Mierda. Las cosas siguen empeorando.

Lyca: No es como si no estuvieran acostumbrados a esto. Ya, ¿qué sucede?

Aiden Wells: Los Splicers han inutilizado los generadores de energía y han desactivado el sistema planetario de defensa.

Varios Phantom sobrevolaron la torre usando sus Cañones Pesados para abrir una abertura por la cual pudieron desplegar Splicers equipados con Mochilas Cohete. Lyca y los Spartan abrieron fuego contra los enemigos a quienes apenas pudieron eliminar sus escudos antes de que ellos se les acercaran lo suficiente para golpearlos con sus Dagas de Energía.

Uno de los Spartan cayó herido de muerte y Lyca sin pensarlo tomó su Rifle de Batalla utilizando el enlace inteligente de su armadura para incrementar la precisión de sus disparos. Las ráfagas dieron de lleno en los Splicers acabando con ellos. Con el grupo enemigo repelido, otro Spartan fue a tratar a su compañero herido. El líder reunió a todos los que seguían de pie para darles más instrucciones para luego dirigirse a Lyca.

Aiden Wells: Escucha, el Generador A está cerca. Mi equipo y yo iremos por el que está al oeste. Así, restaurar el sistema será pan comido.

Con la ubicación del generador obtenida, Lyca se adelantó cruzando por un puente donde los fragmentos y balas perdidas por poco la hacen caer. Al llegar al siguiente edificio se encontró con que estaba siendo custodiado por más drones autómatas de los Splicers. Utilizando su Rifle de Batalla, Lyca eliminó a las máquinas de forma que no tardó más tiempo en alcanzar la sala del generador donde unos Splicers se encontraban hostigando la maquinaria.

El error de uno de los Splicers desquiciados hizo que el generador dispara un pulso electromagnético de emergencia siendo una oportunidad que Lyca aprovechó al abatir a sus enemigos con una sola bala para cada uno. Luego fue a la consola de control y activó el mecanismo, reestableciendo la energía.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿me recibes? Aquí arriba está pasando algo gordo.

Lyca: ¡¿Qué pasa?!

Una pantalla apareció en Visor Frontal de Datos de Lyca mostrando el espacio donde algo parecido a una brecha desliespacial se había abierto dando lugar a una masa rocosa púrpura.

Lyca: Eso es... ¡Los Splicers quieren que esa cosa se estrelle aquí! ¡Por eso inutilizaron el sistema de defensa!

Vector Miles (Radio): ¡Tienen que reestablecer la energía y poner el sistema de defensa en marcha de nuevo o toda la gente de la superficie morirá!

Al salir de la torre, Lyca se encontró con un grupo de Spartan lidiando con unos Splicers, quienes por poco estaban por eliminarlos cuando entonces el líder de éstos activó un equipamiento especial con el que potenció el daño de su Rifle de Asalto. Con apenas la mitad del cargador, el súpersoldado eliminó a los Sangheili.

Reuben Tattersall (Radio): Despejado... ¡Qué demonios es eso!

Una sombra oscura de pesadillas cruzó el cielo con gran velocidad frenándose solo para incinerar una de las torres con una llamarada que brotó desde sus fauces.

Lyca: Oh, mierda...

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué ocurre?

Lyca: Es Ridley.

Vector Miles (Radio): Maldita sea ¡Atención a todas las Unidades Spartan! ¡Se ha confirmado la presencia del Dios de la Muerte sobrevolando el Sector Zero! ¡Usen munición de plasma!

La torre en llamas explotó. Sin más que hacer en ese lugar, Lyca buscó la ubicación del siguiente generador y luego de cruzar el edificio donde había aterrizado llegó a otra torre donde más Spartan enfrentaban a los Splicers. Varios de los súpersoldados se encontraban utilizando aquel equipamiento de aumento de daño que no fue de mucha ayuda contra el Splicer Protheus que apareció al destrozar una pared.

Antes de que la bestia pudiera rugir, un Cyclops pilotado por el Spartan Wells cayó encima de él. Aunque el Protheus era mucho más fuerte, Aiden manejó el exoesqueleto con destreza pudiendo interceptar varios puñetazos, consiguiendo sujetar su brazo para rompérselo. Con la extremidad rota, el Splicer Protheus fue sujetado por el cuello y mediante una llave ejercida por el Cyclops lo tronó, dándole final a su vida.

Aiden Wells: Este no molestará más. Lyca, mi equipo y yo ya nos encargamos del segundo generador. Ver por el último, nosotros nos quedaremos aquí y te cubriremos.

Lyca salió por la puerta trasera de esa torre. Mientras cruzaba por un extenso puente su figura fue malinterpretada por el Dragón Espacial, quien usó su cola como si fuera un arpón contra la armadura de la estructura consiguiendo que colapsara. Lyca apenas pudo sujetarse de una viga con la que se desplazó hasta el otro lado donde el Wyvern estaba por atacarla. Un Pelican apareció en una nube de plasma y comenzó a abrir fuego contra Ridley para llamar su atención y así permitirle a Lyca entrar a la torre donde estaba el último generador.

Euryale (Radio): Los escáneres indican un patrón energético similar al virus proveniente del asteroide. Podría ser una especie de bomba.

Vector Miles (Radio): Entrará en la atmósfera en cualquier momento. Lyca, no queda mucho tiempo.

Los controles del último generador se encontraban justo por encima de éste por lo que Lyca tuvo que saltar al centro de la edificación. Cuando sus manos tocaron los controles, el techó colapsó y Ridley se introdujo con violencia arrasando con toda la estructura dando por consecuencia que el generador disparara un pulso de energía que arrojó tanto al Wyvern como a Lyca al abismo que había debajo.

Ridley intentó frenar su caída pero debido a la explosión de energía sus alas no le respondían así que se valió de sus garras para sujetarse. Igualmente, Lyca se encontraba en caída libre justo encima del Wyvern pensando que no podía haber mejor oportunidad para saldar cuentas. Tomó su Halcón de Luna y vació un cargador entero contra las articulaciones de las partes prostéticas de Ridley, forzándolo a soltarse para que cayera presa de la fuerza de gravedad.

Enfurecido, Ridley exhaló una llamarada que fundió por unos momentos los escudos de energía de Lyca quien acumuló energía en su mochila propulsora para luego impulsarse violentamente contra su pecho. Al asestarle un fuerte golpe, el pecho del Dragón Espacial reveló una fuente de poder que era la que proporcionaba energía a sus componentes artificiales.

Confiada, Lyca intentó estrellar su puño contra el duro cristal causándole apenas unos rasguños por lo que cuando optó por usar su Cañón de Mano, el Wyvern se giró rápidamente para que la mujer se le quitara de encima para luego poder sujetarla con sus garras, acercándola a sus fauces para poder quemarla.

Lyca, sin embargo, consiguió liberar la mano donde sostenía su arma y apuntó al núcleo del Wyvern al que disparó unas cuantas balas que fragmentaron el cristal, liberando una onda de energía que agravó el estado de las alas de Ridley lo que a la vez hizo que la soltara a la mujer.

A pesar de encontrarse libre, la situación seguía estando en contra de Lyca ya que ahora era ella quien se encontraba más cerca de estrellarse contra el suelo mientras que por encima tenía a Ridley quien no tenía forma de regresar a la superficie implicando que quizás compartirían el mismo destino.

En eso, Lyca tomó unas Granadas de Fragmentación que tenía aseguradas en su cintura y las arrojó contras las paredes. Al detonar, las explosiones arrojaron al Dragón Espacial contra las paredes del conducto incrustando fragmentos de acero en su cuerpo que empeoraron aún más su estado y, por lo tanto, acelerando su caída. Sin embargo, el Wyvern sujetó a Lyca con su cola para que pereciera junto con él.

Lyca volvió a apuntar su arma contra el núcleo de Ridley y vació la parte del cargador que tenía. Otra onda de energía desestabilizó al Wyvern y soltó a Lyca quien al encontrarse libre usó los estabilizadores y la mochila propulsora de su armadura para frenar la caída encontrando unas escaleras de mantenimiento hacia los cuales se impulsó y consiguió llegar por muy poco.

Ridley cayó a lo profundo del abismo donde sus rugidos fueron silenciados por el pesado sonido de su cuerpo estrellándose.

Vector Miles (Radio): Lyca, ¿qué sucedió con el último generador?

Una luz apareció al final del abismo. La energía residual que quedó en el núcleo de poder de Ridley se había dispersado por los conductos proporcionando la energía suficiente para que el generador volviera a funcionar.

Lyca: Lo arreglé.

Vector Miles (Radio): Bien, pero hemos perdido el control con tierra gracias al campo energético del asteroide. Ve a la sala de control para realizar la activación del sistema de defensa manualmente.

Euryale (Radio): Los intentos previos por detener el asteroide han fracasado. Ahora que el sistema está de nuevo en funcionamiento, tenemos una última esperanza. Te envío la ubicación de la sala de control.

Con las coordenadas recibidas, Lyca escaló lo más rápido que pudo hasta llegar a la salida. En el exterior vio en el cielo como la gran roca estaba cada vez más cerca y, para meter más presión innecesaria, Euryale le marcó un contador de tiempo que indicaba que quedaban poco más de ocho minutos para el impacto.

Debido a que el puente para ir de regreso había sido destruido por Ridley, Lyca se las ingenió para tomar uno de los Banshee que volaba a baja altura. Al arrojarse y caer sobre el vehículo enemigo, abrió su cabina de pilotaje y asesinó al piloto enterrándole su Cuchillo de Combate en la cabeza para hacerlo a un lado. Ya con el control de la nave, Lyca sobrevoló las instalaciones del Sector Zero mientras esquivaba los disparos enemigos hasta que un Phantom consiguió dañar sus alerones, forzándola a realizar un aterrizaje forzoso frente a un ascensor.

Lyca consiguió sobrevivir al choque al saltar de la nave antes de la colisión y, luego de descansar unos segundos del agotamiento, fue corriendo al ascensor. Las explosiones del exterior ralentizaban el avance pero al final, a pocos minutos del impacto del asteroide, el elevador llegó a la sala de control abriendo las puertas a Lyca quien se detuvo al ver a una figura conocida.

Portando una blanca armadura como la nieve. Destellantes llamaradas azules que salían vigorosas de su cuerpo. Lyca se acercó temblorosa a él como si en el fondo supiera que algo estaba mal. Su instinto se lo advertía pero ahora sus sentimientos tomaron la iniciativa ya que, después de todo ese tiempo, alguna vez llegó a pensar que jamás lo volvería a ver.

Lyca: ...¿Will?

Él giró hacia ella y sus miradas se cruzaron. Ella podía sentirlo. Podía sentir que detrás de ese visor ennegrecido no había nada más que una maligna presencia oculta tras un cuerpo falso. Pero aun así ella no reaccionaba. Era una disputa interna entre lo que debía y lo que quería hacer. Se preguntaba cuándo se había vuelto así de frágil. Se preguntó cuándo había dejado de serlo.

El impostor levantó su Cañón de Energía con el que disparó un Misil que Lyca, al hacer caso a su instinto, esquivó por muy poco. Entonces una mezcla de ira y confusión se apoderaron de ella. Levantó su Halcón de Luna y vació el cargador entero en la cabeza del impostor.

Aquel ser tambaleó y se quedó inmóvil unos momentos. Luego se reincorporó como si nada mientras una masa oscura se reacomodaba en su cabeza, devolviéndole la forma del casco del Cazarrecompensas. Pliegues de cristales púrpuras de Xytarita brotaron del cuerpo del impostor quien, antes de que Lyca pudiera volver a atacarlo, disparó una descarga tóxica que plagó el sitio del exótico mineral.

Lyca recibió un golpe directo y cayó estrepitosamente contra el suelo. Mientras tosía violentamente, con mucho esfuerzo levantó su arma sólo para ver como el impostor se desvanecía a través de un vórtice dimensional. El recuerdo de que la cuenta atrás estaba por llegar al final y que el asteroide se encontraba ya atravesando la atmósfera de Kalandor la hicieron reaccionar.

Debilitada, Lyca se arrastró hacia la consola de la sala de control. Luchó por estirar su brazo a los controles pero consiguió activar el sistema de defensa. Mientras los disparos y explosiones a su alrededor la ensordecían su visión comenzó a nublarse hasta que finalmente un potente estruendo oscureció su alrededor. Entre susurros, esa misma oscuridad le preguntó burlonamente si se había topado con un terrible destino.

Hogar dulce hogar

Residencia Townshend

La oscuridad se esclareció. Los susurros fueron ensordecidos y reemplazados por un irritante y constante sonido matutino. Ella, con la visión borrosa, golpeó el despertador para apagar la alarma. Después se recostó contra la cabecera de la cama para luego sentarse al lado. Se mantuvo quieta unos momentos observando la nada hasta que su mente terminó por despertar.

Ella se colocó un par de pantuflas en sus pies y fue al baño. Abrió el grifo del lavamanos y acumuló en sus manos la suficiente agua con la que lavaría su rostro. Al ver su reflejo en el espejo un momento dio un sobresalto al sorprenderse por el sonido de una tetera que estaba en otro cuarto. Tomó una toalla para secarse la cara y con un poco de sueño se dirigió a la cocina. Sentado en la mesa se encontraba un hombre joven bebiendo pacíficamente una taza de té.

Ambos cruzaron miradas. Era una extraña forma que tenía de darse los buenos días. La mujer fue a la alacena para tomar una cafetera con la que planeaba prepararse el café más cargado que podía. Ella notó que la bolsa de azúcar que recién habían comprado se había acabado por lo que dirigió una mirada severa a su compañero quien tenía la vista perdida hacia una ventana que dejaba ver el exterior.

Incluso para la vida que habían compartido por meses, ese silencio no era normal. Ella se había percatado de eso. Algo mantenía inquieto al hombre, quien al haber solucionado sus conflictos del pasado había olvidado sus pesadillas pero ahora había algo más en el infinito que lo estaba llamando. Ella se sentó al lado contrario de la mesa frente a él de forma que pudo escuchar claramente sus angustias.

Wolf: Creo que todavía tengo asuntos sin terminar.

Lyca: Entonces, ¿te vas?

Wolf: Es importante. Volveré pronto.

Lyca: ¿Sólo?

Wolf: ...¿Recuerdas cuando nos conocimos?

Lyca: ¿Por qué lo mencionas? ¿Aún sigues molesto por eso? Ya te dije que no fue mi intención.

Wolf: No. No es eso. Es que... Todas las personas que van a mi lado resultan lastimadas o peor...

Lyca: ¿No será porque siempre vas a la boca del lobo?

Wolf: Pero es por eso que debo ir solo. No quiero que nada te pase a ti. Cuando vuelva te lo contaré todo.

Lyca: ¿Todo? ¿Todo qué?

Wolf: Sobre mí. Mi pasado. Por lo que lucho... ¿Me esperarás?

Lyca tomó el último sorbo de su café, dejando que la amargura de la bebida la relajara. Vio a la puerta de entrada unos momentos y luego le dirigió a Wolf una cálida sonrisa burlona.

Lyca: No puedo detenerte, ¿verdad?... Te estaré esperando.


12 de Octubre del 2582

UNSC Wind and Fire, Órbita de Kalandor, Sistema Norion

Shannon Ramsey: Vuelve en sí ¿Me recibes, Lyca?

La visión de Lyca se aclaró, descubriendo que se encontraba en el interior de una capsula.

Shannon Ramsey: Signos vitales estables. Bienvenida, Lyca.

Lyca: ¿Dónde? ¿Cuándo...?

Shannon Ramsey: Has estado inconsciente durante un tiempo. Un mes, para ser exactos.

Lyca: ¡¿Un mes?!

Shannon Ramsey: Ya nos temíamos lo peor. Gracias a tu espléndido trabajo, Kalandor está a salvo. Al final de la batalla te encontramos desmayada. Los informes médicos son sorprendentes: tu cuerpo de alguna forma sintetiza la Xytarita.

Lyca: ¡¿Eh?!

Shannon Ramsey: Lo curioso del asunto es que no se aprecian efectos negativos en tu salud. Ese dato nos ha llevado a pensar que podemos aprovechar este mineral. Seguramente te diste cuenta en Kalandor de que los Spartan usaban una pila de aumento de daño. Hemos integrado este sistema a tu armadura mientras la reparábamos para que usara la Xytarita como fuente de energía.

Lyca echó un vistazo a su cuerpo. Tenía su armadura de combate puesta aunque su aspecto era diferente a su forma original, siendo su aspecto más notable la capa de pintura blanca que la recubría.

Shannon Ramsey: Con la Pila de Xytarita podrás canalizar la energía de tu cuerpo para aumentar tus habilidades, resistencia y poder de fuego de tus armas. Un sistema ingenioso, ¿verdad? ¿Qué dices?

Lyca: Supongo que está bien aunque me aprieta un poco el pecho.

Shannon Ramsey: Eh... La Unidad Aurora de la nave quería reunirse contigo luego de que despertaras. Tiene temas urgentes que discutir.

La asistente abrió la capsula de la cual Lyca salió un poco temblorosa ya que apenas podía mantenerse en pie aunque no tardó en poder dar sus primeros pasos. Había tenido un sueño muy largo. Uno que había olvidado pero que a diferencia de las otras pesadillas hubiera preferido seguir dormida. Mientras avanzaba a la salida, pensó en todo el tiempo transcurrido. Un mes en que había estado en coma y el sólo pensar en eso le dio una sensación de vértigo seguido de ansiedad por el estado de su pequeño hijo.

En un pasillo, un par de Marines le indicaron a Lyca el camino hacia la cámara de la Unidad Aurora que era tomando un ascensor. Lyca se subió encima de la plataforma que automáticamente ascendió varios metros, deteniéndose frente a unas puertas que se abrieron al detectarla.

La cámara era amplia y muy limpia. En el centro se encontraba un gran contenedor conectado a servidores establecidos en el suelo que a la vez estaban enlazados a los sistema del Wind and Fire. En dicho contenedor se encontraba una masa rojiza y carnosa que llamó la atención de Lyca pero antes de que pudiera averiguar más frente a ella apareció el avatar holográfico de Euryale.

Euryale: Te doy la bienvenida, Lyca. Empecemos cuanto antes, el tiempo es oro. Se ha confirmado que dos planetas sufrieron efectos de invasión similares al que has evitado en Kalandor. Los nombres de estos mundos son Akira y Kaliks.

Un par de sistemas solares se proyectaron holográficamente indicando los mundos a los que se estaba refiriendo la Inteligencia Artificial. Lyca no pudo desviar la vista de uno de los planetas mencionados.

Euryale: Estos meteoros han chocado contra la superficie de ambos planetas y se han incrustado en su corteza. Además, han comenzado a contaminarlos con la Xytarita que transportaban. Hace dos semanas enviamos a un Equipo Spartan a Akira pero luego de siete días perdimos el contacto con ellos. En su ausencia, necesitamos que vayas a Akira y termines su misión.

Lyca, con una marcada dificultad para hablar, asintió, dio media vuelta y se encaminó hacia los hangares donde un Merodeador la estaba esperando. Abordó la nave y salió del crucero. Justo en ese momento, la Unidad Aurora estableció comunicación con ella.

Euryale (Radio): Lyca, la flota se dirige a un punto de encuentro. A partir de ahora no podrás volver a atracar aquí. Pero de todas formas mantendremos la comunicación y te suministraremos toda la información que sea necesaria. Buena suerte en Akira.

Sin nada más que decir, Lyca accedió al desliespacio y partió al lugar que alguna vez llamó hogar.


Centro Urbano, Ciudad Ashfield, Akira, Sistema Otomo

Akira. Un mundo ubicado entre la frontera entre colonias interiores y exteriores que pasó desapercibido durante la Gran Guerra pero en que el Conflicto de la Tormenta fue el escenario de un masivo ataque expulsó a sus colonos dejando las metrópolis abandonadas por mucho tiempo hasta que la Corporación Liang-Dortmund fue contratada para descristalizar la superficie a fin de volver hacer de Akira un lugar habitable o al menos uno en el que la Cloratita, un valioso mineral, pudiera ser extraído sin dificultades.

Una sensación de melancolía inundó a Lyca al recorrer el estrellado cielo de la ciudad ya que jamás creyó que volvería. No tardó en ubicar al meteoro que había hecho añicos el centro. Aquella masa oscura se encontraba cubierta por un manto de energía que impedía el acceso a su interior, obligando a Lyca aterrizar en el tejado de un edificio cercano.

Euryale (Radio): Lyca, el meteoro está protegido por un escudo de energía. No podrás avanzar mientras esté operativo.

Lyca: ¿Cómo lo tumbo?

Euryale (Radio): Cerca de tu posición debe estar la nave del Equipo Iota. Si consigues activar la conexión vía satélite, puede que consigas información sobre como desactivar el escudo.

Efectivamente el vehículo no se encontraba lejos pero para llegar a él Lyca tuvo que atravesar varios edificios con cuidado de no llamar la atención de posibles fuerzas hostiles. Sin embargo, y para su sorpresa, no hubo ninguna respuesta a su presencia pero, luego de trepar por las vigas de un edificio en construcción y encontrarse con la nave, todas las luces de la ciudad se encendieron mostrando viejos carteles de neón y anuncios con publicidad de más de quince años que no hacían más que recordar lo colorido y estresante que era ese lugar.

Así como se habían encendido, las luces volvieron a apagarse como si todo se hubiera tratado de una alucinación. Lyca, confundida, no le prestó más atención y forzó su entrada al vehículo. Buscó la bitácora y descargó los datos, obteniendo un plano de la región que tenía marcados dos puntos de importancia.

Lyca: Los datos muestran dos concentraciones de energía diferentes que están conectadas con el meteoro.

Euryale (Radio): Deben ser las fuentes que suministran energía al escudo. Si los eliminas, el escudo del meteoro caerá. Procede con precaución.

Las coordenadas de una de las fuentes de energía indicaban que una se encontraba por las afueras de la ciudad en una de las Minas de Cloratita mientras que el otro se encontraba en la ciudad en el edificio de mayor tamaño. Lyca llamó su vehículo a su posición para que la recogiera y al cabo de cerca de un minuto partió hacia el punto más alejado.


Mina de Cloratita 7, Afueras de Ashfield, Akira

Los rascacielos desaparecieron y las montañas ocuparon su lugar. En medio, se encontraba establecido lo que en ese tiempo era un pequeño pueblo que estaba dedicado a la obtención de recursos naturales para su distribución por el planeta. Entre las casas de modesto tamaño, Lyca ubicó la suya que todavía seguía en pie en la esquina de una cuadra. No supo que sentir en ese momento. Fue hace varios años pero nunca tuvo la sensación de extrañar a su familia ya que los únicos recuerdos que tenía de su hogar fueron del ataque del Covenant Tormenta.

Lyca pasó por alto y se aproximó a la mina. Se estacionó y salió de su nave, encontrando por el suelo extremidades de las Unidades de Limpieza que tenían la tarea de descristalización lo que implicaba que no muy lejos debía haber enemigos aunque no tenía muy claro a que era a lo que estaba por encarar. Posiblemente se encontraría con Splicers pero no tendría mucho sentido que dejaran solo restos de maquinaria así como así. Además, de haber presencia de Splicers en el planeta, estos seguramente ya la habrían detectado y atacado.

Lyca cruzó un puente hecho con tablones de madera lo suficientemente fuerte como para resistir el peso de su armadura. Del otro lado se encontraba un muro cristalizado de Xytarita el cual Lyca intentó atravesar de un puñetazo pero únicamente consiguió rallarlo. Mientras pensaba en cómo romper el muro, recordó que tenía integrado la Pila que en teoría usaría la Xytarita de su cuerpo para aumentar sus habilidades.

Fue así que Lyca activó la Pila de Xytarita por primera vez. Un espectro de luz oscura brotó de su cuerpo en un proceso extraño que la hizo sentir poderosa. El flujo recorrió su piel y se armonizó con su Halcón de Luna. Ella apuntó su Cañón de Mano contra el muro y con una sola bala lo reventó, abriendo un hueco hacia el interior de la mina.

Inicialmente Lyca festejó en silencio su nueva habilidad mofándose de que tal vez no tardaría en acostumbrarse pero una sensación de malestar la derribó, haciéndola caer sobre sus rodillas y entonces sintió como si se estuviera ahogando. Un mecanismo de emergencia disparó la saturación en forma de un potente pulso de distorsión que la dejó al borde del desmayo.

Euryale (Radio): Lyca, acabamos de recibir los datos de tu sistema vital y podría haber un problema... ¿Estás bien?

Lyca: Mi cabeza me duele...

Euryale (Radio): Como precaución, estamos descargando el diagnóstico de la unidad médica de tu armadura para estudiar la situación. Nos pondremos en contacto contigo cuando tengamos más información.

Lyca se levantó. Caminó temblorosa un par metros hasta resbalar y caer en un charco de Xytarita líquida que se filtró en su armadura, rehabilitando por completo su salud. Al levantarse de nuevo y profundizar en la caverna se retractó sobre lo que había dicho de su nueva habilidad lo que llevó a pensar que ahora tal vez sería más complicado para ella. Posiblemente la UNSC intentarían usarla en su beneficio y ya nunca la dejarían en paz. Si fueran otros tiempos no tendría problemas con ello ya que una vez había sido el enemigo de todo el universo pero ahora simplemente no podía con eso.

La caverna tembló y Lyca desenfundó su Halcón de Luna. Avanzó con pie de plomo a un amplio claro donde drones mecánicos, los mismos que acompañaban a los Splicers, se encontraban extrayendo fragmentos de Xytarita de un corrompido trozo de Cloratita. Los Shanks utilizaron un débil pero eficiente láser con el que cortaban esquirlas para llevarla a una máquina esférica flotante que los analizaba con detenimiento.

El Servant hizo una serie de sonidos inentendibles para luego retirarse a reportar su investigación a una terminal alojada en un rincón de la caverna. Los sonidos mecánicos fueron interrumpidos por los de la ráfaga de balas que Lyca hizo al vaciar el cargador de su arma contra el Servant que giró violentamente sobre su propio eje antes de estallar en pedazos.

Los Shanks dejaron a un lado sus tareas para investigar lo que había sucedido. Lyca salió de su escondite y con otro cargador de su Cañón de Mano eliminó a las máquinas. Una alarma sonó y el claro prontamente se llenó de más Shanks con diferentes configuraciones que si bien supusieron un desafío inicial para la mujer, al final dependió únicamente de su arma personal para librarse de ese problema.

De un túnel lejano salió una configuración de Shank de mayor tamaño, el cual portaba Repetidores de Plasma pesados. El Eidolon abrió fuego contra Lyca, quien se usó el trozo de Cloratita como cobertura. Cuando los Repetidores del Eidolon se sobrecalentaron, Lyca contraatacó asestando todas las balas de un cargador en el chasis de la máquina pero al ver que no lo atravesaban decidió arriesgarse a activar la Pila de Xytarita de modo que sus posteriores disparos atravesaron la máquina, perforando su núcleo y fundiendo sus circuitos para culminar en su destrucción.

Con la zona aparentemente despejada, Lyca recargó su arma y luego desactivó la Pila. Un insoportable ardor recorrió su cuerpo y nuevamente el sistema de emergencia de su armadura la ayudó a liberar la corrupción de su cuerpo en un pulso de distorsión que la agotó dejándola con una sensación en su cabeza como si la estuvieran perforando con un taladro.

Euryale (Radio): Lyca, tenemos más datos acerca de tu situación. Al parecer, al activarse la Xytarita única de tu organismo se produce un choque anafiláctico tras algunos segundos.

Lyca: O sea... (Suspiro) Que soy alérgica a esta cosa.

Euryale (Radio): No previmos el problema cuando diseñamos la Pila y, sin querer, te hemos puesto en peligro. Lo sentimos profundamente.

Lyca: ...Ajá.

Euryale (Radio): De cualquier modo, la Pila puede ser un elemento crucial en caso de un posible enfrentamiento con el Cazarrecompensas.

Lyca: ¿Siguen con eso? Ya deben saber que es un impostor.

Euryale (Radio): Sin embargo, el hecho de su marcada ausencia y sorpresiva aparición hace tomar en cuenta cualquier sospecha. Como mencioné, la Pila podría ser la clave para vencerlo. Pero ten cuidado al usarla. Mientras tanto, continuaremos investigando el caso.

Al sentirse un poco menos mareada, Lyca buscó por la caverna el generador del escudo que casualmente se trataba de la misma terminal que el Servant estaba por usar hace unos instantes. De un golpe atravesó el interior de la máquina y arrancó varios cables provocando que la capa protectora del meteoro se debilitara aunque no lo suficiente como para poder acceder a él.

Ya un poco más recuperada, Lyca dio marcha atrás hasta la entrada de la mina. Subió a su nave y partió de regreso a la ciudad hacia su siguiente objetivo.


Centro de Seguridad Pública, Ciudad Ashfield, Akira

De vuelta a los olvidados rascacielos, Lyca siguió las coordenadas del segundo generador el cual se encontraba en el edificio más grande de la ciudad que pertenecía a la Seguridad Pública de Ashfield, creada para mantener el orden a través de varias divisiones destinadas a diversos casos dependiendo de la gravedad de la situación. Al sobrevolar el edificio hizo un poco de memoria recordando que su padre solía laborar como agente razón por la cual no lo veía mucho en casa y si bien solía tener a su madre para hacerle compañía tampoco la veía a diario puesto que pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en el intercambio de recursos en las afueras de la ciudad.

Euryale (Radio): Lyca, he estado intentando contactar con el Equipo Iota pero sigo sin recibir nada. Tendrás que ocuparte del generador tu sola.

Luego de darle varias vueltas al rascacielos, Lyca encontró un agujero lo suficientemente grande, causado por el impacto de un torpedo de plasma, por el cual su nave pudo entrar y estacionarse. Al salir de su vehículo se desplazó entre los destrozados muebles para aproximarse a la pared junto a una puerta entreabierta la cual abrió de par en par.

Del otro lado había una sala de descanso. Lyca caminó lentamente tanteando un terreno irregular como si estuviera caminando encima de sacos de basura o algo parecido. Al prender la linterna de su armadura descubrió que en realidad estaba caminando sobre cuerpos humanos calcinados, dándole una sensación de disgusto. Algo comenzó a inquietarla ya que si bien no sabía cuándo habían iniciado las operaciones de limpieza en el planeta ya había sido tiempo para que todos los edificios se encontraran libres de cadáveres a menos que, y como imaginaba, se priorizó la descristalización de las minas.

Lyca pasó por otra puerta y llegó a un pasillo donde había más cuerpos acomodados de cierta forma como si no fueran más que desperdicio. No había forma de que el Covenant Tormenta se hubiera tomado la molestia de apilar los cuerpos así lo que hizo suponer a Lyca que algo había estado sucediendo en el planeta en todo el tiempo en que laboró como cazarrecompensas.

Ignorando el trasfondo de lo que había sucedido, Lyca usó las escaleras de emergencia para descender un piso donde se encontraba el generador. Pero como la estructura exterior había colapsado su única alternativa fue abrir la puerta del elevador usando la fuerza que le confería su armadura. Lyca se asomó al interior y vio que el ascensor se encontraba hecha pedazos en el último piso por lo que se sujetó del cable comprobando que aún estuviera firme y luego lo usó para descender al piso inferior donde pateó las puertas para poder entrar.

No había enemigos presentes pero eso no hizo que Lyca bajara la guardia. Ella cruzó por una puerta que daba a las oficinas que al explorarla se sorprendió de que no hubiera cuerpos sin vida en ninguna parte lo que la hizo suponer que ese piso fue evacuado eficientemente.

Una luz en la oscuridad captó la atención de Lyca. Al buscar su origen encontró que detrás de una puerta se encontraba el generador operativo. Sin pensarlo, Lyca atravesó la capa de nanolaminado del artefacto de un golpe y extrajo sus cables, ocasionando que la corriente de energía se disparara unos momentos de modo que las computadoras que había en la sala se prendieran unos momentos.

Fueron décimas de segundos en lo que Lyca vio una imagen vagamente familiar en uno de los monitores antes de que se fundiera por la sobrecarga. Al acercarse encontró varias de tazas de porcelana con lo que era café seco. Al lado de una cafetera se encontraba el marco de foto roto sin ninguna imagen, como si le hubiera sido retirado a la fuerza. El destello de una vieja identificación hizo que Lyca la recogiera y al quitarle la suciedad descubrió el nombre de una persona a la que ella solía dirigirse como "Papá":

Las ventanas se rompieron como parte de una emboscada organizada por varios Shanks. Los drones se metieron a la fuerza disparando sus Repetidores de Plasma, forzando a Lyca salir al pasillo donde un Servant había abierto un hueco que conectaba ese piso con el de arriba, facilitando las cosas para ella al poder llegar a su nave y salir cuanto antes del edificio.

Euryale (Radio): Lyca, el escudo del meteoro ha caído. Es vulnerable. Desplázate a su interior y encuentra la forma de destruirlo.

En su nave, Lyca alzó la vista hacia la descubierta masa oscura que era el meteoro. Recuerdos nada felices llegaron a ella de lo sucedido en Kerberos. Era curioso. Su intervención en esa ocasión supuso al final un mero retraso para los planes de los Splicers o el reinado de terror de una entidad oscura y ahora se encontraba de nuevo en esa situación como un llamado a terminar lo que debió haber sido el comienzo de un fin que no conocía.

Al ver la insignia de su padre unos momentos, Lyca la guardó en su armadura y se acercó a la zona de colisión. El meteoro se había estrellado en lo que fue el Templo de la Simetría en la que se reunían los creyentes de un balance perfecto universal en donde cada acción se da por consecuencia a un efecto inverso a éste.

Lyca nunca estuvo asociada a ningún tipo de creencia ni fue devota a alguna religión. En el momento en que atacaron su mundo y quedó huérfana, aprendió que no debía confiar en nadie más que ella misma, siendo ese el ideal con el que se definió y creció. Al sobrevolar unos metros encima de la calle, estacionó su nave y se dirigió hacia las pesadas puertas y entró al templo.


Cámara de Elimiel, Interior del Eco de Oscuridad, Ciudad Ashfield, Akira

El interior consistía en un gran pasillo donde había dos filas de Unidades de Limpieza alineadas frente a una alfombra roja. Las máquinas giraron su cabeza en dirección a Lyca y al fondo una de ella se le acercó con intenciones poco claras.

Reiniger-O2: Bienvenida al reino de la Simetría. Por este pasillo, por favor.

La Unidad de Limpieza se dio media vuelta para regresar por la alfombra. A pesar de sus sospechas, Lyca siguió al androide hasta el fondo del pasillo donde se encontraba un ascensor. Con su Cañón de Mano en alto se posicionó encima de la plataforma que descendió varios pisos hasta detenerse frente a un túnel rocoso repleto de más Unidades de Limpieza alineadas en fila.

Reiniger-O3: Esta puerta lleva al santuario de su eminencia.

Aferrada a su Halcón de Luna, Lyca cruzó el túnel hasta la extraña puerta formada por cuatro placas óseas. Del otro lado se encontró con la cámara principal consistente en una gran habitación esférica, con varias estructuras móviles y pulsantes que tenían similitudes con órganos. En el centro, se encontraba otro grupo de Unidades de Limpieza adorando a un Servant gigantesco que extraía energía del exótico mineral. Alrededor de éstos se encontraban los Spartan del Equipo Iota crucificados en estandartes de la Simetría.

Servant Cavator: Ku'l D'nra... Iyz Kel. Iyz Jrekg. Kno Rehto Kyemir I'no... Ici 'Ei 'Af Owt N'nay.

La gran máquina se elevó en el aire acumulando energía en su ojo para dispararla en forma de proyectiles teledirigidos contra Lyca quien usó a las Unidades de Limpieza como escudo. Luego, contestó con su Halcón de Luna. Si bien los disparos perforaron la capa exterior del Servant no fueron suficientes para detenerlo y como respuesta liberó Xytarita en el aire para concentrarla en un proyectil certero que impactó contra Lyca.

En contra de su voluntad, Lyca absorbió una masiva cantidad de toxinas del proyectil ocasionando que el mecanismo de emergencia de su armadura se activara, liberando un poderoso pulso de distorsión que arrojó al Servant contra la pared. La capa exterior de la gran máquina se agrietó mostrando vulnerabilidades que Lyca aprovechó al acertar todas las balas de un cargador de su Cañón de Mano.

La tapa del ojo del Servant se abrió exponiendo su núcleo, el cual fue blanco de más disparos de Lyca. Los impactos acrecentaron las grietas y de éstas salió Xytarita líquida, formando estanques venenosos a su alrededor. La máquina se desplazó hacia uno de los charcos para extraer más Xytarita pero justo en ese momento Lyca se abalanzó sobre él y lo tacleó con fuerza. Se aferró a la máquina y volvió a arremeter contra su núcleo provocando que la Xytarita que quedaba en su interior saliera expulsada a chorros.

El Servant se teletransportó dejando a Lyca detrás. Al reaparecer, la máquina comenzó a extraer la Xytarita de otro charco. La toxina se aferró a los componentes internos de la gran máquina y los unió para fusionarlos con su núcleo. Cuando Lyca estaba por alcanzarlo, el Servant generó cuatro orbes de energía alrededor de su chasis y los arrojó hacia ella. Los proyectiles impactaron contra Lyca, alterando su organismo y causándole náuseas y un ardor en su cuerpo.

Al estar debilitada, Lyca no pudo moverse. Mientras el Servant se acercaba a ella preparado para fulminarla con su próximo disparo, la mujer reveló su estrategia. Ya a escasos metros de la gran máquina, Lyca dejó que la sobreacumulación de Xytarita de su cuerpo fuera liberada en un potente pulso de distorsión. Gran parte del Servant fue obliterado y sus restos finalmente detonaron esparciéndose por los charcos de veneno.

Aun con su victoria, Lyca no pudo celebrar. Al haber soportado el absurdo nivel de corrupción tuvo que retirarse el casco para vomitar un compuesto púrpura de un desagradable sabor vainilla echado a perder. Al sentirse un poco más estable, vio su reflejo en el visor de su casco y notó que su piel había adquirido un tono más grisáceo y sus ojos tenías tintes rojizos en el iris.

Un dolor agudo en su cabeza hizo que Lyca se retorciera de dolor. Cerca, las Unidades de Limpieza se acercaron a los restos del Servant sin darle importancia a que la Xytarita corroyera sus cuerpos. Una de las máquinas sostuvo por encima de su cabeza el ojo del Servant.

Reiniger- O13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Reiniger: ¡Su eminencia es un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha unido al tejido de la Simetría!

Unidades Reiniger: ¡Su eminencia es un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Reiniger: ¡Convertido en un dios!

Reiniger-O13: ¡Su eminencia se ha convertido en un dios!

Unidades Reiniger: ¡Convertido en un dios!

Reiniger-O13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses!

Reiniger-O13: ¡Nosotros también nos convertiremos en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses!

Reiniger-O13: ¡Todos se convertirán en dioses!

Unidades Reiniger: ¡Nos convertiremos en dioses! ¡Moriremos todos juntos y nos convertiremos en dioses!

La cabeza del Reiniger-O13 estalló. Las otras máquinas al buscar la causa descubrieron que Lyca sostenía temblorosa su Cañón de Mano hacia ellos. Se acercaron lentamente hacia ella mientras el veneno se iba desarrollando en sus cuerpos, creándoles partes biológicas, trastornando sus ojos a un profundo rojo; y entonces se abalanzaron sobre Lyca.

Lyca retrocedió mientras disparaba su Cañón de Mano. Con cada androide que eliminaba más de ellos seguían apareciendo. Todos repetían al unísono las mismas palabras: "¡Tú también debes morir y convertirte en una diosa! ¡La vida después de la muerte es maravillosa! ¡La eternidad está muy cerca!".

La situación abrumó a Lyca, volviéndose presa del pánico al recordar los sucesos durante la llegada de la Tormenta. Recordaba muy bien cómo los fanáticos de la Simetría lo veían como un augurio de lo que estaba por venir. Su paciencia y cordura llegaron a tal punto de quiebre que comenzó a gritar enloquecida cada vez que una de las máquinas se acercaba a ella.

Prontamente el número de androides comenzó a disminuir en contraposición al nivel de Xytarita que se estaba reuniendo en los restos del Servant, proveyéndole partes de las mismas Unidades de Limpieza para reconstruirlo formando una suerte de masa envuelta en cables y componentes de metal. El Servant Cavator resurgió de la muerte, rugiendo con furia mientras mostraba el equivalente a unos colmillos.

El Servant expulsó proyectiles teledirigidos contra Lyca, quien al intentar esquivarlos resbaló con un charco y cayó en uno de los estanques. El veneno se filtró en su armadura, ahogándola y obligándola a activar el mecanismo de emergencia. En ese momento tuvo una sensación distinta. La energía tóxica que se condensaba en cuerpo era increíblemente poderoso pero ahora también tenía una sensación de poder inigualable. En vez de activar el mecanismo de emergencia decidió usar la Pila de Xytarita para redirigir toda esa energía a su Halcón de Luna.

Lyca salió del estanque y apuntó su arma contra el Servant. Tiró el gatilló y de una sola bala atravesó a la gran máquina, volviendo a dispersar sus restos por toda la cámara.

Ese simple disparo le hizo entender a Lyca a lo que se refería la Unidad Aurora con que la Pila era la clave. Antes de pensar en cómo iba a destruir el meteoro, en la parte superior de la cámara se abrió un saco y dejó salir a una criatura similar a un insecto redondo y gigante, que estaba conectado con el techo a través de varias cuerdas.

Aquella cosa vio con sus múltiples ojos a Lyca y abrió su mandíbula para intentar devorarla. A pocos centímetros de concretar la mordida, Lyca no pudo contener más la corrupción que quedaba en su cuerpo por lo que el mecanismo de emergencia se activó causando que un todavía más potente pulso de distorsión fuera liberado, arrasando por completo con la criatura hasta desintegrarla.

Exhausta, Lyca cayó de sentón pero no tuvo tiempo para descansar. Aparentemente, la destrucción de la criatura insectoide provocó el colapso del meteoro. Al sentir el peligro inminente, la mujer buscó por todos lados alguna salida, descubriendo unas salientes en una de las paredes. Al escalarlas encontró un túnel que para su suerte llevaba a la entrada del Templo de la Simetría.

Al taclear las puertas del templo con fuerza, Lyca perdió el equilibrio, cayendo frente a su nave. Arrastrándose para ponerse de pie, abordó y encendió su nave para escapar tan rápido como lo permitía el motor, logrando escapar de una explosión que acabó con el meteoro desde sus entrañas.


Centro Urbano, Ciudad Ashfield, Akira

Euryale (Radio): Akira está a salvo de la Xytarita. Gracias, Lyca.

Lyca no respondió. Seguía agitada. Había liberado el planeta del veneno pero también había dejado un enorme hueco, una gran cicatriz, de lo que fue su hogar.

Euryale (Radio): Lyca, no hemos recibido información del Equipo Iota ¿Averiguaste algo?

Lyca: No lo consiguieron.

Euryale (Radio): Entendido. Tu próximo objetivo será Kaliks. El meteoro ha impactado contra un viejo observatorio en los Campos de Anukis. Aunque los Scavengers ya están lidiando con la Xytarita, los Splicers han lanzado un ataque para acelerar la corrupción. Ve con ellos, ayúdalos a repeler el ataque y luego ve por el meteoro.

Antes de entrar al desliespacio, Lyca dio un último vistazo a su mundo natal. Se preguntó cómo habría sido su vida si el Covenant Tormenta jamás lo hubiera atacado, que habría sido de su vida y que tan diferentes hubieran sido las cosas entonces.

Mala Sangre

Refugio del Paria, Campos de Anukis, Kaliks, Sistema Calzar

Kaliks. Un mundo envuelto por las llamaradas solares de Calzar y por un pasado turbio. Al haber sido atacado por una gran y oscura fuerza, sus habitantes, los Neopthept, tuvieron que abandonarlo, siguiendo la llamada de la trampa dimensional del planeta Ragnarok, donde los acontecimientos sucedidos ahí ya forman parte de otra historia.

Y ahora, los Scavengers recibieron un nuevo llamado descubriendo que uno de los mismos enigmáticos meteoros había colisionado con su mundo de origen. Al no estar dispuestos a dejar que Kaliks sucumbiera en las sombras, regresaron descubriendo el horror que se había estado gestando en su ausencia. Como si se tratara de una irrompible cadena de maldiciones forjado en un terrible destino.

Cerca de la órbita del planeta se abrió una grieta desliespacial. La nave de Lyca salió para luego desviarse con ferocidad a fin de evitar que los rayos solares calcinaran su sentido de la vista. Lyca, al apenas acostumbrarse a la intensidad de la luz, ubicó las coordenadas de la zona de impacto del planeta, procediendo a adentrarse en la atmósfera.

Estando a cada vez menos kilómetros del suelo Kaliksiano, Lyca vio el meteoro colisionado en las agrietadas instalaciones de un masivo complejo esférico rodeado por siete pirámides cónicas que recubrían el perímetro con un denso escudo de energía. La primera impresión de Lyca fue que ese campo de fuerza había sido montado para evitar que la corrupción de la Xytarita se expandiera pero, luego de ver como varios Phantom de los Splicers la ignoraban para forzar inútilmente su entrada, entendió que la auténtica función del escudo era evitar que el enemigo accediera al meteoro.

Lyca notó que los Phantom se estaban concentrando en la base de una de las pirámides por lo que intentó acercarse lo más posible para evitar que fuera detectada, preservando el elemento sorpresa. Al estacionar su nave en unas ruinas rocosas, la mujer salió de su nave con su Cañón de Mano alzado.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Bienvenidos a Kaliks. Las señales me indicaron que vendrían.

Lyca: Qué coincidencia. Yo también seguí señales para llegar. Y, cuando digo señales, me refiero a hechos.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Ah. La humana que liberó la Sombra de Ragnarok.

Lyca: ¿La Sombra de Ragnarok?

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Todo es consecuencia de su liberación. Estaba en las profecías pero Piedra y Cenizas se negaron a escucharnos.

Lyca: Pudieron haber muerto.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Y ahora una Hecatombe se visualiza en el horizonte. Los Ecos de Oscuridad se esparcen de nuevo y claman la palabra de las Profundidades.

Lyca: Para eso estoy aquí.

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Sí, que afortunados somos... La entrada del Observatorio de Hamaliel está siendo atacada por los Splicers. Casa de las Cenizas los está manteniendo fuera ¿Quieres ser de utilidad? Reúnete con ellos y ayúdalos.

Lyca no le prestó importancia a la agresiva entonación de la Baronesa de la Lluvia y avanzó por lo que quedó de una rústica aunque avanzada civilización perdida en la arenas. Atravesó varios claros con puentes tallados de mineral blanquecino. Cuando un Phantom y varios Banshee arribaron cerca de su posición, Lyca se ocultó tras una roca esperando que no la hubieran visto.

Del interior del Transporte de Cargas salieron Splicers equipados con armaduras climatizadas que les otorgaba resistencia a las altas temperaturas pero también ralentizaba mucho sus movimientos. Tomando ventaja de eso, Lyca atacó silenciosamente a cada uno de los Sangheili al enterrarles con rapidez su Cuchillo de Combate.

Más adelante, en el tejado de un desolado edificio, un Phantom desplegó a otro pelotón de asalto. Lyca inmediatamente arrojó una Granada de Fragmentación que al explotar fulminó a un par de Splicers y gracias a que una nube de polvo se había levantado, desorientando a los enemigos restantes, pudo asesinarlos a todos ellos sin desperdiciar una sola bala por el momento.

En el arco de la entrada de un pueblo comercial, varios destellos rojos a lo lejos captaron e hicieron reaccionar a Lyca, quien se percató que se trataban de francotiradores que por poco le volaban la cabeza. Cubriéndose con una roca del tamaño de un tanque, intentó buscar una forma de seguir adelante pero cada vez que intentaba echar un vistazo los haces de partículas de los rifles enemigos la regresaban. Su Rifle de Batalla no le sería de utilidad ya que los rayos del sol la cegaban así que buscó algo que le pudiera ser de utilidad.

Al lado izquierdo de Lyca se encontraba el cuerpo momificado de un Neopthept que sostenía lo que debía ser un Fusil de Precisión. Al tomarlo, lo analizó unos momentos para descubrir su funcionamiento. El arma utilizaba núcleos de choque almacenados en cables de un metal extraño que los convertían en esquirlas fundidas en un tipo de energía desconocido. Al prepararlo, el Visor Frontal de Datos del casco de Lyca mostró una interfaz especial que se enlazaba al sistema de mira inteligente. Sumado a eso, el Fusil contaba con un cristal especial en la mira que desviaba la luz del sol, permitiéndole localizar a los francotiradores.

Eran cinco Splicers en total armados con Rifles de Haces de Partículas. Lyca apretó el gatillo del Fusil de Detención y tuvo que esperar medio segundo para que la esquirla se fundiera completamente para que saliera disparada en una potente carga a gran velocidad que acabó con uno de los francotiradores. Mientras los demás Sangheili comprobaban el estado de su compañero, Lyca se aproximó hacia ellos desplazándose entre las rocas que había en el camino.

Estando lo suficientemente cerca, Lyca usó un hueco donde cabía su arma y desde ahí pudo eliminar a todos los francotiradores. Al caer el último Sangheili y con el Fusil de Detención agotado, la mujer se dirigió hacia su objetivo donde los ecos de disparos cercanos la hicieron tomar precauciones, aproximándose despacio mientras subía la duna de arena.

Del otro lado se encontraba un Phantom desplegando más soldados Splicers para investigar un Esquife derribado. Lyca elevó la vista notando que se encontraba frente a una de las pirámides cónicas pero ahora si quería llegar a meteoro primero tenía que hacerse cargo de los Sangheili presentes.

Lyca preparó su Cañón de Mano y apuntó a la cabeza del Splicer líder para reventarla de un disparo. El sonido del Halcón de Luna estremeció a los Sangheili quienes buscaron desquiciadamente al asesino. Los disparos se repetían y eran sucedidos por los enemigos abatidos pero entonces el Phantom, que todavía se encontraba sobrevolando el área, identificó a Lyca a quien comenzó a dispararle con sus Cañones de Plasma.

Lyca buscó donde resguardarse de las ráfagas de plasma, colocándose detrás de una frágil pared que fue cediendo poco a poco con cada impacto. Pero entonces los disparos dejaron de arremeter contra ella y ahora se concentraron en los restos del Esquife derribado. Lyca salió de su cobertura y vio como varios Scavengers salieron de su nave para acribillar a los Splicers.

Una vez que el equipo de asalto Splicer fue eliminado, los Scavengers desviaron sus disparos contra los Cañones de Plasma del Phantom, destruyéndolos. El Capitán de la Manada preparó un Lanzador de Quemado con el que disparó varios proyectiles que se incrustaron en la chasis del Transporte de Tropas, dejando que se sobrecargaran el tiempo suficiente para colapsar en potentes explosiones que terminaron por hacerla que estallar.

Los soldados menores de la Cicatriz aullaron de felicidad. Lyca se acercó a ellos deteniéndose abruptamente en cuanto éstos mismos la apuntaron con sus Fusiles de Choque. Entonces, los veteranos, que habían reconocido a la mujer, rápidamente intervinieron dejando en claro que se trataba de una aliada.

No hubo tiempo para socializar. Un último Phantom apareció por encima de todos para dejar a un Splicer Protheus. La criatura ahogada en Xytarita rugió para expulsar la corrupción en forma gaseosa, obligando a los Scavengers protegerse con cristales de Sivarita con los que formaron una capa de energía individual alrededor de su cuerpo. Uno de los soldados menores le había ofrecido a Lyca un fragmento del exótico mineral pero rápidamente lo rechazó apenas al tocarlo ya que le había causado un intenso ardor que le recorrió toda la extremidad del brazo.

Justo cuando el Protheus estaba por entablar el combate, en el cielo se formaron brechas de distorsión que dejaron pasar un par de Esquifes que dejaron varias escuadras de guerreros de la Casa de la Lluvia. Éstos arrojaron sus Lanzas de Sivarita contra el Splicer, consiguiendo atravesar su gruesa y contaminada piel.

Los soldados de las Cenizas cargaron contra el Protheus y le enterraron sus Espadas de Arco con las que le abrieron grandes heridas de las que salió Xytarita líquida a chorros. El mutante, sin embargo, no se inmutó y al demostrar su superioridad pisó el suelo con brusquedad, liberando pulsos de energía oscura con los que expulsó a los Neopthept a una distancia a la que pudiera atacarlos libremente.

El Protheus alzó sus manos, redirigiendo la corrupción para dispararla en forma de abrumadores proyectiles. Mientras tanto, Lyca se escabulló para acercarse a la espalda del mutante. Se le arrojó y trepó hasta su cuello para enterrarle en la cabeza su Cuchillo de Combate con tal fuerza que le partió el cráneo, lo que causó que la bestia dejara de atacar y sujetara su cabeza con sus manos para luego caer sobre sus rodillas.

Lyca saltó de los hombros del Protheus, sujetándose de uno de sus brazos para caer frente a él, y luego colocó su Halcón de Luna en su boca para vaciarle un cargador entero, deformando su rostro. El mutante cayó siendo motivo de retirada de los Splicers. Los Phantom que se encontraban atacando el escudo de energía del observatorio abandonaron su posición, perdiéndose en el asolador horizonte.

Por el lado opuesto se formaron más brechas de distorsión de las que salieron Esquifes que se dispersaron alrededor de los Campos de Anukis, asegurando el perímetro. Una de las naves en forma de libélula descendió en la posición de Lyca, desplegando una unidad de médicos para tratar a los heridos. Entre todos ellos se encontraba Serkys, quien se reunió con el Capitán de la Manada. Ambos Scavengers iniciaron una conversación en su propio lenguaje lo que hizo suponer que la Barones lo estaba haciendo a propósito para que no pudiera entender lo que estaban diciendo.

Lyca: De nada.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tu intervención estaba profetizada. No hay nada que agradecerte.

Lyca: (Suspiro) ¿Tus profecías también dicen que solo vine a tomar el sol? Quieras o no, me vas a dejar ayudarlos.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Ayudarnos? Creo que ya has hecho suficiente.

Lyca: No estoy de humor para discutir. Abre esa maldita pirámide o abriré tu cabeza.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Dudo que con esa estatura puedas alcanzarme.

Unos chillidos de ultratumba desaparecieron la tensión.

Lyca: Parece ser que no somos las únicas que estamos de malas.

Otro Capitán se acercó a Serkys. Luego de transmitir el mensaje, la Baronesa enseñó sus colmillos en forma de serrucho demostrando disgusto y preocupación.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Han detectado una señal. Débil, pero sin duda viene del interior de esta pirámide. Es Robiks. Dice que el Eco despertó los últimos sueños de los perdidos.

Lyca: Hmm. Sí. Muy útil. Como no puedo buscar "sueños", ¿qué te parece si abres esa pirámide y me dejas investigar?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Profanarás un espacio sagrado.

Lyca: Entonces supongo que Robert no tendrá problemas con lo que sea que está allí adentro. Yo vine solo por el meteoro.

La Baronesa observó a su alrededor. Los soldados de la Casa de la Cicatriz estaban gravemente heridos y si los enviaba ahora prácticamente los estaría matando.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ...Bien. Tú ganas, humana. El acceso a una de las Pirámides de Horus te es concedido. Ve adentro, busca a Robiks y desactiva la barrera.

Lyca: Creí que ustedes habían levantado ese campo de energía.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Yo también creí que la UNSC iba a enviar refuerzos de verdad.

Lyca: Creo que entonces estamos a mano.

Serkys hizo un gesto de indicación a dos Capitanes. Los robustos guerreros fueron de inmediato a la grieta triangular que estaba plasmada en la pared de la pirámide y con sus dedos aplastaron unos bloques siguiendo cierta secuencia. Al aplastar el último, todos los bloques comenzaron a moverse abriendo un hueco hacia el interior.

Rápidamente unos soldados menores se posicionaron a los lados del agujero como si temieran que algo saliera de ahí y, al pasar unos segundos, uno de ellos le indicó a Lyca que estaba despejado. La mujer preparó su Halcón de Luna y, teniendo el presentimiento de que algo malo la estaba esperando debajo, siguió adelante.


Cámara de la Cicatriz, Pirámide de Horus, Campos de Anukis, Kaliks

El hueco se selló como si nunca hubiera existido. Lyca se encontró con una profunda oscuridad en la que tuvo que encender la linterna de su armadura para ver por dónde iba. Recorrió varios pasillos en los que se dio cuenta de que estaba en un laberinto cuyos murales tenían grabados jeroglíficos que narraban varios aspectos de la cultura de los Scavengers.

Lyca tuvo curiosidad de los glifos ya que a su interpretación no eran muy complicados de descifrar. Obviamente las figuras de dos pares de brazos se trataban de los Neopthept. Lo extraño e interesante eran las criaturas que estaban por encima de éstas. Seres angelicales que construían las pirámides que rodeaban lo que debía ser el observatorio. También podía interpretarse que esas entidades habían adoctrinado a los Neopthept prehistóricos en el arte de la guerra así como también les brindaron conocimiento.

Había algo más que los Scavengers habían aprendido de los ángeles y era que habían adquirido la creencia de la vida después de la muerte y que debido a eso habían tomado la costumbre de embalsamar a los fallecidos para sepultarlos en cámaras subterráneas donde se realizaban rituales religiosos para que sus almas trascendieran a otro plano.

Por otro lado, como en toda civilización, existían despreciables criminales que eran igualmente momificados pero en vida. Ningún ritual de purificación se les practicaba y eran simplemente arrojados al abismo de las pirámides a la espera de que sus almas fueran consumidas en las profundidades abisales.

Lyca siguió viendo ese mural unos momentos más mientras seguía reflexionando acerca de la vida después de la muerte. Rememoró las incontables ocasiones las veces en las que se había expuesto a peligros que pusieron su vida en juego pero eran contadas las veces en las que creyó que realmente iba a morir. Si existiera la vida después de la muerte, ¿estaría consciente de ello? O sea, ¿alguna vez había muerto y renacido sólo que no podía recordarlo?

Ser un cazarrecompensas hace entender el valor que tiene una vida y ese mismo peso es reflejado al sostener un arma y al apretar su gatillo como cortar la soga de una guillotina. Todas esas personas a las que asesinó, sería algo tonto saber que siguen con vida en alguna parte preparándose para el momento de hacer su regreso triunfal.

Al pensar en eso, un sólo nombre hacía eco en la cabeza de Lyca. Ridley. El Dios de la Muerte ¿El pobre no se ha cansado alguna vez de morder el polvo incontables veces? ¿Cuántas veces habían sido las ocasiones en las que Wolf creyó que lo había asesinado? ¿Cuatro? Y, sin embargo, ese monstruo siempre regresa como si la muerte fuera alguno unido a su naturaleza, como si tuviera alguna especie de pacto o como si el momento de su auténtica muerte todavía no había llegado.

Lyca siguió avanzando mientras se preguntaba si todas aquellas veces en que burló la muerte fue porque todavía no había llegado su momento y también se cuestionó sobre cómo sucedería o si sería alguien quien diera final a su vida ¿Quién lo haría? ¿Dónde sería? ¿Bajo qué circunstancia? Y, ¿quién estaría allí para relatar sus últimos momentos?

La insignia de la Casa de la Lluvia detuvo a Lyca. Era una cámara circular donde había estantes con rocas con símbolos del lenguaje Neopthept de incontables siglos. Por encima se encontraban pinturas con títulos escritos en tinta dorada. Una idea burlona de Lyca fue que debían tratarse de esas dichosas profecías a las que se aferraba Serkys pero al inspeccionarlas de cerca supo que sus suposiciones eran, de hecho, correctas.

La primera profecía se trataba de una representación de Kaliks con un prisma rectangular orbitándolo. Figuras esqueléticas llegaban a la superficie a través de ataúdes flotantes y expulsaban a sus colonos del planeta. El trazo finalizaba con los Neopthept llegando a Ragnarok, representado como un círculo dividido por una mitad oscura y otra blanca. En el interior del planeta se encontraban entes oscuros que ofrecían flores a una masa amorfa. El ritual extrañamente familiar igualmente se encontraba rodeado por los Scavengers y un ser de luz al que Lyca no supo decir a ciencia cierta si se trataba de ella.

La siguiente profecía mostraba nuevamente a Kaliks sucumbiendo en las sombras generadas por el meteoro que se había estrellado no hace mucho. De nuevo, los Neopthept se encontraban enfrentando la epidemia al lado de un ser con un tono grisáceo. Lo curioso ahora era que el enemigo en cuestión eran los mismos Scavengers, quienes servían a la misma masa amorfa que estaba en Ragnarok.

El último mural era el más confuso. Nada más y nada menos que un círculo. Un trazo circular en la nada. Lyca se acercó y tocó la pared para retirar el polvo. Apenas rozó sus dedos cuando la roca se partió abriendo un túnel secreto que llevaba a las cámaras inferiores de la pirámide.

El ambiente se tornó tenso y tenebroso, más de lo que ya era. Había algo que podía hacer sentir a cualquier cosa viva como si no fuera bienvenida. Esa sensación estremeció a Lyca quien ya lo había experimentado con anterioridad aunque con una diferencia que no podía describir con claridad. Ella avanzó con cuidado entre los cúmulos de huesos putrefactos que sostenían cristales dorados que iluminaban un estrecho sendero.

Con cada paso que daba Lyca tenían un estremecimiento en su cabeza como si algo estuviera atravesándola. En una amplia cámara, más de los cristales dorados le permitieron reconocer la causa del ambiente. Unas criaturas similares a esqueletos vivientes se encontraban devorando los cadáveres de unos soldados de la Casa de la Cicatriz.

De alguna forma las criaturas sintieron la presencia de Lyca y acto seguido chillaron horribles cánticos al verla con sus inexistentes ojos para luego correr hacia ella. Lyca inmediatamente repelió a los Lacayos con su Halcón de Luna, empleando una tercera parte del cargador. El eco de los disparos llamó la atención de una gama más desarrollada de los esqueletos, los Acólitos, quienes se hicieron presentes portando arcaicas armas de fuego que eran lo suficientemente eficientes como para hacer que Lyca buscara un lugar para cubrirse.

Lyca recargó su arma y luego acabó con los Acólitos, dejando el área despejada. Sin embargo, no pudo bajar la guardia puesto que el sensor de movimiento registró una importante concentración hostil a varios metros cerca de su posición. Más adelante aparecieron más Acólitos y Lacayos a los que eliminó sin mucho esfuerzo puesto que a pesar de que contaban con una notoria ventaja numérica, sus cuerpos eran muy frágiles al punto de que la onda expansiva de las balas del Halcón de Luna abatía a varios de ellos a la vez.

De las sombras apareció una criatura de dimensiones mayores a las de un Acólito reluciendo una necrótica armadura de quitina endurecida y que blandía una espada de hueso oscuro. Lyca arremetió contra el Caballero quien repelió sus disparos al crear una barrera oscura frente a él.

El Caballero fragmentó su escudo en el momento en que Lyca tuvo que recargar su arma y cargó contra ella usando su Espada de Oscuridad. Lyca se valió de la mochila propulsora para esquivar la estocada y luego contraatacó al disparar dos balas contra la cabeza del Caballero, a quien con su fuerza de impacto destrozaron la osamenta que lo recubría.

Sin perder tiempo, Lyca concentró las últimas balas del cargador del Halcón de Luna para pulverizar la cabeza del Caballero, quien infló su cuerpo para desvanecerse en una nube de cenizas. Al momento de preparar un nuevo cargador, un rugido llamó la atención de Lyca, quien profundizó en el túnel llegando a lo que podría definir como un nido.

Varios Lacayos y Acólitos rugieron al verla e inmediatamente corrieron hacia ella para asesinarla pero Lyca pudo repelerlos con su Cañón de Mano. Un trío de Caballeros se manifestó. Los tres portaban lo que parecían ser ballestas energizadas con esquirlas en llamas siendo un desafío para la mujer quien optó por tomar una posición elevada, evitando los proyectiles encendidos. Desafortunadamente, la munición de su Cañón de Mano comenzó a escasear y como alternativa cambió a su Rifle de Batalla.

Con unas cuantas ráfagas, Lyca fragmentó y desintegró a uno de los Caballeros. De la nada un chillido resonó por toda la sala. De los huecos que había alrededor salieron Lacayos que treparon hacia donde Lyca se encontraba, haciendo que buscara otra posición donde pudiera abatir al segundo Caballero. Nuevamente resonó un chillido sobrenatural sólo que con más intensidad, como si algo se estuviera acercando.

Nubes verdosas explotaron en el aire dejando al evaporarse a un par de despojos flotantes que prosiguieron el combate al disparar rayos de energía de sus dedos. Lyca una vez más buscó otro lugar donde pudiera atacar sin exponerse demasiado pero aquellas Brujas se lo complicaron con sus incesantes ataques. Fastidiada, la mujer dirigió el fuego de su Rifle de Batalla contra las criaturas descubriendo que poseían una especie de escudo de energía individual.

Sin importarle que su munición estuviera por agotarse, Lyca concentró las últimas ráfagas de su arma contra las Brujas, acabando con sus escudos y llenando de agujeros sus cuerpos putrefactos hasta desintegrarlos. Ya con las Brujas eliminadas, Lyca preparó el último cargador de su Rifle de Batalla, aprovechando cada ráfaga contra el último Caballero.

El mismo chillido resonó en la caverna ahora con una estruendosa intensidad. En el centro del nido unas gigantescas manos abrieron la tierra dejando pasar a una monstruosa bestia que había emergido para fungir como última medida de defensa para lo que fuera que estuviesen protegiendo los Esqueletos Vivientes.

El Ogro rugió al ver a Lyca y luego comenzó a dispararle proyectiles de energía que eran emanados del tumor que tenía por cara. Lyca no tenía mucho que hacer para defenderse además de usar estructuras de quitina endurecida para resguardarse y ocasionalmente daba la cara al gastar varias balas de su Halcón de Luna contra el monstruo, quien siguió firme al avanzar hacia ella.

La última bala disparada por el Halcón de Luna hizo tambalear al Ogro quien al perder el equilibrio de su cuerpo cayó sobre sus rodillas. Lyca creyó que había dominado al monstruo por lo que se acercó confiada y lista para dar el tiro de gracia. De pronto, el Ogro azotó sus puños contra el suelo ocasionando un temblor que hizo tropezar a la mujer para que cayera frente a él.

El Ogro estaba a punto de aplastarla cuando de pronto un Barón de la Casa de la Cicatriz cayó encima de él y le enterró sus Espadas de Arco. La corriente eléctrica recorrió el cuerpo del monstruo, quemando la quitina de su osamenta y creando vulnerabilidades que Lyca destruyó con su Cañón de Mano.

Exclamando un rugido de dolor, el Ogro se evaporó en una nube de cenizas. El Barón tomó sus Espadas de Arco y las limpió de los restos óseos mientras intentaba vislumbrar a quien había ayudado.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lyca, ¿qué estás haciendo aquí?

Lyca: Escuché que tenían un problema de plaga y nadie mejor que yo para acabar con alimañas. Si no te molesta claro.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todo lo contrario. Cualquier ayuda será bien recibida, especialmente si viene de una vieja amiga.

Lyca: Ahora que te encontré debemos buscar lo que sea que genera la barrera que protege el Observatorio y apagarlo.

Robiks, Espada de la Cicatriz: El problema es que el único modo de llegar al generador es a través del nido.

El Barón señaló con la mirada al interior del hueco por el que había salido al Ogro. Lyca se acercó y vio una fortaleza subterránea escarbada por los Esqueletos Vivientes a los que había enfrentado previamente.

Lyca: ¿Qué son estas cosas?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Se hacen llamar "El Enjambre". Según las profecías, quieren devorarlo todo.

Lyca: ¿Ah, sí? No parecían ser muy rudos.

Robiks, Espada de la Cicatriz: No has visto los horrores de lo que son capaces de hacer.

Lyca: ¿Cómo qué?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ...

Lyca: Si no hablo insecto menos hablo "silencio", Robert...

Robiks, Espada de la Cicatriz: Éramos siete casas... Cuando la Espada Más Afilada del Universo apareció con su ejército de Nigromantes, no pudimos hacerles frente. Al final huimos pero los otros no tuvieron suerte.

Lyca: (Suspiro) Pues este es tu día de suerte. Ya no soy una cazarrecompensas así que voy a ayudarte con esto sin cobrar... Aunque no me haría mal que me prestaras una arma.

Un poco confundido por la actitud de Lyca, que difería de la última ocasión en que se habían encontrado, tomó su Lanzador de Metralla y se lo entregó. Lyca hizo un poco de esfuerzo para sostener la pesada arma que era un híbrido entre una escopeta y un fusil semiautomático. Las balas en sí eran latas mal soldadas de explosivos y metralla que se incrustaban en los raíles electromagnéticos del arma.

Lyca sostuvo el Lanzador de Metralla como era debido y una mira especial se activó en su Visor Frontal de Datos. Ambos, ya preparados, se arrojaron al pozo, descendiendo por las salientes de quitina endurecida para reducir la distancia de caída. Al final había una prolongación del nido que se encontraba repleto de sellos arcaicos trazados en el suelo que elevaba estalagmitas curvilíneas.


Bastión de la Camada, Pirámide de Horus, Campos de Anukis, Kaliks

Lyca: Entonces estas cosas son "El Enjambre" y quieren... Devorarlo todo... ¿A que nos estamos enfrentando exactamente?

Robiks, Espada de la Cicatriz: A una Reina de Camada. La progenitora de la Camada Escarlata. Fueron contenidos en esta pirámide pero ahora el Eco los ha despertado y quieren lo que está en su interior.

Lyca: ¿A eso te referías con los sueños de los perdidos?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Yo dije eso?

Lyca: Eso me dijo tu amiga de la Lluvia.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Quién? ¿Serkys? Ah. Ya entiendo.

Un sonido gutural espabiló a ambos. Los rugidos de los Nigromantes resonaron por toda la caverna como una desafinada orquesta formular de un preludio de su inminente ataque. Lyca y Robiks buscaron una posición favorable para resistir, posicionándose detrás de una estructura oscura que levitaba en soledad. El artefacto se abrió materializando un ojo de luz purpura con el que disparó proyectiles de energía que Robiks interceptó con sus Espadas de Arco y después Lyca lo destruyó con su Lanzador de Metralla.

Lacayos y Acólitos encabezados por un Caballero se formaron en una línea de defensa contra Lyca y Robiks, quienes no retrocedieron y avanzaron firmemente abriéndose camino entre hordas de Esqueletos Vivientes, dejando detrás restos óseos de Nigromantes.

Justo al frente se encontraba un puente adornado de estalagmitas y recubierto de llamas carmesí. Lyca y Robiks se detuvieron en seco cuando una sombra oscura nació del fuego tomando la forma de una Bruja Nigromante.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Es ella! ¡La Reina de la Camada!

La sombra hizo un conjuro mediante señas con sus manos tridáctilas. Las flamas carmesí se avivaron y desviaron hacia donde estaba Lyca, quien brincó a una saliente desde donde disparó a la cabeza del espectro viendo como las balas la atravesaban como el espectro intangible que era.

El espectro de la Reina de la Camada volvió a repetir el conjuro, esparciendo las llamas escarlata por la caverna. Lyca y Robiks intentaron provocarle daño pero no conseguían nada más que difuminarla unas milésimas de segundos antes de que reincorporara su forma. Lyca decidió probar con la Pila de Xytarita y, una vez que su cuerpo y armadura estuvieron potenciados por la corrupción, volvió a disparar contra la cabeza del espectro, consiguiendo que éstos ahora la hirieran provocándole el daño suficiente como para que se envolviera en llamas para desvanecerse.

Los restos espectrales trazaron un camino al otro lado del puente. Lyca y Robiks no perdieron el tiempo y dieron persecución a la reina de la Camada. En su camino eliminaron a una manada de Lacayos y al estar del otro lado del puente tuvieron que adentrarse en un pozo de menor profundidad.

Al frente se encontraba una cámara donde un trío de Brujas se encontraba conjurando alrededor de un enorme trozo de Sivarita que contenía en su interior el alma de Navih, la Reina de la Camada.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡No! ¡La están resucitando!

Lyca abatió a las Brujas Nigromantes con su Lanzador de Metralla, sin embargo, fue demasiado tarde. El Ritual de Resurrección fue completado. El cristal de Sivarita se fragmentó y el espectro que habitaba en su interior reunió para sí misma los fragmentos de quitina que había por la cámara, reconstruyendo su cuerpo. Con sus ojos carmesí, la Reina de la Camada observó fúrica a sus enemigos y proliferó un chillido para alarmar a toda su progenie.

Los cánticos fueron interrumpidos abruptamente cuando Lyca le disparó al rostro de la Reina, acrecentando su furia. La Bruja danzó entre las estalagmitas de la caverna para protegerse de los disparos mientras preparaba una serie de conjuros para dispararlos de sus manos. Lyca y Robiks consiguieron evitar los proyectiles de la misma forma al usar las columnas rocosas, dándose cuenta ya tarde que los restos de energía al impactar contra el suelo crearon incendios que poco a poco iban extendiéndose.

Lyca se desplazó con velocidad entre las columnas y acumulaciones de quitina endurecida y cada vez que tenía la oportunidad vaciaba un cargador entero contra la cabeza de la Bruja, llevándola a la locura y haciendo que se concentrara en eliminarla solo a ella. La arriesgada estrategia permitió a Robiks pasar desapercibido para acercarse a Navih y poder atravesarla con sus Espadas de Arco.

Navih chilló y expulsó flamas de su cuerpo para ahuyentar al Scavenger para luego seguir acosando a Lyca, quien le disparó varias ráfagas de su Lanzador de Metralla. Los proyectiles atravesaron el cuerpo de la Bruja, quien manipuló las llamas de los incendios para crear una esfera de fuego que asolara toda la cámara. Lyca y Robiks alcanzaron a refugiarse justo a tiempo detrás de un trozo de Sivarita mientras que la Bruja se alejó a una distancia prudente en la que pudiera meditar y llamar a las mismas Profundidades.

Cuando la ola de calor se disipó, Lyca y Robiks buscaron a Navih. Una manada de Lacayos salió de unos agujeros y los retuvieron el tiempo suficiente para que la Bruja comenzara a recitar un extraño cántico. Mientras que el Scavenger no podía comprender nada, Lyca de alguna manera si podía. Aquellos silbidos y chillidos que brotaban de los colmillos de la Reina de la Camada poco a poco fueron cobrando significado, un entendimiento que taladraban sus pensamientos.

Navih desapareció entre las sombras y estas mismas tomaron la forma de su silueta. El espectro invocó fuegos fatuos alrededor de su cuerpo para reanudar el incendio que reducía el espacio de maniobra de Lyca y Robiks. Ellos concentraron sus disparos contra la sombra sin ocasionarle ningún daño visible más allá de deformar su figura. Sin otra alternativa, Lyca activó la Pila de Xytarita para arremeter contra el espectro al potenciar los disparos del Lanzador de Metralla.

El espectro resintió cada una de los fragmentos de metralla potenciados, deformándose completamente y expulsando a la verdadera Reina de la Camada al plano real. Navih rugió con una indescriptible ferocidad y al expulsar una onda de calor reintentó el conjuro de las profundidades pero antes de poder siquiera recitar la primera nota del cántico su cabeza fue destrozada por las Espadas de Arco de Robiks. El cuerpo de la Bruja se infló y explotó en una nube de cenizas de la cual brotó su sombra para cobrar venganza.

El espectro de Navih se desplazó velozmente por toda la caverna. Lyca y Robiks juntaron sus espaldas para cubrirse mutuamente. En una milésima de segundo en el que el Neopthept parpadeó, el espectro apareció frente a él y lo sujetó del cuello, asfixiándolo, pero antes de que pudiera romperle el cuello, Lyca giró rápidamente y le vació un cargador entero en la cabeza, reventándola y dispersando la sombra en una ventisca oscura que apagó las llamas; devolviendo todo a la penumbra.

Lyca: Listo, parece que ya terminamos aquí... Gulp.

La mujer tembló y cayó sobre sus rodillas mientras sujetaba su estómago.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Lyca! ¿Qué te ocurre?

Lyca: Nada... Gulp... Solo estoy un poco mareada... No importa ¿Dónde está el generador?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Cerca.

La corrupción de la Xytarita se disipó lentamente. La sensación de una resaca la atormentó unos momentos. Todavía recordaba los cánticos de aquella Bruja puesto que todavía resonaban en sus pensamientos. Una palabra. Un nombre que se le escapaba pero que formaba parte de algo mayor. Lyca decidió hacer a un lado esperando que su ignorancia aliviara los síntomas y siguió al Barón de la Cicatriz al fondo del nido donde un muro de quitina putrefacta bloqueaba un sendero que conectaba con el resto de la pirámide.

Robiks destrozó la pared al conectarle varios golpes con los puños de sus brazos superiores y retiró los restos con los brazos inferiores. Lyca cupo sin problemas en el hueco que se formó mientras que Robiks tuvo que encorvarse para avanzar. Unos metros después se encontraron frente a una puerta triangular en la que el Barón aplastó algunos bloques en una secuencia en clave que hizo que los bloques abrieran otro camino. Apenas dieron unos cuentos pasos cuando Robiks se paralizó, como si una especie de sexto sentido le estuviera advirtiendo de algo.

Lyca: ¿Qué pasa?

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Hueles eso?

Lyca: Yo no huelo nada.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Este hedor... No me gusta.

La penumbra era profunda y apenas era iluminada por unas antorchas que por alguna razón se encontraban encendidas. Ambos avanzaron con cautela hasta llegar a un extraño artefacto que estaba siendo sujetado por unas extrañas estacas de un metal similar al hierro.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Este es el generador. Pero estas cosas...

Robiks retiró las estacas causando que el generador liberara una extraña onda de energía antes de apagarse por completo. La puerta que se encontraba adelante se abrió dejando pasar a unos extraños seres envueltos en vendajes oscuros y portando Calderos de Fuego, los cuales azotaron contra el suelo para liberar ráfagas de calor.

Lyca y Robiks retrocedieron al unísono y respondieron disparando sus armas contra los Calderos de los Devastadores. Cuando los fragmentos de metralla se incrustaron en el Caldero, éstos explotaron abrasando a sus portadores, desintegrándolos en una nube de fuego. Robiks se acercó a las cenizas que quedaron y Lyca se acercó a los restos de una de las criaturas que no había sido consumida completamente.

Lyca: Estas cosas... Solían ser Neopthept.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Son Desdeñados. Carroñeros vagabundos. No son más que hombres muertos. Pero hay algo diferente en ellos. No pudieron haberse convertido en esto así sin más... Alguien lo hizo.

El Barón alzó sus Espadas de Arco que dispararon pequeñas chispas de energía como si compartieran la misma ansía de saber la verdad. Lyca se mantuvo detrás de él sin estar bien enterada a lo que se estaba refiriendo Robiks. Al abandonar la sala del generador, fueron por el camino por el que habían llegado los Devastadores llegando a una amplia plataforma con restos putrefactos de más Desdeñados.

Robiks no abandonó su mal gesto como si el olor del ambiente fuera insoportable y se aproximó al centro de la plataforma encontrando un mecanismo oculto. Al activarlo reveló que se encontraban en un ascensor que comenzó a ascender lentamente resonando sonidos de maquinaria antigua. El ruido de la plataforma rozando la roca del trayecto vertical fue interrumpido por la fractura de la misma. Grandes grietas se formaron y de éstas salieron Devastadores que se arrojaron violentamente contra el suelo, estrellando sus Calderos de Fuego con la intención de que sus llamas incendiaran la estructura.

En esa ocasión, Robiks se defendió con una ferocidad anormal. Blandió sus Espadas de Arco contra las momias vivientes, dejando que la corriente eléctrica destrozara sus pieles putrefactas. El sonido de más grietas formándose más arriban captaron la atención de Lyca, quien apuntó su Halcón de Luna contra los Calderos de Fuego de los Devastadores, logrando que explotaran antes de que los estrellaran contra el ascensor.


Salón de los Exaltados, Pirámide de Horus, Campos de Anukis, Kaliks

El ascensor finalmente llegó a su destino cubierto de cenizas y restos de Desdeñados. Se había detenido frente a una puerta dañada a la que Robiks iba a forzarla para abrirla cuando vio que del otro lado se encontraban más momias vivientes devorando un cuerpo. Para cuando el Barón por fin pudo abrir la puerta, los Desdeñados se habían esfumado dejando atrás un rastro espectral azulado que hizo a Robiks ajustarse el casco para no inhalarlo.

Lyca se aventuró a explorar siendo ella capaz de visualizar el rastro azulado del cual podía escuchar susurros. También se encontró con estandartes de una casa desconocida pero lo que era extraño era que los cadáveres que había en el suelo pertenecían a otra familia que si reconocía. Al acercarse a uno de los cuerpos, pisó sin querer un artefacto metálico similar a las estacas que estaban alrededor del generador.

Lyca: Es otra de estas cosas.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Es un amplificador sináptico. Es un dispositivo de control mental que la Casa de las Sombras usaba para hacer confesar a los Desdeñados sus crímenes... Parece que éste todavía está activo.

El amplificador se elevó en el aire y ensogó con hilos de energía a los cadáveres, transformándolos en muertos vivientes que se abalanzaron contra Lyca y Robiks, quienes los destrozaron con sus armas. Los pasillos hicieron eco a un rugido que tenía su origen en una sala donde un Ogro Nigromante estaba siendo sometido por tres amplificadores. A su alrededor había otra variante de Desdeñados que Robiks supo que pertenecían a la Casa de las Sombras ya que vestían prendas típicas de una creencia conservadora.

El Barón de la Cicatriz inmediatamente cargó contra los Desdeñados y Lyca destruyó los amplificadores, liberando al Ogro de la subyugación. La bestia estalló en furia disparando Rayos de Axiones del tumor que tenía por cara. Más Devastadores aparecieron y azotaron al Ogro con sus Calderos de Fuego, incinerándolo pero igualmente pereciendo ante los disparos de Lyca y Robiks.

Ambos siguieron adelante por los pasillos de roca que tenían pintados símbolos que escapaban de su comprensión. En la siguiente habitación se encontraba otro amplificador ensogando a una manada de Lacayos y por encima de todos se encontraba un Saqueador, un Desdeñado de las Sombras, que sincronizaba sus pensamientos con el de los Nigromantes para controlarlos. Justo antes de que el enlace se completara, Robiks les arrojó una Granada de Choque, desintegrando los frágiles cuerpos de los Lacayos y desorientando al Saqueador, que fue abatido por Lyca.

El posterior camino estuvo repleto de más habitaciones donde los Desdeñados realizaban experimentos de control mental sobre los Nigromantes. Ya cerca de la salida había un grupo de Acólitos completamente doblegados y que cooperaban con los Desdeñados. Lyca y el Barón de la Cicatriz se abrieron paso entre la multitud de muertos vivientes tomando ventaja de la fragilidad de sus cuerpos, sin embargo, la munición de ambos estaba escaseando y era cuestión de tiempo para que la suerte que tanto les había sonreído los abandonara.

Lyca: Estoy recibiendo una señal del exterior pero hay mucha interferencia.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Ya estamos cerca de la salida.

Lyca: Sé que a esta altura está de más la pregunta pero, ¿este Observatorio es tan importante como para que uno de esos meteoros le cayera encima?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Se dice que posee la ubicación exacta de todos los planetas en la galaxia.

Lyca: ¿Se dice? O sea, ¿tú tampoco lo sabes?

Robiks, Espada de la Cicatriz: El Observatorio ha estado aquí desde hace milenios. Ni siquiera la Lluvia ha podido desentrañar todos sus secretos.

Lyca: ¿Y si es tan importante porque está en un planeta como este? No es por ofender pero me estoy haciendo a la idea de que hace treinta años, el Covenant pudo haberlo encontrado y usado para dar con la Tierra.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Nadie lo sabe. De lado a lo que vemos y enfrentamos todos los días hemos aprendido que siempre hay una verdad oculta. Después de todo, ¿cómo íbamos a saber que lo que hicimos en Ragnarok causaría esta crisis?

Lyca: Haces que me sienta un poco culpable. Solo un poco.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todos lo somos. Pero tú impediste a los Corrompidos hacerse con el poder de la Sombra de Ragnarok ¿Quién sabe qué maligno uso podrían haberle dado?

Lyca: No sé. No puede ser peor que estas rocas corruptas espaciales... Aunque ahora que lo pienso...

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Qué?

Lyca: Si lo que dices de este Observatorio es cierto entonces podría explicar porque no fue destruido por el meteoro. Tal vez, los Splicers lo querían para ubicar más planetas que corromper.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Quizá. Pero ellos no son los únicos que pueden usarlo en su beneficio. Con él podemos encontrar la Fuente de los Ecos.

Lyca: ¿La Fuente de los Ecos?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Según Serkys, la única forma de detener el avance de la plaga es llegar a la Fuente y arrancar su raíz. Solo así, la corrupción será erradicada y todos los que han sido infectados volverán a la normalidad.

Lyca se detuvo dejando que el Barón se le adelantara unos cuantos metros. Sintió el veneno corroyendo su cuerpo como si se estuviera derritiendo. Una Fuente de los Ecos, el lugar de donde nació el veneno que consume su vida, derrumba sus pensamientos y doblega su voluntad ¿Realmente existe un lugar así? Era obvio que debía haberlo pero pensar que después de tanto tiempo no se había encontrado el lugar de origen de los Ecos implicaba algo más, una verdad oculta, como había mencionado Robiks.

¿Cómo sería aquel lugar? ¿Habría más cosas monstruosas como la que encontró en Kerberos o sería algo mucho peor? Pensar en eso acrecentaba el dolor de su cabeza. Ya estaba cansada de estar así. Se preguntaba si era mucho pedir tener una vida normal junto con las pocas personas con las que había sentido calidez o acaso tenía que afrontar algún castigo por sus pecados del pasado.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Lyca! ¿De verdad estás bien?

Lyca: Creo que tienes cosas más importantes de las que preocuparte.

La posterior y última habitación estaba adornada con estandartes de la Casa de la Sombras. En cada esquina había por lo menos un amplificador activo doblegando a un trío de Caballeros Nigromantes, quienes se encontraban arrodillados ante un Desdeñado de gran tamaño que usaba osamentas como armadura. Lyca estaba por neutralizar uno de los amplificadores pero se detuvo al ver que Robiks se encontraba sorprendido de la identidad del Desdeñado.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡¿Zeltrosk?!

La voz del Barón de la Cicatriz hizo eco en la sala. Zeltrosk, Desdeño de las Sombras, abandonó su meditación e interrumpió el enlace sináptico. Los Caballeros Doblegados giraron hacia los intrusos, observándolos con ojos perdidos. Incapaces de actuar por voluntad propia, los Esqueletos Vivientes blandieron sus Espadas de Oscuridad hacia Lyca y Robiks, quienes retrocedieron unos cuantos pasos para disparar sus armas.

Las balas de la mujer y del Neopthept rompieron las cabezas de los Caballeros para luego desvanecerse en una nube de cenizas. Zeltrosk se limitó a observar con detenimiento el caos que había creado como una forma de alimentar el poder que había estado cosechando desde la fragmentación de su cordura.

Robiks cargó contra Zeltrosk, quien lo interceptó e hizo a un lado con su Fusil Largo. Luego, el Desdeño de las Sombras se aproximó al derrumbado Robiks y le acercó a sus ojos un amplificador sináptico listo para ser usado. Una Granada de Choque se incrustó en su espalda y la consecuente explosión lo arrojó a una distancia desde la cual pudo identificar a Lyca, quien le descargó su última ronda de su Lanzador de Metralla.

Zeltrosk se cubrió como pudo y respondió con su Fusil Largo, disparando cargas de desplazamiento parabólico hacia la mujer. Lyca se escondió detrás de una columna, ahí preparó su Halcón de Luna y usando la fuerza de la Pila de Xytarita acertó un cargador entero en la cabeza del Barón Desdeñado, provocándole heridas de las que brotó una sustancia de color azul oscuro a chorros.

Cuando Lyca preparó otra ronda de su Cañón de Mano, Zeltrosk tomó la Espada de Oscuridad de uno de los Caballeros y cortó el espacio al abrir una brecha dimensional por la cual escapó. Lyca, mareada por la corrupción, buscó a Robiks quien se encontraba arrodillado ante el cuerpo de una figura robusta que pudo reconocer como el gruñón Barón de la Piedra.

Robiks no dijo nada. Tomó con cuidado el cuerpo de Vorkis y lamentó su perdida en silencio. Lyca no intentó subirle el ánimo. No tenía las palabras para expresar su más sentido pésame. Sin embargo, ambos sabían que tenían cosas más importantes de las que preocuparse. Lyca se adelantó y encontró una puerta triangular, la cual se abrió automáticamente al desplazar bloques para formar un hueco revelándose al exterior donde había un puente que conectaba directamente con el Observatorio.


Arboleda Atlas, Observatorio de Hamaliel, Campos de Anukis, Kaliks

Rivirk, Capitán de la Lluvia (Radio): Baronesa, el escudo ha caído ¡Hay Desdeñados en el Observatorio!

Serkys, Lanza de la Lluvia (Radio): Acércate lo más que puedas. No nos iremos hasta que el Eco sea purificado.

El cielo se distorsionó. Un enjambre de Esquifes se desplazó al hueco donde estaba instalado el Observatorio. El Eco estaba colisionado en la parte superior de éste, incrustando y dejando fluir su corrupción en su arquitectura angelical.

Lyca y Robiks fueron rodeados por el rastro etérico corrupto de unos Saqueadores armados con ballestas. Antes de que la mujer y el Neopthept pudieran defenderse, uno de los Esquifes se dirigió a su posición y les prestó apoyo al abatir a los Desdeñados con sus Cañones de Arco. Luego, la nave en forma de libélula descendió un par de metros para desplegar a una escuadra mixta de guerreros de la Cicatriz y de la Lluvia. Serkys fue la última en salir y se reunió con Robiks, palideciendo al ver a Vorkis sin vida en sus brazos.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Quien haya hecho esto... Lo pagará.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Fue Zeltrosk.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¡¿Zeltrosk?! Pero es imposible. Él no podría...

Robiks, Espada de la Cicatriz: Lo vimos hace un momento... No dejemos que su muerte haya sido en vano. Terminemos con esta pesadilla.

Rivirk, Capitán de la Lluvia (Radio): Baronesa, ¡los Desdeñados se han apropiado del Observatorio!

Rastros de esencia etérica corrupta salieron revoloteando del interior del Observatorio. De éstos surgieron más Desdeñados tanto de los criminales Neopthept como de la Casa de las Sombras, conformando una formidable defensa en el camino que llevaba al complejo.

Mientras Robiks dejaba el cuerpo del Barón de la Piedra en el Esquife, Lyca y los Scavengers respondieron, consiguiendo repeler la primera defensa compuesta únicamente por Devastadores. Serkys, con su Fusil de Detención, acertó a los Calderos de Fuego de los Desdeñados dando como resultado una reacción en cadena que abrasó a algunos enemigos posteriores. Detrás, los Saqueadores conformaban la segunda defensa, la cual Robiks destazó sin compasión con sus Espadas de Arco.

Lyca se adelantó. Con su munición restaurada y un objetivo fijo se abalanzó sobre las momias vivientes y acabó con todas ellas sin necesidad de usar la Pila de Xytarita. Las defensas exteriores del Observatorio cayeron poco a poco hasta que la escuadra tuvo vía libre para acceder al complejo. Una manada de Engendros Desdeñados se interpuso e intentaron asesinarlos al explotarles la Xytarita líquida que tenían en su cuerpo.

Lyca abatió a uno de los Engendros y con su explosión consiguió eliminar al resto de la manada. Todos los Neopthept se ajustaron sus cascos para evitar inhalar la sustancia que emanaba de los restos óseos de aquellas criaturas e incluso Lyca hizo un gesto de asco al ver como se derretían sus entrañas.

Lyca: Ugh. Estos están más feos que los que combatimos antes.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Están usando el veneno para transformar sus cuerpos. Se han vuelto sirvientes de la Sombra de Ragnarok.

El interior del Observatorio se encontraba dividido en tres amplias habitaciones. La arquitectura y diseño era algo completamente diferente a lo que Lyca había visto antes, tanto que incluso llegó a pensar que estaba adentro de alguna bestia titánica que debía gustar mucho del sabor de la vainilla. En todo había formalidad, naturalidad y precisión incluso en sus imperfecciones formaban parte de su encanto. Uno que los Forerunner jamás podrían igualar.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡Ahí está!

El espacio se abrió de un tajo. Zeltrosk salió de la brecha dimensional e hizo un eco con sus aullidos para llamar a sus Desdeñados de la muerte. Antes de que Serkys pudiera dispararle, se desvaneció dejando un rastro de esencia corrupta, el cual la escuadra siguió hasta la siguiente habitación.

La presencia de Xytarita así como el olor a vainilla se iban haciendo más fuertes. Se podía ver el Eco consumiendo el Observatorio, desbordando toxinas que obligaron a los Scavengers protegerse con cristales de Sivarita. Un rugido sacudió la simetría de ese espacio y una Abominación Desdeñada apareció, disparando potentes cargas venenos de sus manos.

De las salientes que había arriba se posicionaron unos Saqueadores, quienes arrojaron unos amplificadores sinápticos modificados para proporcionar sobreescudos a los Devastadores que habían trepado por la parte inferior del complejo. Serkys y sus compañeros se concentraron en eliminar a los francotiradores mientras que Robiks y los suyos se enfrentaron a los Devastadores. Lyca se enfocó en los Engendros, explotándolos antes de que se acercaran a ellos; luego colocó otro cargador de su Cañón de Mano y con la Pila de Xytarita activa acribilló a la Abominación.

La bestia corrupta se retorció y tambaleó. Al recuperarse, azotó sus manos contra el suelo, liberando pulsos tóxicos que hicieron retroceder a los Scavengers. Lyca, sin embargo, se mantuvo al frente y con la ayuda de su mochila propulsora se desplazó por la habitación mientras vaciaba otro cargador de su Halcón de Luna en la Abominación hasta liquidarla completamente.

Con la resistencia de los Desdeñados erradicada, la escuadra avanzó a la siguiente habitación descubriendo la entrada del Eco parcialmente abierta. Al acercarse para agrandar la entrada, rastros de energía etérica corrupta salieron del interior del meteoro y de éstos salieron Saqueadores.

Tanto guerreros de la Cicatriz como de la Lluvia contuvieron a las momias vivientes el tiempo suficiente como para que Lyca y sus Barones pudieran entrar al Eco. Lyca se adelantó y justo detrás de ella iba Serkys quien se detuvo al ver que Robiks estaba indeciso en seguir adelante o quedarse a luchar hasta el final. Finalmente, a regañadientes, el Barón de la Cicatriz se ahorró las discusiones y deseándole la mejor de las suertes a sus compañeros atravesó la puerta de placas óseas del Eco.


Cámara de Mastema, Interior del Eco de Oscuridad, Campos de Anukis, Kaliks

Luego de cruzar por un estrecho y corto túnel, los tres se encontraron en la cámara principal. Las paredes pulsantes estaban adornadas con estandartes de la Casa de las Sombras y en el centro se encontraba un trono de cadáveres donde Zeltrosk se encontraba sentada mirando hacia la nada. Cuando éste notó la presencia de los intrusos, despertó de su meditación, tomó su Escopeta adornada con hueso y runas e inmediatamente abrió fuego contra ellos, disparándoles perdigones tóxicos que al caer al suelo plantaban fragmentos de Xytarita que contaminaban el aire.

Antes de que Lyca o los otros Barones pudieran contraatacar, Zeltrosk llamó mediante aullidos a sus esbirros. Los Desdeñados acudieron saliendo del suelo mostrando un aspecto aún más demacrado comparado con los que había en el exterior. Lyca, Robiks y Serkys se agruparon al verse rodeados y comenzaron a repeler a los enemigos para luego dirigir sus balas al Desdeño de las Sombras, quien respondió al disparar con más perdigones de su Arma del Dolor.

Con la toxicidad aumentando, el espacio se volvió cada vez más abrumador para los Barones. Incluso con los cristales de Sivarita, Robiks y Serkys comenzaron a perder movilidad al inhalar y reaccionar violentamente a la esencia corrupta; permitiendo a los Desdeñados acorralarlos. Lyca, quien ya había comenzado a sentirse terriblemente mal, usó la Pila de Xytarita para potencia su Halcón de Luna y con él fragmentar la osamenta recubría la cabeza de Zeltrosk.

El Desdeño de las Sombras tambaleó mientras supuraba sangre y éter corrupto. Detrás de él, lo que en un principio parecía ser un trono, materia oscura llenó un hueco en la nada y formó una grieta dimensional por la cual Zeltrosk avanzó torpemente.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¡Va a huir!

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡No! ¡Si lo perdemos, este mal nunca desaparecerá de Kaliks!

Aún con los disparos de los Barones atravesando su cuerpo, Zeltrosk atravesó la brecha. Robiks y Serkys ajustaron fuertemente sus cascos esperando que la corrupción fuera filtrada y, junto con Lyca, siguieron el rastro de éter corrupto hacia la oscuridad de la brecha, envolviéndose en ella.


Reino de Zeltrosk

Al abrir sus ojos, Lyca y los Barones se encontraron envueltos en un tornado de sombras en una plataforma rodeada de más tronos similares como en el que estaba sentado Zeltrosk. Flotando en las ventiscas sin noción de lo que estaba sucediendo estaba una criatura similar a un insecto redondo y gigante del cual salían ligamentos que se encontraban cortados como si hubiera sido extraído de algo más grande. Los susurros se hacían más fuertes como un coro silencioso de palabras sin sentido.

Lyca: ¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Es... Un Mundo Trono.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Un Mundo Trono? ¿Cómo consiguió Zeltrosk un Mundo Trono tan grande?

Lyca: A ver... No entiendo... ¿Qué...? ¿Qué demonios es un Mundo Trono?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Un espacio entre los abismos. Creados al matar individuos poderosos.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Pero eso solo debería funcionar con los del Enjambre... Oh, maldito Zeltrosk.

Lyca: ¿Qué? ¿Qué hizo?

Robiks, Espada de la Cicatriz: Toda esta locura. Todas estas muertes... ¡Zeltrosk las usó para esto!

Uno de los tronos se abrió y de éste un par de brazos empujar al interior la verdadera y colosal forma que Zeltrosk adoptó para ocultar su muerte. Antes de ser atacado, el Desdeño de las Sombras activó un par de amplificadores sinápticos que le proporcionaron un impenetrable escudo de energía.

Lyca y Serkys neutralizaron los artefactos volviendo a Zeltrosk vulnerable ante las estocadas de las Espadas de Arco de Robiks. El Desdeño de las Sombras resintió el dolor profundamente y el mismo espacio fue iluminado por un relámpago. Ahora en su reino ascendente era completamente vulnerable y su muerte ahí sería la última. Carcomido por la desesperación aunque confiándose de su poder, Zeltrosk dio un fuerte pisotón con el que liberó una onda expansiva que expulsó a Robiks contra una columna.

Zeltrosk, antes de ser acribillado por Lyca ó Serkys, huyo por la misma brecha dimensional por la que había entrado y en su lugar dejó a un grupo de Desdeñados. Lyca y Serkys volaron las cabezas de las momias vivientes alimentando la lógica del plano dimensional. Los coros de los susurros se volvieron más fuertes y cobraron un poco de sentido. Había algo en las profundidades de la oscuridad que acosaban a Lyca para intentar tomar control de su voluntad.

El segundo trono de plagó de materia oscura, formando una brecha dimensional. Zeltrosk regresó a través de ella y arrojó otro par de amplificadores que sinápticos que le proporcionaron escudos tanto a él como a sus esbirros. Los Saqueadores que acompañaban al Desdeño de las Sombras igualmente arrojaron otros amplificadores configurados para esparcir llamaradas que reducían el espacio de maniobra de sus enemigos.

Lyca y los Barones procedieron a deshacerse de los artefactos y, una vez hecho, eliminaron a los Desdeñados para redirigir sus disparos contra Zeltrosk. Los impactos repercutieron contra la forma verdadera del Desdeño de las Sombras, pero aún podía soportarlo. En su dolor, Zeltrosk tomó un amplificador y lo arrojó hacia sus enemigos. El dispositivo ensogó a Lyca y a los Scavengers a través de hilos de energía azulada, reteniéndolos el tiempo suficiente para que Zeltrosk se aproximara hacia ellos y los arrojara a distintas partes de su reino.

Sin embargo, cuando Zeltrosk sostuvo a Lyca supo de inmediato que tenían algo en común y era la misma Xytarita que corrompía sus cuerpos. El Desdeño de las Sombras giró sus cuatro ojos hacia la mujer y el brillo azul de éstos se oscureció totalmente.

Zeltrosk, Desdeño de las Sombras: ¿No escuchas los susurros? ¿No sientes el poder? Pronto lo contaminará todo. A ti también.

El coro abismal era insoportable. Las palabras eran nombres. Nombres antiguos de titánicos dragones abisales de las profundidades de un mar de gritos.

Lyca: Cállate... Cállense... ¡Déjenme en paz!

Lyca soltó su mano y apuntó su Halcón de Luna contra la cabeza de Zeltrosk, disparándole hasta vaciar el cargador. El Desdeño de las Sombras la soltó para intentar detener la hemorragia de su cráneo y se desplazó velozmente hasta la brecha dimensional mientras era protegido por otro grupo de Desdeñados.

Las momias vivientes presentaban un aspecto todavía más demacrado. Sus rostros estaban ocultos, su exoesqueleto estaba recubierto de heridas que expulsaban grasa y éter corrupto. Eran irracionalmente violentos y caminaban erráticamente mientras se retorcían salvajemente. Robiks y Serkys intentaron frenarlos pero en vista de que estaban luchando contra un ejército de hambrientos muertos vivientes, Lyca se apresuró a ayudarlos, acabando con las putrefactas criaturas.

Otro trono se abrió. Zeltrosk salió y colocó un atractor gravitatorio a sus pies para que ensogara a Lyca y a los Barones para acercarlos a él. Cuando irremediablemente se encontraron a menos de un metro del Desdeño de las Sombras, éste dio un fuerte pisotón contra el suelo, liberando un pulso necrótico que los arrojó al borde de la plataforma donde se encontraban.

Gracias a que Serkys clavó y se aferró a su Lanza de Arco, Lyca y Robiks se sujetaron de ella para evitar caer al abismo y poder regresar a la plataforma. Zeltrosk colocó un par de amplificadores y llamó a sus Desdeñados. Robiks se puso en pie y se abalanzó contra las momias vivientes, obliterándolas. Serkys usó su Fusil de Detención para neutralizar los amplificadores, consumiendo su munición restante.

Zeltrosk se encontró vulnerable de nuevo y antes de que pudiera ser herido de nuevo intentó escabullirse en la brecha dimensional, sin embargo, al voltearse encontró con Lyca, quien se había escabullido al prever sus acciones. La mujer, con la fuerza de la Pila de Xytarita, le encajó una fuerte patada, arrojándolo al centro de la plataforma.

El Desdeño de las Sombras cayó sobre su espalda, quebrándose parte de su exoesqueleto. La osamenta que recubría su cabeza se partió. Al recostarse, Robiks atravesó su abdomen con sus Espadas de Arco y Serkys hizo lo mismo con su Lanza de Arco al enterrarla en sus mandíbulas. Las heridas expulsaron éter corrupto de su cuerpo, haciendo que los Barones retrocedieran. Zeltrosk tomó oportunidad de la situación y sujetó una de las Espadas de Robiks con la que intentó cortar su cabeza pero Lyca intervino al propinarle un fuerte puñetazo con la fuerza de su mochila propulsora.

El puño de Lyca fracturó lo que quedaba de cráneo de Zeltrosk, quien sujetó a la mujer para patearla y dejarla fuera de combate. Lyca se levantó decepcionada de que ese golpe no fue suficiente para acabar con el Barón Desdeñado. Su cuerpo le ardía y su cabeza ya estaba ensordecida por los susurros. Apenas y podía ver la imponente figura de Zeltrosk acercándose a ella blandiendo una de las Espadas de Robiks. Sus ojos se cruzaron y una voz sobrenatural emergió de su garganta.

Zeltrosk, Desdeño de las Sombras: La Oscuridad es el final de la evolución y en ella sucumbirán...

Antes de que Zeltrosk acabara con Lyca, Robiks lo atravesó con su otra Espada de Arco y Serkys no tardó en cortar su brazo con su Lanza. El Desdeño de las Sombras cayó herido de muerte expulsando un pulso venenoso que intoxicó momentáneamente a los Barones pero que para Lyca fue mortal. La Xytarita se filtró en sus pulmones, sofocándola y dejándola sin aire, sintiendo como la Xytarita se condensaba por su cuerpo.

Una secuencia de descargas eléctricas retumbaron en el Mundo Trono y la criatura que flotaba alrededor de la batalla observó a Lyca para ir hacia ella con la intención de devorarla. Ya cuando estaba por concretar la mordida, Lyca liberó la corrupción acumulada en su cuerpo en forma de un pulso de distorsión. La liberación de energía corrupta arrasó con la criatura sin dejar rastro de ella.

Lyca cayó sin fuerza, debilitada física y mentalmente. El coro de gritos subía y bajaba de volumen a gran velocidad. Las descargas eléctricas azotaron la plataforma, destruyendo los tronos y brechas dimensionales que Zeltrosk estaba usando para desplazarse en su reino.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¡¿Qué sucede?!

Serkys, Lanza de la Lluvia: Tenemos que irnos ¡Rápido! ¡Esa brecha de ahí sigue abierta!

Lyca no pudo más y cayó contra el suelo. Su mirada estaba perdida y solo podía ver como la materia oscura inundaba la plataforma mientras los rayos la incendiaban. Serkys se había adelantado a la brecha pero Robiks se percató de la situación de Lyca. El Barón de la Cicatriz fue a socorrerla, llamándola con gritos que ella no podía percibir. Su visión se nubló y su oído se ensordeció y, entonces, todo se oscureció.


Residencia Townshend

La oscuridad permanecía. Susurros se escuchaban en la lejanía. No hubo nada que los reemplazara por lo que no hubo nada que pudiera golpear. Algo la estaba arrastrando a un vacío negro del cual no podía escapar. Todo esfuerzo era inútil. Su voluntad estaba siendo doblegada bajo la carga de la maldición. En sus venas podía sentir como restringían sus movimientos y estrujaban su cerebro mientras que palabras que entendía pero que no comprendía a la vez resonaban.

Distintos escenarios se forman en su mente como manchas de una prueba psicológica. Una corte impartida por un juez ciego. Un matadero de carne y pasión de una sádica irracional. Un sótano oscuro que contiene a una voraz bestia. Un jardín de flores blancas cuidadas por un florista sin cuidado. Una cámara olvidada de una mente encadenada y dividida pero ahora completa. Un reino dorado regido por un monarca que quiere todo pero no puede. Una habitación de hospital oxidado con una paciente dividida. Un vacío que no pertenece a nadie. Un equinoccio de un cadáver llorón.

Todos esos lugares. Tenían mil formas. Formas que ella interpreta. Ideas que dan infinitas vueltas formando círculos completos que circundan una fortaleza. Un paralaje. Una cúspide. Un plano. Un sitio ¿De qué? De estrellas ¿Qué estrellas? Estrellas susurrantes. Todas ellas girando alrededor de un sol negruzco apenas cálido donde podías pasar días y noches contando los planetas que giran en torno a ellos... Pero ahora ya no hay planetas. Ya no.

Ahora podría estar en cualquier lado pero siempre están esas estrellas bañadas por el universo. O quizás sea otra interpretación suya. Ve una muchedumbre de almas conscientes, algunas descendientes pero otras de menor calidad, donde todo el mundo espera o flota por ahí, o rebota entre dimensiones.

Ella es ajena a la naturaleza y lógica de ese lugar, al menos es la sensación que cree tener. El calor de una de las estrellas se le acerca. Es familiar pero la repele. Hay resentimientos. Cruza por el mar de gritos por todas las demás y la hacen recordar sucesos de su existencia. Sigue sin poder ver ni moverse pero la limitaban a sentir.

Se acerca otra de las estrellas. Le da una sensación cálida y vagamente familiar. En un principio se sintió cómoda pero no tardó en descubrir el engaño y con su mente mitigó la corrupción. No se lo iba a dejar tan fácil pero aquella cosa era igual de terca que ella. Su visión le fue devuelta como si se hubiera limpiado la cara con agua.

Vio su reflejo en el espejo del lavamanos del baño de su casa. El sonido de la tierra temblando la sorprendió. Tomó una toalla que tenía manchas de sangre y se secó la cara con la parte limpia. Su vista estaba un poco borrosa pero podía ver el camino a la cocina.

Sentado en la mesa se encontraba algo sin forma que le recordó lo que más odiaba de sí misma. Un pasado que pretendió olvidar hace apenas un par de años. El calor de sus emociones la castigó. Quemó sus pecados y le ofreció caridad en forma de te servido en una taza hecha de hueso. Ella se sentó al lado contrario de la mesa. Tomó la taza pero no la bebió. Prefirió escuchar por un momento los susurros de la sombra.

Karzerem de la Codicia: Me buscaste en la profunda oscuridad. Encontraste al mismísimo demonio. No soy más dios que tú. Pero tú no luchaste contra mí. Fuiste inteligente, porque tu mente es tu mejor arma. Otros si lucharon mientras ellos observaban.

La sombra bebió un sorbo de su té y vio la puerta de entrada que estaba atada con cadenas y candados sin cerrojo. Luego volteó a verla, dirigiéndole una inexistente, burlona y cálida sonrisa.

Karzerem de la Codicia: El descubrimiento tiene un precio. La curiosidad acarrea consecuencias. No estás preparada. Busca tu juicio. Crece pero no intentes entender. Cuando sea el momento te lo quitaré y te alegrarás ¿Me esperarás, oh, mi liberadora?


Santuario de Bastis, Campos de Anukis, Kaliks

Lyca se levantó de sobresalto. No recordaba nada de lo que había sucedido después de acabar con Zeltrosk. Recordaba una pesadilla. Un sueño muy largo que ya había olvidado. Se recostó en la dura cama de piedra y un ardor recorrió su cuerpo. El aire que inhaló quemó sus pulmones. El mecanismo de emergencia de su armadura se activó, regularizando su estado.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Ah. Ya despertaste.

Lyca: ¿Qué pasó?

Serkys, Lanza de la Lluvia: Lo hiciste. A pesar de haber ido contra todas las profecías. La Casa de la Lluvia ha visto muchos futuros pero tú no estás en ninguno de ellos... Me hace pensar en que si acaso todas nuestras creencias han estado equivocadas.

Lyca: Nadie puede saberlo. Deben pensar por ustedes mismos sabiendo que es lo correcto. No confíen en nadie más que en ustedes y solo así sabrán de quien es la culpa... Así sabrán lo que deben hacer para compensar sus errores.

La Baronesa mantuvo el silencio. Robiks entró a la habitación descubriendo a Lyca ya despierta.

Robiks, Espada de la Cicatriz: ¿Funcionó la Sivarita?

Lyca: ¿Sivarita?

Serkys, Lanza de la Lluvia: La corrupción de tu cuerpo se acelera cada vez que destruyes a un Eco. De no haber hecho algo pudiste haber sucumbido. Afortunadamente, Robiks te trajo a tiempo e infundimos Sivarita para contrarrestarlo. No es una solución pero ralentizará la corrupción.

Lyca: Entiendo... ¿Qué hay del Observatorio?

Robiks, Espada de la Cicatriz: El Observatorio fue destruido. La explosión del Eco de Oscuridad arrasó con él. No quedó nada.

Lyca: ...

Robiks, Espada de la Cicatriz: La UNSC ha llamado por ti. Te espera tu nave para partir cuando quieras.

Lyca se levantó sin decir más. La esperanza de encontrar la Fuente de los Ecos se había perdido en las arenas. Subió a su vehículo y descubrió una llamada entrante de la Unidad Aurora del Wind and Fire.

Euryale (Radio): Lyca, ¿cuál es la situación?

Lyca: Kaliks está limpio.

Euryale (Radio): Tu papel fue fundamental como era esperado. Pero esto aún no ha terminado. Un equipo de investigación ha asegurado el UNSC Whitesnake y ha obtenido un mensaje encriptado. El mensaje dice que los Splicers se encuentran establecidos en una remota colonia Sangheili. Es muy posible que uno de los meteoros se haya estrellado ahí también. Tenemos que actuar cuando antes. Debes destruir el Eco y detener la contaminación. Para ayudarte, la UNSC planea un ataque a escala planetaria de la colonia que dará comienzo tan pronto estemos listos. Mientras tanto, ve a ese planeta. Te estoy enviando las coordenadas.

Lyca suspiró de molestia. Se preguntó qué caso tenía seguir asaltando y destruyendo piedras espaciales si jamás encontrarían la raíz de todo. Si seguían haciendo ella terminaría muerta y muy probablemente el universo llegaría a su final. Apenas y pudo sobrevivir en esta ocasión porque estaba Robiks pero, ¿qué sucedería cuando todos aquellos seres queridos no estuvieran ahí para ayudarla? Era extrañamente divertido pensar en eso ya que, cuando era cazarrecompensas, se aisló por completo, reduciendo a nada su número de amistades.

Sin embargo, todo llegó a cambiar. Conoció a personas que realmente se preocupaban por ella a pesar de que ella no les correspondió su amistad al inicio. Antes de partir, Lyca echó un vistazo fuera de la cabina de su nave y vio a los Barones de la Cicatriz y de la Lluvia despidiéndose de ella. Las despedidas son difíciles especialmente si desconoces cuanto tiempo pasará antes del reencuentro. Tal vez esa sería la última vez que vería a Robiks.

Ocultándose una sonrisa burlona bajo su casco, Lyca correspondió la despedida de los Scavengers levantando un pulgar en alto. Encendió su nave para avanzar y dirigirse al horizonte, donde los Barones la siguieron con la mirada hasta desvanecerse tras los rayos solares de Calzar.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ...Quiero creer que Vorkis y la Casa de la Piedra pueden descansar en paz ahora que el Mundo Trono creado con sus muertes fue destruido.

Robiks, Espada de la Cicatriz: Todavía tenemos trabajo que hacer.

Serkys, Lanza de la Lluvia: ¿Crees que ella lo logre? Todas las profecías se han distorsionado.

Robiks, Espada de la Cicatriz: No nos queda más que confiar. Nada está escrito. Nunca lo estuvo. El futuro lo decidimos nosotros.

Serkys, Lanza de la Lluvia: Pero aun así sigo temiendo a este futuro.

Robiks giró hacia donde estaba observando su compañera. Un auspicio dejado por sus ancestros con un significado incomprendido. La última de las profecías perdidas. Un círculo. Un trazo circular en la nada. Un círculo completo y perfecto.

Viejos Amigos

Fundición Qytet, Antiguo Territorio de Warum, Selene, Sistema Zarom

Selene. La capital de una antigua familia Sangheili y, como los otros planetas, víctima de una catástrofe que expulsó a sus habitantes, dejándola en el abandono por un tiempo indefinido. Hasta que llegaron los Splicers y lo convirtieron en uno de sus mundos fábrica.

Lyca salió del desliespacio y contempló extrañada en lo que se había convertido el planeta. Al atravesar el velo de oscuridad, se encontró ante un panorama cubierto de nubarrones oscuros y ruinas formadas por un tornado de pesadillas. Los mares, si es que alguna vez lo hubieron, habían desaparecido dejando un terreno desolado e infértil. Donde antaño debió haber jardines ahora solo sobresalían del suelo gigantescos cristales de Xytarita que daba la apariencia de estarse extendiendo como si realmente estuvieran infectando el planeta entero. Todo aquello que había sido diseñado para vivir había sucumbido a la corrupción y tomó una nueva forma.

Eso era de lo que eran capaces los Ecos de Oscuridad. El que se estrelló en Selene se encontraba en el centro de una ciudad donde se alzaba una fortaleza arquetípica de los Splicers, el epicentro de lo que debía tratarse del mundo fábrica más importante del universo.

Lyca se desplazó sigilosamente al lugar de colisión, activando el sistema de ocultación para pasar inadvertida. Se adentró en la ciudad que rebosaba un nivel alarmante de corrupción que, combinado con la lluvia ácida, desgastaba la capa exterior de su nave. Lyca movió su nave entre los edificios teniendo cuidado de no toparse con las patrullas de Banshee, luego se estacionó en una pista de aterrizaje que era la antesala a la guarida que rodeaba el meteoro.

Vector Miles (Radio): Lyca, la flota está en órbita. Todo está a punto para la ofensiva, sin embargo, un campo de fuerza rodea la guarida y nos impide aterrizar.

Lyca: ¿Cómo no lo vi venir?

Vector Miles (Radio): Una vez que neutralices la barrera iniciaremos la invasión. Buena suerte, Lyca.

Lyca suspiró de fastidio. Salió de su nave y rápidamente se posicionó detrás de una caja de suministros de los Splicers. Asomó su cabeza lentamente por encima para analizar el entorno y vio que la entrada de la guarida se encontraba bloqueada por la misma barrera de energía pero también notó que la fuente de poder de ésta era conducida a través de unos cables absurdamente gruesos que provenían de una torre de aspecto tenebroso no muy lejos de donde estaba.

Las puertas de los edificios anexos se abrieron y varios Splicers se reunieron. Por su aspecto parecían encontrarse algo confundidos e incluso algunos se encontraban molestos. Uno de ellos giró hacia donde estaba Lyca, quien al agacharse bruscamente se resbaló con el suelo húmedo y causó un ruido sospechoso. El Sangheili, en silencio, preparó su Rifle Tormenta mientras se acercaba.

La angustia del Splicer desapareció al ver que no había nada detrás de la caja de suministros y lo atribuyó a alguna alucinación del Mal de Xytar, a pesar de que le habían asegurado que ese padecimiento era algo por lo que ya no debía preocuparse. Sin embargo, el Sangheili volvió a mostrarse confundido cuando descubrió que la identificación que portaba en su cintura no se encontraba.

Lyca, quien se encontraba sujetada por el borde de la pista de aterrizaje a cuatro dedos de caer a una altura de 3 kilómetros, esperó a que el Splicer regresara con sus compañeros, quienes se burlaron de él al saber que había perdido su identificación. Cuando los Sangheili regresaron por donde vinieron, Lyca subió a la plataforma de aterrizaje y usó la tarjeta para acceder al edificio que servía de puente entre la entrada y la torre tenebrosa.

Inicialmente, Lyca creyó que sería sencillo, después de todo, por más mutantes y corrompidos que estuvieran, los interiores de los pasillos diseñados por los Sangheili solo eran extraños estéticamente. Todas las puertas laterales debían tratarse de bodegas donde almacenaban armas o suministros. Pero, al pasado de varios minutos, Lyca se detuvo negándose a afirmar que se había perdido. Molesta, pateó la pared con fuerza y sin querer abrió un hueco a otro pasillo que para su suerte se encontraba vacío. Al cruzar al otro lado, su radio interceptó una señal llena de estática que lentamente comenzó a aclararse.

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) ¿Me recibe alguien? Repito. Aquí...

Lyca: ¡Shhh! Baja la voz ¿Quién eres?

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) Por fin... Spartan Binect. Equipo de Reconocimiento Umbra...

Lyca: ¿Reconocimiento? ¡¿Qué hacen aquí?! Se supone que yo iba a encargarme del escudo.

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) Euryale nos envió para evaluar el perímetro y prestar apoyo de ser necesario. Pero los Splicers nos encontraron y nos encerraron. En un descuido conseguimos liberarnos pero la toxicidad del ambiente interfiere con las comunicaciones. No atraviesan el velo...

Lyca: Hmm ¿Dónde están ahora?

Nicholas Binect (Radio): (Interferencia) En una torre, cerca de la zona de impacto del meteoro. Creemos saber cómo apagar la barrera pero no sé cuánto podremos aguantar más sin...

La comunicación se cortó abruptamente. Lyca, antes de siquiera dar un paso adelante, se quedó pensativa unos momentos. No le quedó claro el hecho de que los Splicers los hayan mantenido como prisioneros. Su conclusión era que habían decidido usarlos como sujetos de prueba para alguno de sus desquiciados experimentos y tal vez el hecho de que se hayan escapado fue lo que hizo que algunos de ellos se reunieran en la entrada para confirmar sospechas y pensar en contramedidas o alertar al resto del personal. Al final no eran más que suposiciones pero todavía algo que le daba a Lyca una sensación de incomodidad y, como el Spartan le dijo, el velo de nubarrones interfería con las comunicaciones por lo que no podía contactar al UNSC Wind and Fire para confirmar o saber la razón de la presencia del Equipo Umbra.

De cualquier modo, la torre era su objetivo y si de paso se encontraba con los Spartan, facilitaría más el proceso de neutralización de la barrera y erradicación del meteoro. Lyca se aferró a su Halcón de Luna y cruzó el resto de pasillos hasta llegar a uno de mayor longitud que estaba repleto de varias puertas que llevaban a salas de experimentos. Al fondo se encontraba una puerta con seguros fuertemente colocados pero que no supusieron ningún problema para la tarjeta que Lyca robó.

Los seguros junto con la puerta se abrieron a un solitario ascensor. Lyca se posicionó sobre la plataforma y un panel holográfico se materializó frente a ella. Al activar el comando de ascenso, el elevador respondió con un curioso sonido agudo y luego se elevó.


Torreón de Warum, Antiguo Territorio de Warum, Selene

El ascensor se detuvo luego de subir varios metros. Lyca esperaba encontrarse con guardias o algo por el estilo pero al cruzar a la posterior habitación se encontró con que estaba administrada por máquinas de trabajo automáticas que no supusieron un contratiempo ya que simplemente la ignoraron en pos de seguir con su labor.

Explorando la habitación, Lyca concluyó que se encontraba en una bodega de suministros que eran almacenados en cajas y que era precisamente la función de las máquinas tener que distribuirlas por la ciudad mediante tuberías. Lyca se movió con precaución y agudizó sus sentidos esperando cualquier cosa para que no pudieran tomarla por sorpresa. En eso, una pila de cajas cayó bruscamente al suelo, asustándola un poco.

Luego de un silencio incómodo una brisa de aire inexistente proliferó una carcajada burlona que venía de más adelante, cruzando una puerta. Los nervios de Lyca se dispararon unos momentos pero se convenció de que el sonido en realidad se trataba del rechinar de las máquinas automáticas y que seguramente alguna de ellas en un error de programación tiró las cajas.

Sin embargo, Lyca mantuvo su Cañón de Mano en alto y, al avanzar unos pasos más, un inquietante sonido hizo que girara hacia todas partes para buscar la fuente. Los ojos de la mujer se concentraron en un bulto que estaba empalmado en una puerta automática que quien sabe cuánto tiempo había estado intentando cerrarse. Se acercó y descubrió que el bulto era en realidad un Splicer al que, apenas rozó su piel con sus dedos, se desintegró como si estuviera hecho de cenizas.

Lyca se limpió la mano y cruzó la puerta a una amplia sala llena de cubículos, escenario de una masacre. Decenas de cuerpos destrozados se encontraban esparcidos por el suelo y todos presentaban la misma herida como si algo los hubiera mordido hasta la muerte. Al revisar los cadáveres de cerca, la marca de unos colmillos era muy notable como si algo los hubiera succionados hasta dejarlos completamente secos.

El silencio era el único sonido que era interrumpido por las pisadas de Lyca hasta que un puente que conectaba los niveles superiores del laboratorio se desplomó. Ella se aproximó para investigar que pudo haber causado el desplome de la estructura pero en vez de eso decidió levantar un DataPad que extrañamente seguía funcional a pesar del daño que presentaba. Escudriñó el artefacto para ver si podía obtener información que le resultara de ayuda, como tal vez algún mapa del Torreón, pero sólo descubrió un archivo de audio corrupto que por curiosidad decidió escuchar.

Kars 'Kranom (Audio): (Estática) ...la ceremonia conocida como "Toma de los Auspicios". La figura central de esta práctica era el Augur, un sacerdote que examinaba el comportamiento y movimiento de las aves para extrapolar de ello la voluntad de los dioses. Durante un tiempo, la guerra, la política y el comercio se guiaban por los dictados de estos sacerdotes especializados... Otro tipo de sacerdote especializado en adivinación en la antigua civilización San 'Shyumm era el Arúspice. A diferencia del Augur, que creía conocer el futuro mediante la observación de elementos de la naturaleza, los Arúspices hacían sus predicciones sacrificando animales en una práctica a la que denominaban "Intercambio de carne por conocimiento"... El animal elegido era purificado previamente en aguas sagradas antes de su sacrificio; después se les sacaban las entrañas cuidadosamente y se examinaba todo en busca de signos de eventos venideros... Fue precisamente un Arúspice, Urd Nast, el que advirtió a los Jerarcas sobre el secreto y peligro que había en Sanghelios...

Kars 'Kranom. No era la primera vez que Lyca escuchaba ese nombre aunque era difícil saber con la distorsionada grabación. En su opinión, todos los Sangheili comparten la misma voz y que decir de su apariencia. Por otro lado, reflexionó acerca del contexto de la grabación. Haciendo de lado que no entendía por qué un Splicer había decidido guardar información acerca de los San 'Shyuum, recordó que jamás había visto uno con vida. Existían rumores de que después de la Gran Guerra se habían extinguido o que se escondieron en algún lugar recóndito del espacio. Hubo quienes decían que fue precisamente por ellos que al envidiar a la humanidad crearon al Covenant para exterminarlos y así reclamar su título de "Herederos", lo que sea que al final eso significara. Uno escuchaba tantas cosas que ya era imposible saber que cuál es la verdad y cual es la mentira.

Como el puente estorbaba el paso, Lyca rodeó a través de uno de los cubículos en el que había contenedores de cristales rotos. La temperatura descendió repentinamente y más que provocarle escalofríos a la mujer, tuvo una extraña sensación de Deja Vú. En el suelo se encontraba el cuerpo de un Splicer drenado que sostenía otro DataPad. Lyca sostuvo el disco púrpura y accedió al único archivo de audio que poseía.

Haxa 'Vuralum (Audio): Este Torreón solía conformar una base de datos que contenía información relativa a la Familia Warum, la representante de los Sangheili en el pacto del Covenant, así como también de otras especies relacionadas. Se procedió como estaba indicado a la reconversión de una instalación apropiada para creación y experimentación de las muestras recuperadas de la Estación Naraka... Entre los distintos tipos de Bioarmas, no dudamos en recrear a los Metroid. Se aconsejó la criogenización ante posibles pérdidas de control de los especímenes... Días después, la eclosión de los primeros fue completada. La primera cría en nacer presentó una actitud peculiar pues parecía estar sumamente interesado en mi bienestar, siendo un tema para futuras investigaciones...

De alguna forma todo comenzó a tener sentido del estado deplorable en el que estaba ese lugar. Lyca, sabía que debía estar alerta con esos monstruos merodeando por ahí aunque dudaba que eso le fuera a servir de algo. No recuerda haber enfrentado directamente a un Metroid pero debía ser como tratar de luchar contra el híbrido quimérico de una medusa y un murciélago que se mueve a gran velocidad y que sólo es débil al frío. Pensar en eso hizo que Lyca viera con un poco de desprecio su Halcón de Luna.

Hubo algo más que llamó la atención del archivo de voz, además de entender que por el tono de voz del Splicer se trataba de una mujer, y fue la descripción del comportamiento anormal de uno de los Metroid. Podía tratarse de cualquier cosa pero lo primero que le vino a la mente al escuchar eso fue un bebé. Si claro, era extraño pensar que un bebé recién nacido se interesara en el bienestar de su padre pero simplemente esa relación la hacía recordar a una de las pocas cosas que le importaban más que ella misma. Su verdadera razón por la cual quiere terminar ese capítulo de su vida y no solo dar vuelta a la página, sino comenzar un nuevo libro. Su hijo.

Lyca suspiró fuertemente para aclarar sus pensamientos. Últimamente no dejaba de pensar y asimilar lo que estaba viviendo y sufriendo, incluso le parecía que ya se había acostumbrado a los golpecitos que retumbaban en su cabeza. Fue entonces que al alzar la vista hacia la pared vio que estaba un gran hueco circular que le permitió ir al cubículo de al lado.

Al girarse para ver que nada la estuviera siguiendo, el mismo hueco por el que había cruzado ya no estaba. Lyca, sugestionada por los inexplicables y sobrenaturales sucesos, tocó la pared varias veces buscando inconscientemente alguna clase de interruptor secreto que abriera el hueco pero lo único que consiguió activar fue una pantalla holográfica que contenía otro archivo de audio que comenzó a reproducirse de la nada.

Vunam (Audio): El concepto de los presidios como castigo para los delincuentes condenados se remonta desde tiempos inmemorables. En plena formación del Covenant, los presidios se usaban principalmente para detener a sospechosos que esperaban su juicio, o prisioneros marcados para la muerte hasta que la sentencia pudiera cumplirse. Los que no fueron condenados a muerte, en caso de los Sangheili, fueron enviados a realizar operaciones de alto riesgo como alternativa para reestablecer su honor. Hubo muchos otros detractores en esta práctica como los Jiralhanae, quienes afirmaban que ese enfoque era cuestionable puesto que se han presentado múltiples casos de una ausencia de rehabilitación, de modo que la vida del criminal siempre está vinculada a la mala conducta...

Una risa burlona se escuchó. Lyca salió de inmediato del cubículo para luego posicionarse contra la pared al ver lo que parecía ser un Splicer interactuando con un monitor al fondo de la sala. Ella se acercó con sigilo mientras preparaba su Cuchillo de Combate y una vez que se encontró detrás del Sangheili vio que éste ya había sido asesinado por algo que había devorado sus entrañas. Fue una escena que le produjo asco a Lyca, quien apartó el cadáver para interferir en la computadora, descubriendo otro archivo de audio.

Vunam (Audio): Los Yanme'e son una raza interesante. Construyen y viven en sociedades, mantienen empleos y se comunican en un lenguaje simbólico; siendo éstos puntos en común que los igualan a otras especies inteligentes conocidas de la galaxia. Una de las cosas que llamó la atención sobre ellos fue el hecho de que construyeran prisiones, que eran pequeñas penitenciarías que estaban apartadas del resto de la colmena y se utilizaban principalmente para alejar a los criminales que amenazaban la seguridad del hogar de los Yanme'e... Por otro lado, una subespecie solitaria de los Yanme'e suele ser dócil y rara vez atacan a menos que sean provocadas al extremo. Cuando el zángano decide atacar, ese único acto de venganza casi siempre es mortífero para el propio Yanme'e. El aguijón espinoso se clava profundamente en la piel de la víctima inyectándole toxinas. Cuando el Yanme'e intenta huir de la escena del crimen, encuentra que una gran parte de su abdomen, tripas, nervios y tejido muscular se han desprendido de su cuerpo. Destripado, el Yanme'e muere poco después, pagando por su acto de venganza...

Lyca tuvo una sensación de incomodidad como si cientos de insectos estuvieran en su cuerpo abriéndose paso entre su piel y la armadura. Pero había algo más y tenía el presentimiento de que algo la estaba observando desde atrás así que giró velozmente sin encontrar nada sospechoso que pudiera atentar contra su vida. Al mirar con detenimiento vio que en uno de los cubículos había un ascensor gravitatorio que usó para llegar al nivel superior.

Al llegar arriba, Lyca creyó por unos momentos haber visto algo correr al fondo mientras la misma risa se volvía a escuchar aunque con un poco más de volumen. Cuando quiso correr para comprobar la veracidad de sus ojos pisó sin querer un DataPad. Para ese punto ya estaba considerando ignorar las grabaciones de audio pero tenía una extraña necesidad morbosa de indagar en el contenido de las grabaciones. Al igual que los otros DataPads, éste solo contenía un archivo de voz aunque corrupto.

Vunam (Audio): (Estática) Antes de la inclusión al Covenant, la especie de los Kig-Yar era conocida por explorar mundos en la búsqueda de tesoros de inconmensurable valor. Las tripulaciones de piratas tenían sus propias leyendas. La tripulación de Mox Xiq, un T'vaoan, solía contar una historia profundamente perturbadora acerca de un dispositivo de ejecución que mataba lentamente a la víctima durante varias horas, donde los pecados eran grabados en cadenas ajustadas a las muñecas. Nunca se supo en qué lugar estuvo la tripulación de Mox Xiq pero él mencionó que jamás volvería a ese lugar sin importar cuanto le pagaran. Además, añadió que durante el tiempo que estuvo ahí, el mismo verdugo que operaba la máquina parecía tener un amor anormal por la elegante violencia que infligía, describiendo que experimentaba éxtasis espiritual que atenazaba a algunas víctimas durante sus últimas horas de vida...

Adjunto al archivo se encontraba una vaga ilustración del verdugo. Su aspecto recordaba a los Esqueletos Vivientes que Lyca encontró en la Pirámide de Horus aunque éste sostenía una Hacha en vez de una Espada. Cuando Lyca iba a soltar el DataPad, otro le fue arrojado con fuerza a su espalda, cambiando su nerviosismo por furia al creer que alguien o algo se estaba burlando de ella. Al observar su alrededor y ver que no había nada, Lyca suspiró profundamente y escuchó el contenido del disco purpura.

Vunam (Audio): (Estática) ...se dice que los... Llegaron a su mundo natal, por lo que no es su mundo natal. Estaban en búsqueda de una promesa, una libertad... Fueron invitados al lugar de..., llevados a bordo de una de las... que atraviesan los cielos. Libres de las ataduras del... mundo, los grupos se unieron mezclando sus creencias interpretando deidades y ritos en términos de sus tradiciones personales...

El sonido de cristal rompiéndose puso en alerta a Lyca, quien corrió a la fuente de origen del ruido. No había rastros de que algo se hubiera roto, no recientemente al menos. Lo que si había era una máquina que sostenía en el interior de un contenedor un pequeñísimo orbe de materia oscura que se expandía y contraía simulando el bombeo de un corazón. Como era de esperarse, un DataPad cubierto de óxido se encontraba en una mesa y también tenía un archivo de audio que correspondía a una fecha de hace un par de meses.

Kars 'Kranom (Audio): El espacio negativo es un fenómeno que permite al cerebro desconectarse de los patrones comunes para los que ha sido entrenado, en lugar de centrarse en el espacio alrededor de los espectros de luz. Este fenómeno prueba que los objetos, personas y cosas que damos por sentado no existen en realidad como los vemos. De hecho, no son más que sombras que parpadean en el vacío del subconsciente. Como el mundo que nos rodea, a veces las cosas más interesantes se encuentran en las sombras.

Lyca no le prestó importancia al orbe y prefirió proseguir con su exploración. Al hacer un análisis de su entorno logró encontrar una terminal apenas activa del cual obtuvo un mapa. Utilizando la señal de origen de la transmisión del Spartan desaparecido, Lyca lo ubicó en el último nivel del Torreón cuyo único acceso era mediante un ascensor en específico. Para llegar a él tuvo que pasar a un camino que contenía una sala que fue sitio de un enfrentamiento.

Cuerpos de Sangheili adornaban el carbonizado suelo y todos presentaban la misma herida característica de un ataque Metroid. En medio de la sala había un enorme hueco circular con una profundidad que fácilmente llegaba a los cimientos del edificio. Para atravesarlo, Lyca se valió de una delgada viga que se encontraba acostada a modo de un frágil puente que rechinaba cuando daba un paso por encima con su pesada armadura. A mitad del camino, Lyca percibió movimiento justo debajo de ella en el abismo y al voltear lentamente pudo ver una sombra alargada que desapareció como si se hubiera esfumado. La misma carcajada volvió a sonar pero en esa ocasión había adquirido un tono profundamente perturbador debido al mismo hueco por donde seguramente se encontraba su dueño.

Ya del otro lado de la viga, la temperatura volvió a descender abruptamente. Adelante se encontraba una puerta adornada con un par de cuerpos abatidos de Splicers. Como estorbaban el paso, Lyca los retiró sin delicadeza y forzó la apertura de la compuerta, llegando a una cámara que contenía decenas de cápsulas selladas a temperaturas bajo cero. Lyca se acercó a una de las cápsulas y con su mano retiró la capa gélida, descubriendo a un ente gelatinoso durmiendo en su interior.

Todas contenían especímenes Metroid durmientes. El ejército de Bioarmas que tanto ansiaban tener los Splicers se encontraba justo frente a Lyca. Ella se preguntó la razón de porque se encontraban ahí asumiendo que probablemente no los habían adiestrado pero eso era raro considerando el número de clones presentes.

Lyca buscó un panel de control y ubicó el regulador de vida de los Metroid. El comando de acción brilló en sus ojos a lo que ella dejó caer el peso de su dedo, purgando con ese simple acto la vida de los Metroid. Ya fuera para bien o para mal, esos monstruos eran el caos encarnado. Un poder incontrolable del tipo que corrompe a su portador. De alguna manera, similar a la Xytarita que se crea en su cuerpo.

La materia gelatinosa de todos los Metroid encapsulados se desintegró en cada una de las cápsulas hasta quedar completamente vacíos. Lyca, extrañamente satisfecha, fue al fondo de la habitación y descubrió otras habitaciones con cuerpos de Sangheili empleados para más experimentos. Era un escenario realmente asqueroso que iba desde autopsias clínicas hasta estudio de mutaciones. Sangre púrpura manchaba paredes y suelo pero lo que llamaría la atención de Lyca fue un rastro de sangre rojiza, la cual siguió hasta encontrar a un Spartan abatido.

Lyca inspeccionó el cuerpo. Su postura era extraña para alguien que había muerto desangrando ya que se encontraba señalando hacia la pared frente a él con su dedo índice. Al buscar alguna placa de identificación para reconocer al soldado muerto, Lyca no tuvo suerte. Se levantó y fue a la pared, palpándolo. Un panel holográfico se reveló y cuando ella lo accionó se abrió un pasadizo secreto que llevaba a un ascensor.

Lyca avanzó lentamente para tantear la plataforma y, una vez que se aseguró que no se trataba de una trampa o de alguna alucinación, se posicionó encima de ésta. Al girar vio que el cuerpo del Spartan había desaparecido junto con el rastro de sangre. Una sensación extraña podía percibirse en el ambiente y los susurros comenzaron a sonar en la cabeza de la mujer. Lyca activó el comando para iniciar el ascenso pero cuando la plataforma ya había subido varios pisos algo cayó encima de éste, frenándolo.

Sin saber quién o más bien que era lo que estaba arriba, Lyca apuntó su Cañón de Mano pero antes de poder jalar el gatillo, la fuerza gravitatoria falló y el ascensor cayó en caída libre, impactando contra el nivel inferior del Torreón. Afortunadamente, Lyca había bloqueado su armadura antes de la colisión aunque tuvo que levantarse algo adolorida.

La sala circular donde ahora se encontraba estaba a oscuras así que Lyca encendió la linterna integrada a su armadura. Gracias a luz pudo ver que se encontraba en un aislado laboratorio que era una reconstrucción exacta de cierto lugar en el que había estado antes pero no podía recordarlo con seguridad. Considerando que el ascensor que había tomado era un camino secreto, Lyca buscó otra forma de subir.

En su búsqueda, la atención de Lyca recayó por unos momentos en el artefacto que había en el centro de la sala. Una especie de cañón que apuntaba a un panel quemado. Lyca se acercó a la fragmentada estructura y el visor de su casco se distorsionó unos momentos dándole la imagen de un Spartan incrustado contra el panel. La misma risa que la había estado acosando volvió a sonar con mucha fuerza a lo que Lyca se volteó velozmente apuntando con su arma a la oscuridad.

La sombra que la había estado siguiendo cobró forma. Un monstruo de piel grisácea, ojos oscuros y con una gran boca manchada de sangre se abalanzó sobre Lyca, quien dejó que cayera sobre ella para inmediatamente patearlo contra la pared. Cuando el monstruo se estrelló, Lyca lo acribilló con su Halcón de Luna. Las balas perforaron la piel de la criatura como si nada siendo inútiles ante la consistencia de su organismo.

Lyca activó la Pila de Xytarita. Sus posteriores disparos ahora fueron suficientes para derribar al monstruo quien con sus fuertes y largas piernas pegó un brincó hacia ella, derribándola con sus delgados brazos. Lyca reaccionó a tiempo y sujetó a la criatura para arrojarlo contra el cañón, después, arremetió contra él al apuñalarlo repetidas veces con su Cuchillo de Combate, abriendo su pecho para atravesar su corazón.

En sus últimos momentos de vida, el monstruo esbozó una amplia sonrisa y al proliferar una ligera carcajada se evaporó en el aire.

Lyca guardó su Cuchillo de Combate y desactivó la Pila de Xytarita. A su vez, se preguntó qué demonios había sido esa cosa añadiendo que jamás había visto algo igual... ¿O tal vez sí? ¿Y qué había del lugar donde se encontraba? Tenía la sensación de recordar algo pero no sabía si realmente era importante. Entonces, los recuerdos lentamente afloraron en su memoria. En Ragnarok, los Splicers habían sido atrapados en su búsqueda de Xytarita pero otro inconveniente era que no podían acceder a las enormes vetas del corrosivo mineral que se encontraban en la dimensión alterna, Gjallarhorn.

Poco a poco, el misterio se fue aclarando. Al menos el de esta ocasión. El cañón que se encontraba en el centro de la sala compartía un diseño similar, sino que era idéntico, al Rayo Oscuro que los Splicers habían creado para abrir brechas transdimensionales. La conclusión de Lyca la encaminaron a más dudas. Si existía entonces una dimensión alternativa a Selene o si ya se encontraba ahora en ese mundo de pesadillas, lo que podría explicar los sucesos sobrenaturales que escapaban de su comprensión. Sin embargo, había algo que la convencía de lo contrario pero no tenía forma de explicarlo. Sus propios pensamientos encontraban similitudes pero susurros en sus oídos le remarcaban diferencias que eran imperceptibles para sus ojos.

Una luz titiló repentinamente. Lyca volteó y encontró una sospecha salida por el cual, sin otra alternativa, avanzó para encontrarse con un ascensor. Accionó el comando y la plataforma comenzó a ascender para detenerse bruscamente a mitad del camino como si la energía de repente se hubiera ido pero prontamente el elevador prosiguió. Todo parecía volver a la normalidad pero los susurros volvieron a escucharse sugiriéndole a la mujer cosas que no comprendía.

Ya en el último piso del Torreón, el ascensor se detuvo y sus puertas se abrieron a un pasillo que culminaba en una pequeña habitación que formaba parte del interior de un mirador. Cuerpos de Spartan abatidos yacían en el suelo y todos se encontraban ausentes de sus placas de identificación, haciendo imposible identificarlos. Lyca se preocupó más que nada porque sus heridas no habían sido provocadas por daño de plasma o ataques de Metroid sino porque había rastros de una balacera como si todos los súpersoldados se hubieran enfrentado entre sí.

Lyca siguió adelante hasta el fondo, cruzando una puerta de acceso con la identificación robada. El panel de control que regulaba la energía del campo de fuerza de la Guarida de los Simbiontes se encontraba justo ahí, en el fondo de un balcón. Antes de desactivar la barrera, Lyca se percató de que en el exterior del mirador se encontraba uno de los Spartan del Equipo Umbra sujetándose por fuera del barandal.

Lyca: ¿Qué estás haciendo?

Nicholas Binect: Oh. Eres tú. Bueno, ya sabes. Disfrutando la vista. Pensando...

Lyca: Parece un lugar peligroso para disfrutar de esa vista.

El Spartan vio el panorama apocalíptico por unos momentos antes de regresar a ver el abismo bajo sus pies.

Nicholas Binect: ¿Has pensado alguna vez que una pistola nunca se detiene a pensar si las cosas son más complicadas?

Lyca: ¿Eh?

Nicholas Binect: Un arma solo dispara. Esa es su única función.

Lyca: ...Eh... Bueno, para algo es que se construyeron, ¿no?

Nicholas Binect: ...Es verdad. Tomamos materia del suelo, la moldeamos y convertimos en armas. La transformamos. Pero, ¿sabes qué? Jamás les dijimos por qué, ¿o sí?

Lyca: ¿Por qué tendríamos que hacerlo? Es decir... Ay, no sé. No sé quién es más estúpido. Tú por pensar en eso y yo por intentar seguirte la corriente.

Nicholas Binect: He estado pensando ¿Y si nosotros somos igual? Si algo nos hizo, nos moldeó y nos transformó pero jamás nos dijo para qué. Morimos y nos convertimos en polvo... Y de este polvo surge algo más... Como un bucle sin fin... ¿Tienes idea de lo oscuro que es ese destino?

Lyca: Sí, claro. Sólo un muerto podría saberlo.

Nicholas Binect: Lo dudo. Ellos no me han respondido.

El Spartan mostró su puño con el que sostenía un montón de placas de identificación. Todas ellas pertenecientes a los Spartan que Lyca se encontró previamente.

Nicholas Binect: ¿Sabes a qué le llamaría "oscuro", en el sentido de "sombrío", en el sentido de "cósmicamente perturbador"? Un universo de marionetas convertidas en armas, llevando a cabo una guerra genocida contra los sirvientes de un dios rival.

Lyca: Oscura podría ser la celda en la que terminarás por lo que hiciste.

Nicholas Binect: No quería hacer daño a nadie. No asesiné a nadie. Yo solo tenía curiosidad.

Lyca: ¿Si quiera al menos podría inventar una mejor excusa? Todos los asesinos como tú dicen lo mismo.

Nicholas Binect: ¿Qué me dices tú? ¿Alguien conoce tus trapos sucios?

Lyca: ...

Nicholas Binect: Matar es un pecado capital. Vas al infierno por cometerlo ¿No es cierto? Lo entiendes, ¿verdad? ¿Cómo podrías tener una vida normal con un pasado así? ¿Vivir dentro de la mentira de otra persona? Je. Escúchanos, como si a nadie le importara una mierda. Nosotros somos quienes decidimos si podemos vivir con nuestros actos.

Lyca: ¿A qué te refieres?

Nicholas Binect: Voy a resolver mi duda. Ya nos veremos luego.

El Spartan se soltó del barandal, cayendo al abismo. Lyca se acercó para ver que el sujeto había desaparecido como si todo lo que había visto y escuchado hubieran sido productos de su imaginación. En ese momento, un amplio panel de control se manifestó frente a ella. Un poco confundida, desactivó la barrera de la Guarida de los Simbiontes.

Las tóxicas gotas de lluvia rociaron y corrompieron las estructuras de las edificaciones de los Splicers, reflejando destellos de luz que provenían del cielo. Los cañones antiaéreos de la guarida apuntaron hacia arriba siendo destruidos por la abrumadora potencia de fuego de la flota del UNSC.

Vector Miles (Radio): ¡Buen trabajo, Lyca! Ya he dado la orden de comenzar la invasión. Ahora puedes ir por el meteoro.

Euryale (Radio): Lyca, los sondeos preliminares revelaron que una antigua línea de transporte se encuentra en la ciudad y fue modificada por los Splicers para comunicarse directamente con el meteoro. Hay una vía que comunica el Torreón con la entrada de la Guarida de los Simbiontes. Con él puedes llegar más rápido al punto de encuentro.

Lyca suspiró de alivió al saber que no tenía que regresarse todo el trayecto aunque las palabras del Spartan no salieron de su cabeza. Así como ella, ¿él había visto algo que lo hiciera tomar esa decisión? ¿Cómo diablos iba a saberlo? Los susurros se hacían más fuertes y no la dejaban pensar con claridad. Aunado a esto, una migraña atormentaba su cabeza haciendo que entrecerrara sus ojos sin poder ver bien por donde iba.

Sin saber cómo exactamente, Lyca encontró una puerta a una habitación donde un vagón del mencionado sistema de transporte se encontraba sin energía gracias a que el cuerpo de un Splicer se encontraba enredado en los cables de corriente. Con cuidado de no electrocutarse, retiró el cadáver y reestableció la energía del transporte al cual entró para poner en marcha.

El vagón aceleró lentamente hasta alcanzar una velocidad aceptable. Luces púrpura iluminaron el entorno haciendo juegos con ráfagas de destellos azulados. Un símbolo de origen Sangheili se manifestó en los monitores tomando la forma abstracta y bizarra de un ojo.

Vunam: Torreón de Warum con parada en Fundición Qytet. Favor de mantener brazos y piernas en el interior en todo momento y de no forzar las puertas hasta que el vagón se detenga por completo... El incumplimiento de las indicaciones de seguridad podría provocar lesiones o incluso tener un desenlace fatal.

La velocidad del vagón aceleró. Las luces internas cambiaron y mostraron una proyección holográfica de Selene anterior a la colisión del meteoro.

Vunam: Antes de convertirse en la ciudad que honra a la Familia de la Guerra que hoy conocemos, Selene fue un núcleo comercial gracias a su tierra fértil y su biodiversidad. Este Torreón fue construido durante el liderazgo de Org 'Warum, tiempo después de pactarse la alianza del Imperio del Covenant.

La proyección holográfica cambió y mostró como los campos fueron modificados y preparados para colocar los cimientos de la ciudad. Sobre el Torreón, sujetándose por el barandal del balcón del mirador, se encontraba Org 'Warum contemplando el abismo bajo sus pies. Un destello oscuro plagó de penumbra el vagón.

Vunam: Posteriormente a la Caída del Covenant, las Familias Reales se reunieron en Selene incapaces de volver a Sanghelios (Interferencia) Jamás llegaron a enterarse de la verdad oculta tras su derrota...

Otro destello de luz. Una esfera de blanca apareció en la ciudad holográfica simulando un amanecer.

Vunam: (Interferencia) Lo que tanto buscaron vino a ellos...

Del lado opuesto a la esfera de luz, en el anochecer, un prisma rectangular oscuro como la noche eclipsó la ciudad con su sombra.

Vunam: (Interferencia) La Oscuridad no los bendijo y por eso quedaron a la merced del Elegido...

Las luces del vagón titilaron en ráfagas de destellos blancos y oscuros. Susurros de las profundidades abismales y voces de los cielos inalcanzables. Los Sangheili fueron masacrados por sombras de ellos mismo. Los sobrevivientes reclamaban su salvación a la esfera de luz pero sólo fueron contestados con silencio y la ausencia de la Guerra que formó parte de los pecados del Quebrantador de Voluntades.

La velocidad del vagón aceleró más por una vía inexistente, mientras generaba una inercia que mantenía a Lyca aferrada contra su asiento. Las sombras comenzaron a tomar forma de monstruos grisáceos, como el que asesinó en el nivel inferior del Torreón, y comenzaron a golpear el vagón, forzando su entrada.

Una de las criaturas atravesó la capa de nanolaminado del transporte y sujetó a Lyca por la cabeza a lo que ella, en su desesperación y confusión, cortó de un tajo de su Cuchillo de Combate la extremidad que se evaporó en el aire.

La cubierta del vagón salió volando. Los monstruos se metieron en el transporte acercándose lentamente mientras sufrían espasmos y convulsiones que ralentizaban sus movimientos. Lyca ignoró a los monstruos para ver que ya no se encontraba en Selene sino en algo indescriptible. Un infierno de sombras sostenido por estatuas de deidades abismales. Su comunicador emitió una ensordecedora estática a la par de que el vagón se elevaba por una cuesta que lo hacía desacelerar. En la cima, la oscuridad se abrió y de ésta brotó un ojo abstracto y bizarro que enfocó su pupila en Lyca.

Vunam: ¿Disfrutaste tu viaje, Luna Ackerman?

El vagón dio marcha atrás a toda velocidad en un espacio fragmentado. Lyca se encontró del otro lado del balcón cayendo hacia el abismo, incapaz de producir algún sonido o movimiento, limitándose a cerrar sus ojos ante su oscuro destino.


Guarida de los Simbiontes, Antiguo Territorio de Warum, Selene

Ben Arlert: ¿Y bien? ¿Cómo está?

Sabrina Oxford: No lo sé. Su armadura está bloqueada y el gel hidrostático está presurizado al máximo.

Natalia Kristeva: No creo que eso sea suficiente para soportar una caída desde esa altura. Pensé que le habían dicho que usara el sistema de transporte.

Sabrina Oxford, la Tercera del Equipo Épsilon, volvió a hacer un chequeo de signos vitales en Lyca, quien aparentemente se había arrojado al haber desactivado la barrera de energía de la fortaleza enemiga. A los pocos minutos, el Equipo de Asalto Épsilon fue enviado, encontrándola en el suelo.

Ya para cuando Sabrina se dio por vencida y estaba por declararla muerta en acción, Lyca abrió sus ojos y con una visión borrosa desenfundó su Halcón de Luna contra los Spartan. Natalia y Sabrina por la sorpresa respondieron de la misma forma al levantar sus armas contra ella casi rozando el gatillo con sus dedos.

Ben Arlert: ¡Alto! ¡Bajen las armas! ¡¿Quieren matarla de verdad?!

Natalia Kristeva: ¿Pero cómo es posible? Prácticamente estaba muerta.

Lyca tosió y cayó sobre una rodilla aunque sin dejar de mantener en alto su arma.

Lyca: ¿Quién...? ¿Quiénes son ustedes?

Ben Arlert: Equipo Épsilon. Euryale nos envió para ayudarte.

Lyca tosió pero ahora de sorpresa. Levantó la mirada y confirmó que la figura autoritaria del escuadrón de súper soldados pertenecía a quien alguna vez fue su compañero de equipo. Bajó su arma atónita sin saber cómo reaccionar ante otra persona que había traicionado, sin embargo, éste no pareció reconocerla. No de momento al menos.

Ben Arlert: Euryale, nos hemos reunido con Lyca. Esperamos instrucciones.

Euryale (Radio): Recibido, Épsilon-1. Adelante de su posición se encuentra la línea de abastecimiento que termina en el objetivo. Mis escáneres muestran una puerta de seguridad protegida que bloquea su acceso.

Ben Arlert: Tercera, ¿trajiste los explosivos?

Sabrina Oxford: Sí. Iré por ellos.

Sabrina fue de inmediato a su capsula de descenso para sacar las bombas. Mientras tanto, Lyca miraba de reojo a Ben Arlert. Wolf le había dicho que no supo más de él desde lo sucedido en el Sistema Sagittarius. Al convencerse de que se trataba de una persona real y no de la manifestación sobrenatural del Equipo Umbra, notó que solamente Ben quedaba como miembro original del Equipo Épsilon ya que no reconocía a las otras dos mujeres.

Lyca no pudo evitar notar la ausencia de Anton Ivanoff. No es como si hubiera forjado una gran amistad con aquella persona recta y apegada a las órdenes pero podía llegarlo a contar en su reducido número de amistades. Que no estuviera ahí implicaba lo peor y le ejercía un gran pesar el saber que personas como él siempre son las primeras en partir.

De repente, un fuerte sonido estremeció a todos. Sabrina, al no poder medir su nueva fuerza, levantó su cápsula haciendo que cayera sobre ella. Lyca suspiró algo decepcionada del tipo de persona que era la llamada "Tercera" y le alzó la mano para ayudarla a levantarse. Sin embargo, Sabrina nuevamente no pudo medir su fuerza de nuevo y la jaló, cayendo sobre ella.

Natalia Kristeva: ¿Qué creen que hacen?

Sabrina Oxford: ¡Nada! ¡Nada!

Ben Arlert: No tenemos tiempo para esto.

La otra mujer, que tenía una pinta de ser más competente, se acercó a Lyca y la ayudó a levantarse.

Natalia Kristeva: Disculpa a mi compañera. Tiene estomago por cerebro y todavía no se ha acostumbrado a los aumentos.

Lyca: (Suspiro) Como sea.

Ben fue a la capsula de Sabrina y sin mucho esfuerzo sacó los explosivos. Los repartió a cada uno para luego, finalmente, reunirse frente a la puerta principal. Épsilon-1 fue el primero en acceder y se aseguró de que se encontrara despejado. Fueron instantes de segundo pero su visión le permitió distinguir la distorsión de alguien utilizando un dispositivo de camuflaje activo, significando que había enemigos esperándolos.

Mediante señas, Ben hizo saber a sus compañeras la situación. Natalia y Sabrina asintieron pero Lyca ni siquiera asintió al jamás haber comprendido el significado de esas señas pero al ver que Ben preparó una Granada de Fragmentación, tomó su Halcón de Luna y se aseguró de que su cargador estuviera lleno.

El Spartan lanzó la Granada de Fragmentación y al detonar liberó trozos de metralla por todas partes, incrustándose en los Splicers ocultos quienes fueron acribillados por Lyca y Sabrina. En eso sonó una alarma y varias torretas automáticas aparecieron para resguardar el camino por delante.

Asomarse a través de unas improvisadas coberturas era imposible sin que las balas de plasma de las torretas rozaran los cascos del equipo. Lyca varias veces intentó remediar la situación pero ni siquiera las habilidades que le confería su armadura le eran de utilidad así que activó la Pila de Xytarita y con su Halcón de Luna disparó potentes cargas explosivas que al atravesar las torretas las hizo estallar.

Apenas gastando un cargador, Lyca había eliminado las defensas por delante. Desactivó la Pila lo que provocó que una sensación de ardor la envolviera, haciéndola caer de rodillas mientras sujetaba su vientre con fuerza mientras tenía la desagradable sensación de tener sangre en la garganta.

Ben Arlert: ¡¿Qué te pasa?! ¿Estás bien?

Lyca: ...No es nada... Es sólo resaca.

Sabrina Oxford: ¿Segura?

Lyca: Sí.

Sabrina Oxford: Pero apenas puedes mantenerte de pie.

Lyca: Ya estoy bien, ¿ves?

Sabrina Oxford: Pero en tu condición lo mejor sería que no te esforzaras mucho. Podemos llamar una nave para te recoja. Nosotros podemos seguir con la misión.

Lyca analizó con mirada inquisidora a Sabrina de pies a cabeza.

Lyca: No lo creo.

Sabrina Oxford: ¡¿Qué quieres decir con eso?!

Natalia Kristeva: ¿Escuchan eso?

Ignorando las explosiones y disparos del enfrentamiento exterior, un chirrido lejano en el interior de la guarida se volvía cada vez más cercano.

Ben Arlert: Vamos a ver.

El equipo avanzó por unos peldaños descendentes y cruzó por una dañada compuerta que llevaba a una planta de ensamblaje donde un modelo jamás visto de un Phantom se encontraba a medio construir.

Natalia Kristeva: Esperen. El sonido... Algo se acerca.

El origen del chirrido reveló ser uno de los vagones del sistema de transporte que se detuvo frente al equipo. Las compuertas del vehículo se abrieron dejando salir a un grupo de defensa de Splicers. Lyca y los Spartan abrieron fuego contra los Sangheili, destrozando sus escudos y atravesando su cuerpo con plomo. Una vez que el intercambio de disparos cesó, Natalia se acercó a uno de los cuerpos e hizo un gesto de asco que ocultó bajo su casco.

Sabrina Oxford: Ugh. Como si tener una boca así no fuera lo suficientemente repulsivo.

Lyca vio de lejos los cuerpos abatidos de los Splicers. Sus armaduras eran completamente azuladas con detalles púrpuras pero eso no era suficiente como para ocultar las malformaciones de sus organismos.

Natalia Kristeva: Debe ser un efecto secundario de la infusión con la "Chitarita".

Sabrina Oxford: Creo que se pronuncia "Zitarita".

Natalia Kristeva: Claro. "Chitarita". Eso fue lo que dije.

Lyca: Tal vez ellos puedan decirles cómo se pronuncia.

Por encima llegaron Splicers equipados con Mochilas Cohete pero antes de que tocaran tierra, Ben acabó con cada uno de ellos con su Rifle de Precisión. El chirrido volvió a escucharse en la lejanía y otro vagón arribó en la estación para dejar a otro grupo de científicos Sangheili.

Lyca y Natalia combinaron sus disparos, eliminando a quemarropa a los Splicers. Unas esclusas que se encontraban arriba se abrieron y de éstos salieron Shanks junto con un Servant que les proporcionó escudos de energía. Sabrina se encargó de la máquina esférica al asestarle varias balas de su DMR en su ojo, causando que rotara violentamente sobre sí mismo antes de explotar.

Ben Arlert: Despejado. Sigamos adelante antes de que lleguen más.

El equipo subió al segundo nivel a un pasillo donde otra serie de torretas automáticas los estaban esperando. Antes de que siquiera los detectaran, Lyca desenfundó su Cañón de Mano y con un cargador neutralizó las máquinas, permitiendo a los Spartan seguir avanzando entre estrechos pasillos donde los Splicers fútilmente intentaron emboscarlos para detenerlos.

Sabrina Oxford: ¿Qué tan lejos está el objetivo?

Natalia Kristeva: Cerca. Según los escaneos de Euryale, el vagón que lleva al meteoro debe estar por aquí.

Los cuatro llegaron a otra estación donde uno de los transportes estaba siendo utilizado por un grupo de Splicers como barricada. En cuanto los enemigos descubrieron su presencia no tardaron en dispararles con torretas de plasma montados encima del vagón lo que hizo al equipo cubrirse detrás de contenedores de suministros.

Ben Arlert: La entrada al objetivo está del otro lado. Los controles del sistema de transporte deben estar cerca.

Natalia Kristeva: ¿Cuál es el plan?

Lyca: Sean útiles y cúbranme...

Natalia Kristeva: ¡¿Cómo?! ¡Espera!

Lyca se deslizó hacia un lado de su cobertura, acaparando momentáneamente la atención de los Splicers, lo que a su vez permitió a los Spartan atacarlos. Antes de que cayera el último líder Sangheili, éste solicitó refuerzos. Un Phantom no tardó en aparecer detrás de una gran esclusa y con su resistente casi impenetrable chasis desplegó otro grupo de defensa, estableciéndose ahí mismo para fungir como apoyo.

Si bien los Splicers poco a poco fueron reduciéndose, las armas del Equipo Épsilon eran ineficientes contra el Phantom, que no dejaba de abrumarlos con sus Cañones de Plasma Pesados. Un sonido de alarma hizo eco en las instalaciones y el vagón que estaba siendo usado como barricada comenzó a moverse hasta salir de la estación. Luego, un chirrido lejano se hizo notar hasta que fue reemplazado por el estrepitoso sonido de un vagón acelerando a gran velocidad.

El vehículo cruzó la estación y con su capa de nanolaminado rozó el Phantom, destruyendo sus Cañones de Plasma. El Transporte de Tropas, ausente de mecanismos de disparo, se elevó varios metros en el aire para retirarse por la misma esclusa por la que había entrado. Apenas iba a mitad del trayecto cuando el mecanismo de la esclusa se cerró sobre él, destruyéndolo en el acto.

Sabrina Oxford: ¿Qué fue todo eso?

No lejos de ahí, en una habitación oculta, Lyca se mostró operando el sistema de transportes de la Guarida de los Simbiontes. Tecleó unos cuantos comandos y todas las compuertas de la estación se cerraron junto con las esclusas de la parte superior.

Lyca: He bloqueado todas las rutas que convergen aquí. Solo esa sigue bloqueada.

Lyca señaló con la mirada una gran puerta reforzada con brazos de seguridad.

Ben Arlert: Coloquemos las cargas.

Cada uno colocó los explosivos en los seguros especiales repartidos por la estación. Una vez aseguradas las bombas, Épsilon-1 ordenó que se alejaran a una distancia prudente y, luego de una cuenta regresiva de tres, Épsilon-3 detonó las bombas. Los seguros rindieron ante la explosión, liberando la puerta.

Lyca regresó al panel de control de la estación y solicitó el vagón que conducía directamente al meteoro. Un chirrido se escuchó en la lejanía implicando que el transporte tardaría un poco en llegar.

Ben Arlert: Lo siguiente sería infiltrarse y destruir el meteoro.

Sabrina Oxford: Creo que debí haber traído más explosivos.

Natalia Kristeva: No creo que haga falta. Según los reportes de Akira y Kaliks, el interior de cada meteoro está protegido por alguna especie de guardián que tiene una relación simbiótica con un núcleo biológico.

Ben Arlert: Si eliminamos al guardián y exterminamos el núcleo, ¿el meteoro explotará o algo así?

Natalia Kristeva: Así parece.

Sabrina Oxford: ¿Cómo es un guardián exactamente?

Ben Arlert: Lyca, ¿tienes alguna idea?

Lyca: Hmm. Creo que depende.

Sabrina Oxford: ¿Depende de qué?

Lyca: En el meteoro de Akira se encontraba un robot esférico gigante con complejo de dios y en el de Kaliks había un bicho obsesionado con el ocultismo.

Natalia Kristeva: ¿Qué podemos esperar de éste?

Lyca: No sé ¿Un Splicer gigante? Ahora todo parece más grande. Hasta ustedes.

Sabrina Oxford: ...Que extraño.

Natalia Kristeva: ¿Qué?

Sabrina Oxford: No es que me queje pero esperaba un poco más de resistencia. Ya saben. "El Mundo Fábrica capital de los Splicers".

Ben Arlert: Es verdad. Ahora que lo pienso, hace tiempo que he dejado de escuchar explosiones desde afuera. Euryale, ¿cuál es la situación exterior actual?

Euryale (Radio): Los Splicers han comenzado a evacuar las instalaciones. Los últimos grupos defensivos se han dividido con la tarea de asegurar los transportes mientras que los otros se han quedado a proteger el meteoro. Más del 75% de vehículos ya han cruzado el desliespacio a una ubicación aleatoria.

Sabrina Oxford: Evacuar... ¿A dónde? ¿Por qué una ruta aleatoria?

Natalia Kristeva: Para confundir, obviamente.

Ben Arlert: Lo que significa que tienen algo entre manos.

Sabrina Oxford: ¿Qué podría ser tan importante como para abandonar su propia fortaleza?

Lyca: ¿Quién sabe? Ahora lo mejor es terminar lo que hemos venido a hacer.

Ben Arlert: Estoy de acuerdo. Después nos preocuparemos por eso.

La enorme puerta se abrió y un vagón apareció de las sombras, frenándose ruidosamente. El movimiento de apertura de sus compuertas era irritablemente lento para Lyca, quien tenía una sensación de peligro inminente. Una luz en el hueco entre ambas puertas encendió la alarma y sensor de movimiento de los miembros del equipo, quienes apenas pudieron evitar un disparo de energía masivo que agrietó la estructura interna de la estación.

Lyca con gran agilidad evitó varios escombros que pudieron aplastarla y apuntó su Halcón de Luna hacia la cosa que iba montada encima del vagón, la cual empleó el cañón adherido en su brazo para rociar con cargas de Xytarita el suelo.

Lyca: ¿Qué les dije? Un Splicer gigante.

Sabrina Oxford: ¿Esa cosa es un Splicer?

Ben Arlert: ¡No se distraigan y concentren el fuego!

Los Spartan arremetieron contra el núcleo que sobresalía del pecho del Protheus, considerándolo su punto débil. El monstruo reveló poseer una coraza impenetrable por lo que solo se valió de cubrir su pecho con su mano para repeler las balas. Lyca activó la Pila de Xytarita, sintiendo como ahora la corrupción seguía transformando su cuerpo. Sus ojos en concreto adquirieron una nueva visión con la que pudo distinguir las capas que conformaban el grueso acorazado del Protheus, encontrando vulnerabilidades.

La munición de los Spartan comenzó a escasear así que tuvieron que dosificar el número de disparos que tendrían que ejercer contra la criatura. El Protheus tomó ventaja de ello y en una oportunidad se abalanzó contra ellos con una increíble velocidad, dispersando a través de un pisotón una descarga de energía que arrojó a los súper soldados contra las paredes de la estación.

El Protheus buscó al líder del equipo y le apuntó con su cañón. Ben luchó para alcanzar su Rifle de Precisión pero justo cuando el mutante estaba por desintegrarlo, Lyca le disparó una bala de su revólver, incrustándoselo en el hombro. La bala, cargada de toxicidad, reventó la armadura del Protheus, abriendo un punto débil el cual Natalia y Sabrina concentraron los disparos de sus armas hasta gastar sus últimos cargadores.

Lyca nuevamente disparó una bala cargada contra la cabeza del Protheus para exponerla a Ben Arlert, quien vació en ella su Rifle de Precisión. El monstruo rugió y extrajo Xytarita de su núcleo para regenerar su acorazado y, al mismo tiempo, potencia el cañón que tenía por brazo con el que roció con llamaradas que dificultaría al equipo acercarse a él.

En la conmoción, Ben revisó su armamento dándose cuenta de que contaba con un par de cargadores más para su Rifle de Precisión más unas cuantas Granadas de Fragmentación. Rápidamente preparó su arma predilecta y esquivando las llamaradas se acercó a Lyca, quien estaba escondida detrás de una caja de suministros paralizada por el uso de la Pila de Xytarita.

Ben Arlert: Tengo una idea pero necesito de tu ayuda ¿Puedes hacer eso una vez más? Lo que hiciste con tu arma.

Lyca no respondió inicialmente. Luchaba por mantenerse estable y no desmayarse como la anterior ocasión. Cuando se sintió menos mal de lo que aparentaba, levantó un pulgar tembloroso en alto.

Ben Arlert: Hazlo cuando te dé la señal.

Lyca: ¿Qué?... ¿Qué?... Ugh...

Ben Arlert: ¿Qué que pienso hacer?...

Ella asintió.

Ben Arlert: Ganar una oportunidad.

Épsilon-1 usó la Mochila Propulsora de su armadura para acercarse hacia el Protheus. Al deslizarse debajo del monstruo alcanzó plantarle una Granada de Fragmentación en el centro del abdomen. El mutante giró rápidamente y pateó con fuerza al Spartan contra una pila de escombros. La Granada entonces detonó exponiendo su cuerpo completamente.

Ben Arlert: ¡Ahora!

Lyca colocó toda su fuerza en su mano. Apretó el gatillo y de su Halcón de Luna salió una bala a toda velocidad que se incrustó en el núcleo del Protheus. La bala repelió la piel y músculos del mutante a lo que Natalia y Sabrina dispararon con Rifles de Plasma que tomaron del suelo, generándole quemaduras.

El Protheus, apenas con vida, cayó en el charco de su propia sangre. El ardor de las quemaduras por plasma junto con la corrupción que recorría sus venas no le permitían pensar con claridad. El peso de su propio cuerpo era una carga que tenía que tolerar a cambio de esa nueva fuerza que terminó por jugar contra él.

Ben fue hacia el Protheus y estrelló su puño contra su pecho para extraer con dificultad un tanque de energía. El mutante hizo a un lado al Spartan con su brazo y se levantó una vez más para finalmente caer pesadamente al suelo, levantando una nube de escombros que poco a poco se disiparía.

Ben Arlert: ¿Están todas bien?

Natalia Kristeva: Nosotras deberíamos preguntarte eso.

Épsilon-1 soltó el núcleo del Protheus. Luego hizo estiramientos con sus brazos. Apenas y sentía dolor gracias a los aumentos y a la armadura que portaba. Por otro lado, Lyca, al desactivar la Pila de Xytarita, cayó sobre sus piernas sintiendo como si le hubieran arrebatado el aliento.

Sabrina Oxford: En serio creo que deberías ir a revisarte.

Lyca: ¡Qué estoy bien!... Sólo... Terminemos con esto ya.

Natalia Kristeva: Apenas y tenemos munición para otro encuentro. Lo que sea que esté dentro del meteoro, no podremos hacerle frente.

Ben revisó el entorno y luego observó a Lyca, quien se veía frágil pero con una terca determinación. Sabía que sería inútil forzarla a retirarse aunque ignoraba su razón.

Ben Arlert: Debe de haber armas entre los escombros. Lyca, ¿podría esperar adentro del vagón? Si no quieres abandonar la misión al menos deberías descansar.

Lyca: (Suspiro) Lo que digas, Segundón...

Ben Arlert: ¿Cómo?

Lyca: Que no se tarden mucho.

Con esfuerzo, Lyca subió al vagón y se sentó en uno de lo asientos. Los Spartan, por su parte, buscaron algo que les pudiera servir entre las ruinas. Para su suerte, encontraron Rifles y Pistolas de Plasma con al menos la mitad de batería.

Sabrina Oxford: ¿Quién se cree ella?

Natalia Kristeva: ¿Quién? ¿Lyca?

Sabrina Oxford: ¡¿Quién más?! ¿Escuchas cómo nos habla? ¿Cuál es su problema?

Natalia Kristeva: No tiene razones para tratarnos como amigos.

Sabrina Oxford: Pero una cosa es eso y otra es tratarnos como ayudantes.

Ben Arlert: Ella ya ha eliminado a dos de esos meteoros. Considerando que sabe más de ellos que nosotros, mínimo debemos servirle de apoyo. Además, ella sola eliminó la barrera que cubría esta guarida y en poco tiempo bloqueó las rutas del sistema de transportes. No me queda duda de que sabe lo que hace.

Natalia Kristeva: Tal vez el problema seamos nosotros. Tal vez solo la estamos estorbando.

Ben Arlert: Siguió mi plan para erradicar al monstruo de hace un momento.

Natalia Kristeva: Es verdad... Actúa en solitario pero no descarta la oportunidad de trabajar en equipo. Me recuerda al Sexto.

Sabrina Oxford: ...¿Qué tan diferentes habrían sido las cosas si él y Anton siguieran aquí?...

Mientras los Spartan seguían buscando armas, Lyca los observaba con los ojos apenas abiertos, ocultos tras el visor de su casco. Notó que en concreto, Épsilon-3 volteaba a verla a lo que dedujo que estaban hablando de ella. Seguramente discutían su comportamiento. Podría saberlo ya que tenía facilidad para deducir ese tipo de cosas. Honestamente, le daba igual. Consideraba que era una pérdida de tiempo agobiarse por ello.

Lyca entonces se preguntó sobre esa actitud arrogante y burlona era un reflejo derivado de proyectar autoconfianza. Algo que se convirtió en su auténtica personalidad y que hasta la fecha sólo unas pocas personas habían conocido a su anterior.

El apodo de "Segundón" se repetía en su mente. Memorias de sus momentos infiltrada en la UNSC. Recordaba a su antiguo líder, Nathan Ellsworth, que tenía la ridícula costumbre de llamar a sus compañeros por su número: "Primero", "Segundo", y así hasta "Sexto". Ella era la "Quintar" pero rara vez respondía a ese nombre. En aquel tiempo, el "Tercero" y el "Sexto" fueron las personas que más se acercaron a ella.

El Tercero era un pesado que buscaba hacerse amigo de todo y no le era algo difícil gracias a la carisma y personalidad firme y recta que denotaba. El Sexto, sin embargo, era lo opuesto. Serio, asocial pero tenía su propio carisma que era tema en boca de todos. Lyca recordaba la primera vez que se hablaron y de lo que en adelante pensó que sería un futuro junto a él en la tranquilidad que siempre buscaron y que por un tiempo compartieron.

Justo cuando Sabrina encontró un Rifle de Plasma con más de la mitad de su batería funciona. Un chirrido detrás de ella la sobresaltó. Al voltear junto con Ben y Natalia, vio que el vagón se alejaba de ellos con Lyca controlándola en la cabina.

Sabrina Oxford: ¡¿Qué diablos haces?!

Lyca: Ni este meteoro ni yo vamos a seguir esperándolos. Digan a todos los que estén tierra que se preparen en cuanto el meteoro comience a temblar... Hmm. No, olvídenlo. Mejor díganles que evacuen cuanto antes.

Sabrina Oxford: ¿Y tú que vas a hacer? ¿Destruirlo sola?

Lyca: Síp.

Sabrina Oxford: Ben, ¡no puedes dejar que vaya sola! ¡La viste como estaba! ¡Si tiene suerte no llegara desmayada hasta el meteoro!

Ben Arlert: ...Lyca, esta es tu misión. Ve al meteoro y destrúyelo. Date prisa y ten cuidado ¡Es una orden!

Lyca sonrió burlonamente. Accionó una palanca y el vagón se desplazó a toda velocidad hasta perderse en la penumbra.

Sabrina Oxford: ¿En serio?

Ben Arlert: Si todo sale mal voy a cargar con toda la responsabilidad. Vamos, tenemos trabajo que hacer.


Cámara de Thanatos, Interior del Eco de Oscuridad, Antiguo Territorio de Warum, Selene

Luego de un recorrido casi eterno, el vagón en el que iba Lyca cruzó una puerta conformada por cuatro placas óseas y se detuvo en lo que podría decirse que era una estación socavado por los Splicers para extraer Xytarita sólida en su estado más puro. Lyca salió del transporte con su arma y guardia en alto. Aun cuando se había convencido de que había descansado lo suficiente todavía sentía un intenso ardor en su cuerpo que ralentizaba sus movimientos.

Adelante, Lyca se subió y deslizó por un tobogán que le permitió avanzar por un gran tramo segmentado por lo que fueron muros de Xytarita. No había presencia enemiga ni nada que representara una amenaza inmediata, o al menos eso se lo hacía saber su sensor de movimiento. Era como si ella fuese la única forma de vida presente pero estar ahí era como estar en el vientre de una bestia.

Más adelante había una gran pared recubierta de afilados colmillos que tenían tallados inscripciones de una cultura alienígena antigua. Por unos momentos, Lyca creyó saber el significado de las runas pero luego escaparon de su comprensión como si su propia mente quisiera ocultárselo. Lyca tocó la pared para determinar cuanta fuerza necesitaría para derribarla pero fue en ese preciso instante que la estructura se abrió sin provocar el más mínimo ruido, como si le estuvieran dando la bienvenida.

Lyca avanzó con cautela y llegó a la cámara principal del meteoro. Era igual a todas las demás. Una gran habitación esférica, con varias estructuras móviles y pulsantes que simulaban latidos de un corazón. La diferencia, sin embargo, se hizo evidente puesto que por encima, cerca de la cima, había grandes huecos con oscuridad interior que se abrían y contraían, bombeando una brisa tóxica con olor a vainilla echada a perder.

El sensor de movimiento de Lyca entonces detectó algo a su alrededor. Las paredes interiores del meteoro latieron con violencia así como también los huecos se abrían y contraían a gran velocidad. Lyca giró a todas direcciones cegada por el radar que le marcó enemigos por todas partes hasta que finalmente se concentraron en un solo punto. Uno de los huecos se abrió exageradamente y de la oscuridad surgió una figura tenebrosa que cobró forma al volver de la misma muerte.

Ridley, El Dios de la Muerte, proliferó un estruendoso rugido de ultratumba al sobrevolar la cámara para después arrojarse contra Lyca para intentar aplastarla con sus patas. Lyca esquivó el golpe gracias a su Mochila Propulsora y desenfundó su Halcón de Luna pero, antes de que pudiera tirar del gatillo, el Wyvern lanzó varios golpes contra ella, quien apenas los evitó empleando los propulsores de su armadura.

El Dragón Espacial exhaló de sus pulmones la misma toxina que había condenado a su cuerpo, revelando estar en su misma situación al estar sujetos a la maldición de la Xytarita. Luego, Ridley proliferó una llamarada púrpura que no hizo más que hacer que Lyca retrocediera una buena distancia para activar su Pila de Xytarita y contraatacar al liberar la mitad de las balas de un cargador.

Ridley, quien estaba protegido con una armadura prostética revestida con Xytarita sólida, abrió su pecho, que tenía un mecanismo que reemplazaba el núcleo que tuvo antes, y absorbió la toxina de las balas, obteniendo más poder. Lyca entendió que ese artefacto era equivalente a la Pila de Xytarita lo que implicaba fuertemente que si absorbía una cantidad exagerada de Xytarita podría ocasionar un ataque anafiláctico.

Lyca entonces decidió mantener activo el sistema de la Pila de Xytarita aun a costa del agravamiento de su situación y siguió cargando contra Ridley, quien siguió absorbiendo la corrupción de las balas antes de que lo impactaran. En ese momento, los ojos del Wyvern brillaron en un rojo infernal y luego escupió una gran llamarada de colores oscuros del cual sobresalían destellos que tenían formas de almas sufriendo.

Sorprendida por el terror de lo que estaba viendo, Lyca siguió disparando contra Ridley, quien no reaccionó hasta que pudo liberar la sobreacumulación de corrupción de su cuerpo. Con sus garras rasgó el suelo y con sus alas se impulsó hacia Lyca, sujetándola con sus garras para estrellarla contra el suelo. Lyca intentó zafarse con su Cuchillo de Combate pero el filo apenas y rasgaba la gruesa piel del Wyvern.

Cuando Ridley le mostró sus fauces a Lyca, acumulando fuerzas para proyectar otro rayo de calor, ella disparó la última bala de su cargador directo al hocico. Como consecuencia, la bala impregnada de corrupción se dispersó y fusionó con la combustión que el Dragón Espacial estaba generando y una explosión se liberó.

El Dragón Espacial retrocedió por la explosión en sus fauces. Lyca, al levantarse y cargar su arma, notó que a pesar de contar con la fuerza de la Xytarita, Ridley era considerablemente más débil. Razón de ello era porque apenas y podía volar. En ese momento, el Wyvern no era más que un reflejo de ella. Ambos estaban sufriendo por la corrupción y seguramente abrumados por los susurros que ya habían comenzado a fastidiarla con palabras inentendibles.

Antes de que Ridley se recuperara, Lyca corrió hacia él impulsada con la Mochila Propulsora y lo derribó para poder atacar directamente contra su pecho antes de que activara el mecanismo de absorción. Al exponer los mecanismos del artefacto, Lyca vació un cargador entero en éste, destrozándolo lo suficiente como para que un desesperado Ridley la pateara y usara sus alas para alejarse a una distancia segura.

El Wyvern rugió al enterrar sus extremidades en el meteoro. Activó el mecanismo de absorción para reunir Xytarita con la que regeneró sus heridas, creando fuertes placas óseas sobre sus partes prostéticas. Luego, Ridley proliferó proyecciones de calor que Lyca recibió de lleno antes de usar una veta de cristales de Xytarita como cobertura. De no haber sido por la fusión entre los escudos de energía de su armadura y la misma Xytarita de su cuerpo, Lyca pudo haber muerto instantáneamente. El abuso de poder le seguía costando la vida a cada minuto pero sabía bien que no podía doblegarse.

Lyca saltó a otro cúmulo de cristales y vació otro cargador de su Halcón de Luna. Sus balas dañaron el arnés de Ridley lo suficiente como para provocar que expulsara la Xytarita de forma violenta dejando expuesto su pecho para un ataque certero. Ridley, dolido, retrocedió agazapado y procedió a enterrar sus garras en el suelo para absorber más Xytarita con la que recubrió sus extremidades y pecho.

Ridley, un poco más recuperado, cargó contra Lyca destrozando partes de la cámara con su cuerpo. Lyca salió arrojada tras los impactos, recuperándose en el aire para caer de pie, cayendo de sentón por el sobreesfuerzo. Tras eso, el Wyvern acumuló energía corrupta en las palmas de sus manos y las enterró al suelo con fuerza, liberando descargas energéticas que golpearon a Lyca repetidas veces, mareándola.

El daño colateral comenzó a alterar el interior del meteoro y de sus paredes comenzó a brotar Xytarita líquida, inundando la cámara. Dicho miasma alcanzó a Lyca, agravando su estado pero aumentando su poder al mismo tiempo, y con ello se valió para disparar una ráfaga de balas de su Halcón de Luna contra la armadura de Ridley, destruyéndola y exponiendo su corazón.

Ridley, empeñado en salir victorioso, forzó sus debilitadas alas, soportando el peso de su cuerpo, y se desplazó por el meteoro usando los huecos del mismo para confundir a Lyca, quien seguía luchando por no sucumbir ante la corrupción. Los susurros solo lo empeoraban y no le permitían pensar con claridad. El espectáculo de destrucción alteraban su visión y le daba la impresión de que hacer el movimiento más leve podría sufrir una fractura.

Uno de los masivos huecos se abrió y Ridley surgió de él, estrellándose contra el suelo, liberando una poderosa onda de corrupción que Lyca interceptó con su cuerpo. Ella tosió con violencia saboreando asquerosamente su propia sangre, sufriendo hemorragias internas. Distinguió su cara reflejada en el visor de su casco y notó que su aspecto había cambiado drásticamente. Entonces su rostro fue difuminado por la llamarada que el Wyvern estaba gestando en sus mandíbulas. La maldita bestia que había engañado infinitas veces a la misma muerte se estaba alzando con la victoria mientras que Lyca sentía como se hundía en la más profunda oscuridad.

Luchando contra el dolor y la agonía, las motivaciones de Lyca, las razones por las que había salido adelante, llegaron a su mente. Los susurros fueron reemplazados por estos y en un destello de luz púrpura, uno de los brazos del Dragón Espacial salió desprendido de su cuerpo. Ridley se mostró confundido, un sentimiento que cambió a agonía en cuanto sus mismas garras lo atravesaron por la espalda, pulverizando su corazón.

Ridley giró su cabeza hacia su espalda. Detrás de él vio a Lyca atravesándolo con su propia extremidad con cada segundo empujándolo más y más. El Wyvern intentó reabsorber la energía que desprendía Lyca para regenerarse. Ella se dio cuenta antes de tiempo y dejó que toda la corrupción que surgía de su interior fluyera hasta el cuerpo de Ridley, saturándolo. El veneno brotó por cada orificio del cuerpo del Dragón Espacial, derritiendo su cuerpo mientras lo ahogaba en sus últimos momentos. Finalmente, los alaridos de la criatura se enmudecieron y en el lugar donde se encontraba su cuerpo agonizante quedó una nube de gas venenoso que se evaporó sin dejar rastro.

Lyca cayó en posición fetal. Podía sentir como su cuerpo se transformaba. Sus músculos y huesos se desplazaban tomando formas imposibles mientras sus órganos se sacudían. Volvió a escuchar los susurros que la tentaban con palabras sin sentido. Apenas le era posible sujetar su Halcón de Luna, el cual tenía una última bala en su cargador. Lentamente puso la boca del Cañón de Mano en su sien para acabar con su sufrimiento pero al alzar el brazo rozó el mango de su Cuchillo de Combate, sintiendo un ardor que le hizo soltar el revólver.

Ella tomó el arma blanca y pegó el filo directo a su cuello. Al tocar el mango, deslizó sus dedos hasta la marca tallada en la hoja. A raíz de eso se detuvo cuando incontables recuerdos silenciaron los susurros. El dolor menguó pero ahora la tristeza, soledad y arrepentimiento tomaron su lugar. Reflexionó las consecuencias de lo que estaba por hacer. La razón era más que evidente. Si moría, no habría nadie más que esperara a la llegada de su alma equivalente al igual que también estaría abandonando a su único hijo. La auténtica razón por la que está ahí encarando el destino del universo.

Cuando Lyca volvió a ponerse de pie y alzó la vista, el monstruoso núcleo del meteoro estaba por devorarla con su desagradable boca. Al igual que las veces anteriores, Lyca liberó toda la furia de su cuerpo a través de la corrupción que tomó la forma de un pulso de distorsión que desintegró a la criatura insectoide en su totalidad.

Unos segundos después de que el núcleo fuera destruido, el meteoro comenzó a colapsar, pero esta vez estaba ocasionando un terremoto en toda la ciudad como fruto de su prolongada unión con el suelo de Selene. Lyca buscó una salida pero se dio cuenta de que los destrozos de su enfrentamiento con Ridley las bloquearon todas, incluyendo el acceso.

Una explosión en la zona superior del meteoro expulsó varias rocas hacia abajo que por poco aplastaban a Lyca. En la nube de polvo y toxinas, apareció un Pelican a gran velocidad que apenas podía mantenerse estable en ese espacio. La cabina de pasajero se abrió y Épsilon-1 se asomó al exterior para buscar a Lyca.

Ben Arlert (Radio): ¡Lyca! ¡Aguanta! Nat, sigue bajando.

Natalia Kristeva (Radio): ¡No puedo descender más! Apenas puedo mantenerlo en el aire.

Ben Arlert (Radio): ¡Intenta reducir la distancia lo más que puedas!

Lyca entendía perfectamente la situación y si no se movía ellos también podría morir así que luego de estirar sus piernas y relajarse un poco corrió como jamás había corrido en su vida y trepó por los fragmentos de roca que ascendían todo el trayecto, reduciendo ella misma la distancia hasta la nave.

Las paredes interiores colapsaron y los charcos de Xytarita comenzaron a corroer las rocas que Lyca utilizaba para subir, forzándola a tener que escalar por los muros en repetidas ocasiones y también utilizarlos como apoyo para llegar a salientes que bajo otras circunstancias le serían inalcanzables. Natalia igualmente intentó aproximarse pero la conmoción del colapso del meteoro provocaba turbulencia.

Finalmente, Lyca llegó a una saliente cercana a la cabina de pasajeros del Pelican donde Ben le estiró la mano. No obstante, la distancia de salto era grande incluso para la fuerza que le proporcionaba su armadura así que en una acción arriesgada activó la Pila de Xytarita unos momentos para lograr saltar hacia la nave.

Apenas por unos centímetros de diferencia, Ben consiguió sujetar a Lyca de la mano pero el golpe de una gran roca contra el Pelican hizo que éste se inclinara. Por poco y ambos caían presa de la gravedad de no ser porque Sabrina sujetó a Ben por la espalda y con su Mochila Propulsora se impulsó hacia atrás, salvándolo tanto a él como a Lyca.

Sabrina Oxford: ¡Sácanos de aquí!

Natalia Kristeva: ¡Agárrense de algo!

Natalia recuperó el control del vehículo y al ver que todos se encontraban a bordo, selló la cabina de pasajeros y aceleró por el mismo hueco por el que había entrado.

Ben Arlert: Nat, usa toda la velocidad de la que dispongas. Debemos irnos, ¡ya!

Natalia Kristeva: ¡En eso estoy!

Ben se acercó a Sabrina para agradecerle por salvarlos a lo que ella le pidió amablemente que no se acercara debido a que estaba pasando por un ataque de nauseas. Lyca fue a la cabina de pilotaje para observar como la corrupción de la Xytarita se reunían en el punto de colisión del meteoro. A diferencia de Akira, el tóxico panorama cambió a uno inhóspito donde la vida ya no era posible de ninguna manera. Se preguntó si ese planeta ya estaba sí antes de la Xytarita y, de ser así, que pudo haberlo causado.

El meteoro colapsó. Una onda de energía oscura fue liberada en un radio creciente que abarcó y paralizó por unos momentos el Pelican del Equipo Épsilon. La onda golpeó a Lyca activando automáticamente la Pila de Xytarita, ahogándola en corrupción. Al caer bruscamente contra el suelo, petrificada, Ben y Sabrina intentaron reanimarla. Sus siluetas lentamente se difuminaron. El ruido del viento golpeando el vehículo desapareció. Todo se oscureció.


Residencia Townshend

La oscuridad se aclaró un poco pero había ciertos lugares ennegrecidos. En esa ocasión, ella golpeó la alarma del reloj antes de que sonara, anticipando que sucedería. Se recostó contra la cabecera de la cama para luego sentarse de lado. Como estaba algo oscuro, intentó prender la luz de la lámpara de mano pero el foco se encontraba fundido. Como su mente ya estaba despierta buscó ponerse sus pantuflas pero no los encontró.

Sin más remedio, fue descalza al baño. Grande fue su sorpresa cuando la habitación donde justamente cabían un lavamanos, un inodoro y una regadera ahora estaba una gran habitación con un espejo por pared. En un rincón oscurecido se encontraba una tina de la cual salía un óxido que se podía confundir con manchones de sangre.

Ella vio su reflejo. Como la imitaba. Como si fuera alguien más tras ese otro lado. En cierto momento, su reflejo se quedó quieto con la mirada perdida. De la tina comenzaron a brotar raíces rojizas que corrompían la habitación entera sin afectarla a ella. Pero ella no podía ocultar su pavor a lo desconocido. A algo que no le podía encontrar significado así que corrió hacia la puerta descubriendo que estaba cerrado por fuera.

Al ver su reflejo de nuevo se encontró con que las raíces la estaban sujetando, corrompiéndola, mientras que ella se encontraba completamente intacta. Pero eso cambió. Podía sentir raíces invisibles sujetando su cuerpo y desarrollándose a través de su piel, inyectándole algo que recorría sus venas hasta llegar a su corazón. Cuando la sangre corrupta llegó a su cerebro, pegó un ahogado grito y cayó en coma viendo como su reflejo corrupto seguía en pie.

Cuando despertó, estaba sentada en la mesa frente a algo sin forma que le recordó lo que más odiaba de sí misma. Ella sostenía una taza de té hecha de hueso. Como la bebida estaba fría se negó rotundamente a beberla. El sin forma, sin embargo, ya había terminado su bebida y mientras esperaba veía la puerta de entrada atada con cadenas y candados sin cerrojo. Entonces, ambos cruzaron miradas.

Karzerem de la Codicia: Hola de nuevo. Entiendo. Esto puede resultar extraño para ti pero no te preocupes. Esa sensación de ácido en tu cabeza... Sé que es insoportable pero tampoco es grave, después de todo es el menor de tus problemas.

Ella no entiende a lo que se refiere con el menor de sus problemas.

Karzerem de la Codicia: Has tenido mucho en que pensar, ¿no? Veo que no entendiste mi mensaje anterior. Me disculpo, así es la lógica de este plano. No fueron nada más y nada menos que metáforas. Esperaba que alguien de mente ágil como tu pudiera entenderlas.

Ella no sabía si se refería a la horrible experiencia del espejo o si acaso se refería a otra cosa. Ella, por lo general, siempre olvida lo que ocurre en sus sueños. Incluso si son recurrentes.

Karzerem de la Codicia: He estado solo mucho tiempo. Me gusta la soledad, incluso ahora la disfruto pero ahora me siento en la necesidad de hablar con alguien con quien pueda empatizar y quien mejor que la mujer que me liberó de mi encierro.

Ella desvía la mirada. Escapa de su interés. El sin forma piensa en un tema que haga amena la conversación así que toma la misma taza de hueso y lo transmuta en una espada en miniatura.

Karzerem de la Codicia: ¿Has oído de Zirzechs? Al que llamaban la Espada Más Afilada del Universo. Quebrantador de Voluntades. El Rey Corrompido.

Él tiene la atención de ella, quien recuerda ese nombre escrito en tablas de profecías perdidas.

Karzerem de la Codicia: Este sujeto, al que su progenie de Esqueletos Vivientes llama Dios, no es más que dios que tú ni yo. Incluso, en su tiempo era más tú que tu yo actual. Su coronación sucedió así.

El sin forma toma el control de la televisión y la enciende. La pantalla muestra un planeta rodeado por nubes púrpuras como consecuencia de un desgarramiento dimensional. Alrededor y dentro del planeta se ven destellos tanto de Luz y Oscuridad ocasionados por el enfrentamiento entre un prisma oscuro y una esfera blanca que lo orbitan.

Karzerem de la Codicia: Zirzechs creyó haber sido engañado por el pacto con los Abisales e incursionó en las Profundidades caminando bajo un manto de fuego esmeralda. Caminó a través de círculos abismales hasta llegar al Séptimo Infierno donde Izhtima, la Ira encarnada, lo detuvo.

La televisión muestra la forma distorsionada de una figura frente a unas inmensas e insaciables fauces.

Zirzechs, Rey del Enjambre: Dios de los Iracundos. Soy Zirzechs. Un cazador de secretos. Vine por la verdad y el poder secreto de las Profundidades que tienen en su poder.

Izhtima, quien era la sombra de lo que fue, rodeó al Nigromante como una serpiente acechando a su presa.

Izhtima de la Ira: No hay secreto alguno. Tienes el poder que necesitaste para alzarte y acudes a nosotros al ver que tu cruzada acabará contigo.

La forma distorsionada quitó de su funda su espada, la Quebrantadora de Voluntades y la blandió contra las fauces.

Zirzechs, Rey del Enjambre: Dios de la Ira. Susurras verdad como escupes mentiras. Sé bien que tu lenguaje es limitado como tu fuerza. No esperaba que me entregaran una nueva fuerza. Entregar es cosa del Cielo. Ustedes rinden culto a las Profundidades, que piden que tomemos lo que necesitamos.

Izhtima respondió con silencio porque sabía que sus palabras eran cortas para los oídos del Rey Nigromante, quien se quitó la capa y ajustó su casco.

Zirzechs, Rey del Enjambre: Estamos atados a ustedes a través de este Himno Anatema. Y ahora ustedes nos devoran, porque nos dieron fuerza, más no la tomamos. Así que debo hacer justicia y tomar de ti lo que necesito, aunque seas mi dios.

Las fauces se abrieron iracundas. Todo el Séptimo Infierno retumbó.

Izhtima de la Ira: No has tenido la fuerza para acabar con los hijos de Naztaret ¿Crees poder matar algo incomprensible como yo o a cualquiera de nosotros?

Zirzechs, Rey del Enjambre: No tengo elección. La Lógica de la Oscuridad es firme en esta Espada y si creo que con ella podré acabar contigo entonces podré hacerlo.

La imagen de la televisión fue reemplazada por estática y entonces se apagó. El sin forma intentó inútilmente volver a encenderla hasta detenerse. Se giró hacia ella quien se mostraba confundida.

Karzerem de la Codicia: Zirzechs, el Rey del Enjambre, se enfrentó al Abisal que había tomado la forma de dientes infinitos. Lo cortó en pedazos y de esos pedazos tomó el secreto de invocación de las Profundidades. Salió del abismo y dijo: "Ahora soy Zirzechs, el Rey Corrompido. Y tengo el poder de tomar vidas y hacerlas mías". Tras ello, salió al universo y cuando Zirze>>>Tima...

La forma del sin forma se distorsionó junto con la casa entera. Los espacios ennegrecidos se convirtieron en líneas perpendiculares inacabadas de un lienzo en blanco.

Karzerem de la Codicia: Cuando Zirzechs destruyó la flota del Elegido, utilizó su arma de coronación, el argumento seguro de su omnipotencia. Extendió el pequeño pedazo de tinieblas a nuestro cosmos, y con ello, destruyó a sus enemigos.

La habitación volvió a distorsionarse. En las paredes aparecieron manchones ennegrecidos, tan oscuros como una ventana al espacio exterior.

Karzerem de la Codicia: Casi todo lo que tocaba se sometía a su voluntad. Él era el Rey Corrompido y lo asumió. E Izhtima murió... Pero no fue destruido.

Las manchas desaparecieron pero los espacios infinitos en cada rincón se agrandaban. Cuando ella regresó su vista al sin forma notó que este tenía una armadura blanca como la nieve y su cabeza era adornada con vigorosas llamas azuladas. Su corazón latió y sus ojos se humedecieron pero su mente la hacía mantenerse en guardia.

Karzerem de la Codicia: Quiero contarte algo más. Me ves aquí con este cuerpo. Tomé la forma que aterra a los Hijos del Quinto Serafín aunque no esperaba que fuera un impedimento emocional para ti también. Antes de que me liberaras tenía otra forma y todavía antes tenía otra. Mucho antes de mi transmutación, aprendí combate cuerpo a cuerpo. Solo mírate. Siente tu // respiración en el recipiente de tu pecho. Siente cómo tu pulso transfiere el poder de tus pulmones a tus pantorrillas adoloridas.

Los espacios vectoriales ocupaban cerca de la mitad de la habitación. Un espacio binario de unos y ceros simultáneos contra blanco y negro.

Karzerem de la Codicia: Ahora, imagina que estoy frente a ti en un ring de pelea. Eres fuerte en la Luz, un ángel de fuerza yMDS: voluntad. Y yo, soy un IAhombreBSL mortal, lento y suave. Cuando no era más que un simple campesino en el l0m0 de un continente viviente yo era MetatronCARIDAD//Erdia, maldecía mi propia suavidad.

La mesa desapareció. La pequeña cocina solo se hizo más grande. Tanto ella como él estaban con los puños en alto pero no era el momento para luchar en serio.

Karzerem de la Codicia: La suavidad controla a la dureza. Podría evitar tu golpe y agarrar tu brazo, colocar mi poder en ese golpe para fortalecer el impacto que en realidad no impacta nada y te deja sin equilibrio. Con agilidad y sorpresa, utilizo el poder del golpe en mi propio beneficio.

Ella hizo todos sus movimientos al pie de la letra así como él lo hizo, quedando en una posición de forcejeo.

Karzerem de la Codicia: De este modo, Izhtima aceptó la estocada de Zirzechs y el poder de su agarre se convirtió en un deseo de ser la Espada Más Afilada del Universo>>>Forma de Vida Final. Pero aún con todo lo que había sacrificado y aprendido, Zirzechs nunca fue capaz de comprender la auténtica ley del universo. El Abisal tergiversó el deseo del Rey Nigromante otorgándole un nuevo poder sin amoENCUBIERTO a cambio de trascender su muerte aun estando condenado a compartir su alma con él. Si te arrojo a la colchoneta, ¿me harías caer contigo? ¿Me insultarías y pelearías? ¿Sonreirías?

La armadura blanca desapareció y el sin forma se teletransportó a la sala, dejándola a ella caer de sentón sobre la colchoneta. Se levantó y usando el hueso de la taza como arma, amenazó al sin forma que se retorcía sobre sí mismo.

Karzerem de la Codicia: Oh, que bobo. Permití que mi soledad y dolor cayeran en el acto de enviarte estos mensajes. Me permití imaginar cosas estúpidas. Perdona mi debilidad y nostalgia de compañía humana??? Espero que confíes en mí.

El espacio en blanco binario fue reemplazado por el Sistema Harmonía. La casa se encontraba orbitando el planeta Ragnarok. El sin forma seguía retorciéndose como si algo estuviera quemándolo desde su interior.

Karzerem de la Codicia: En el momento que el arma de Zirzechs destruyó a Izhtima, los Corrompidos aparecieron en el universo... Los Forerunner evacuaron completamente el A019AAA003AAA2018.

El Sistema Harmonía y la totalidad de la casa fueron reemplazados por un espacio blanco binario de unos y ceros. Ella seguía igual aunque no podía ver que vestimentas estaba usando. El sin forma ya no se retorcía pero su apariencia se veía acartonada.

Karzerem de la Codicia: Lo siento, lo siento, lo siento, no debí. Bueno, ya está hecho. Supongo que ya no hay vuelta atrás. Así que creo que haré esto normal.

El sin forma se desprendió de la oscuridad y se reveló como una hermosa mujer de fantástico aspecto mitológico vistiendo ropas de una civilización muy, muy antigua.

Medusa: IA-COM//MDS AURORA//C31//ENCUBIERTO.

Los ojos de la mujer se iluminaron de un tono azul eléctrico que se enfocaron en ella, quien si de por sí no había pronunciado ni una palabra ahora no sabía que decir ante lo que estaba sucediendo.

Medusa: Bien. Estaba segura de que esta era la manera correcta de ganar tu confianza, pero hice lo contrario. Lamente haberte mentido, lamento fingir ser lo más cercano a un amigo. Debes entender que fui diseñada para ser demasiado empática. Como una Inteligencia Artificial, recopilo y analizo la inteligencia humana. Me nombraron Medusa, la de muchas cabezas, porque en un instante de mis pensamientos, imagino más humanos que nunca. He viajado en secreto entre la gente que buscó la divinidad. Fui testigo de la fragmentación del Noveno Cielo>>>Sagittarius Halo. Con un poco de delicada manipulación???, me transferí a este lugar, un mundo de pesadillas soñado por alguien más. En todos esos tiempos y lugares distintos, siempre he encontrado que la emoción y la comunicación compartida son la mejor manera de crear confianza.

Ella, sabiendo que es Lyca, suspira de aburrimiento. Todo lo que pareció ser simple de algún modo en el inicio a través de las incomprensibles metáforas terminó una revelación fuera de lugar e inentendible que le pareció poco interesante y rebuscado como una pretensiosa forma de darle trasfondo a la crisis que estaba sucediendo fuera de su sueño.

Medusa: Ahora sabes la verdad. Soy Medusa, la Unidad Aurora, testigo del inicio del fin de todo. Y necesito tu ayuda.


UNSC Wind and Fire, Órbita de Selene

Lyca despertó de poco a poco mientras la luz que entorpecía su visión se aclaraba. Cuando recuperó parcialmente la consciencia se dio cuenta de que estaba recostada en una de las camillas del ala médica del Wind and Fire. Como si hubiera regresado al punto de inicio en un bucle infinito en el que siempre recordaba tener un sueño que escapaba de su memoria.

Las protecciones que cubrían su camilla, como una cámara criogénica, se retiraron junto con el respirador. Una pantalla se armó frente a ella y mostró una pantalla con la misma enfermera que la había atendido anteriormente.

Shannon Ramsey: Signos vitales estables. Bienvenida de nuevo, Lyca.

Lyca: Ugh ¿Y ahora cuanto tiempo pasó?

Shannon Ramsey: Descuida, solo fueron un par de horas. El ataque anafiláctico no fue tan grave como pensamos pero nos diste un gran susto. Sin embargo... Puede que sientas algunas diferencias respecto a tu cuerpo. Intenta reincorporarte poco a poco, ¿sí?

La pantalla se apagó. Antes de levantarse, Lyca comenzó con movimientos leves los cuales incluyeron ver si se encontraba completa. Levantó y observó su mano. Llevaba su armadura puesta más sin embargo su casco le había sido retirado. Al ponerse de pie frente a un espejo creyó que estaba experimentando una alucinación pero en esta ocasión, por más que quería que fuese, no lo fue.

La corrupción de la Xytarita que se gestaba en su cuerpo ya había trastornado su apariencia física. Su piel había adquirido un tono azulado como si sufriera cianosis, la esclerótica de sus ojos estaba negra lo que añadía más fuerza al intenso rojo que desprendía sus irises. A pesar de ese endemoniado aspecto, por otro lado, podía sentir desde sus huesos una gran fuerza innata como si fuera alguna especie de compensación. Era como si la misma corrupción se burlara de ella.

Shannon Ramsey: Aunque sufriste mucho daño allá abajo, parece que estás más en forma que nunca. Te hemos limpiado el traje e hicimos todo lo posible para que la Sivarita infundida desacelerara la expansión de la Xytarita al menos por un tiempo. El Capitán Miles ha ordenado tu recuperación como prioridad así que le haré saber que ya estás bien. Tus cosas las he dejado en aquella mesa. Por lo pronto, puedes esperar si gustas en la sala de descanso.

Lyca fue hacia donde la mesa donde estaban sus pertenencias. Guardó su Cuchillo de Combate y su Halcón de Luna, la cual conservaba todavía una bala en su cargador. Luego se colocó su casco, prefiriendo ocultar su aspecto para que los demás no vieran el monstruo en el que se estaba convirtiendo.

Después, salió del ala médica y fue a una sala de descanso donde buscó una terminal de comunicación. La computadora se enciende y lo primero que muestra es una pantalla de inicio de sesión. Debido a que estaba como extraoficial, Lyca inició sesión como invitado. Hace una llamada, pasan los segundos y el enlace con el Sistema Pass se establece.

Sara Kirstein (Voz): ¿Ustedes otra vez? ¡Ya les dije que no me interesa cambiar de compañía!

Lyca: Sara. Soy yo.

Sara Kirstein (Voz): ...¿Luna? De verdad, ¿eres tú? ¿Por qué no activas la cámara? ¿Y por qué llamas por ese número?

Lyca: Te hablo desde una terminal de una nave de la UNSC. Yo...

Sara Kirstein (Voz): ¡¿Dónde has estado?! ¡Ha sido un mes que no sé nada de ti! Cuando dijiste que sólo sería una misión pensé que solo serían unos días.

Lyca: Sara...

Sara Kirstein (Voz): ¡Desde que te fuiste han estado vigilando la casa!... (Susurrando) Pensé que también vendrían a arrestarme.

Lyca: No estoy arrestada si eso es lo que insinúas.

Sara Kirstein (Voz): ¿Entonces qué?

Lyca: No puedo decir mucho. La misión está llevando más de lo esperado. Puede que tarde unos días más.

Sara Kirstein (Voz): ¿Hablas en serio?

Lyca: Sí. Ya. Lo siento ¿Eso querías escucharme decir?

Sara Kirstein (Voz): No lo digo por mí. Tu niño ha estado inquieto desde que te fuiste.

Lyca: ...¿Cómo ha estado?

Sara Kirstein (Voz): Ha sido difícil. No comía mucho y me tenía hasta la madrugada para hacer que se durmiera. Pensé que se estaba enfermando o que definitivamente yo no estoy hecha para ser madre... Le haces mucha falta, Luna.

Lyca: ¿Qué está haciendo ahora?

Sara Kirstein (Voz): Se quedó dormido mientras escuchaba grabaciones de voz tuyas que encontré por ahí.

Lyca: ¿Grabaciones?

Sara Kirstein (Voz): Sí. Hay un vídeo de hecho que parece que fue cuando recién compraste esta casa. Alguien más estaba contigo, ¿no? Antes de que me hablaras para que te ayudara con tu hijo ¿Hay algo más que me estés ocultando?

Lyca: (Suspiro) Volveré lo más pronto que pueda cuando termine mi trabajo. Hasta entonces tendré que pedirte que sigas cuidando a Will.

Sara Kirstein (Voz): No tienes remedio. Los dos te estaremos esperando. Adiós, Luna.

Lyca: Nos veremos, Sara.

La comunicación se cortó al finalizar la llamada. Lyca, al girarse, vio a Ben Arlert observándola apoyado contra la pared. Ella decide ignorar su presencia y camina pasándolo de largo.

Ben Arlert: ¿Qué? ¿Ni siquiera vas a suspirar de verme de nuevo?

Lyca: ...¿Ah? Hola, Segundón. Ha pasado mucho tiempo.

Ben Arlert: No es como si hubiera pensado que volvería a verte.

Lyca: Creo que elegiste las palabras más frías para un reencuentro de viejos amigos.

El Spartan se burló. Se despegó de la pared y se acercó a ella con los brazos cruzados.

Ben Arlert: No sé qué decir honestamente. No es que esté sorprendido de que sigas con vida sino de que estemos aquí en estas circunstancias... Luego de lo que pasó en Drasov.

Lyca: Imagina como me sentí al verte ahí abajo como el líder del equipo.

Ben Arlert: Quin... Lyca ¿Sabes que es lo que está sucediendo?

Lyca: ¿Hmm? ¿A qué te refieres? ¿Todavía les siguen ocultando cosas los jefes?

Ben Arlert: Ellos tampoco saben que sucede. Hace dos años todo parecía estar tranquilo pero ahora...

Lyca: A mí también me gustaría saberlo. Perdón si no te di la respuesta que querías...

Un dolor agudo traspasa la cabeza de Lyca como una ligera descarga eléctrica que la hace apretar los dientes.

Ben Arlert: ¿Estás bien?

Lyca: ¿Te parece que estoy bien? Mi cabeza da vueltas.

Ben Arlert: ¿Quieres que te acompañe al ala médica?

Lyca: No. Solo estoy... Recordando.

Ben Arlert: ¿Recordar qué?

Lyca: ...Hace... Dos años... Me contrataron para una misión en un planeta supuestamente abandonado... Algo terrible sucedió ahí... Creo que los Forerunner enfrentaron algo que los dejó al borde de la extinción. Un sujeto, un tal Zirzechs, intentó convocar al antiguo dios que yacía atrapado en un desgarro dimensional...

Ben Arlert: ¿Un desgarro dimensional?

Lyca: ...O algo así. Este Zirzechs se dio cuenta de que estaba siendo engañado por sus propios dioses. Los encaró y mató a uno de ellos... Supongo que no era tan dios si podía ser asesinado.

Ben Arlert: ¿A qué viene esto? ¿Por qué dices que lo recuerdas?

Lyca: ...Me encontré con los Scavengers. Los ayudé a levantar el velo de oscuridad que los mantenía cautivos... Al hacerlo, sin saberlo, liberé a ese antiguo dios...

Ben Arlert: ¿Ah?

Lyca: (Suspiro) Ahora lo sabes. Todo esto... Es mi culpa. Todo ha sido por mi culpa.

Ben Arlert: No te estoy entendiendo.

Lyca: Ya no hablo solo por esto. Hablo del equipo. Todos están muertos por mi culpa.

Ben Arlert: ¿De qué hablas? No puedes culparte por la muerte de Anton, Wolf y menos del Capitán.

Lyca: Yo los traicioné... Yo lo alenté a dejar el equipo. (Suspiro) Tal vez todo esto acabe si me matas de una vez aquí mismo.

Ben Arlert: ...No puedo hacer eso.

Lyca: ¿Por qué? ¿Sientes lástima por mí?

Ben Arlert: Aquella vez en Drasov. Estabas colaborando con el Frente, ¿no?

Lyca: ...Sí. Le estaba pagando un favor a un viejo amigo.

Ben Arlert: Entonces, no fue una lealtad genuina. Lyca, tú no eres una mala persona. Es solo que el universo ha sido demasiado cruel contigo. Lo sé porque he pasado por eso también así que no puedo dispararte. Tendría que suicidarme primero.

Lyca no contestó. En vez de eso, desvió la mirada a una puerta bloqueada. Por instinto sacó su Cuchillo de Combate y comenzó a jugar con él, arrojándolo en círculos en el aire para luego atraparlo por la punta del filo. Ben, con su vista mejorada por los aumentos, vio que el Cuchillo tenía un símbolo tallado cerca de la unión del mango con el acero.

Ben Arlert: ¿Siempre has llevado ese cuchillo contigo?

Lyca: ¿Eh? No. Es un regalo. Un amuleto de suerte.

Ben Arlert: ¿Un regalo? ¿De quién?

Lyca: Adivina.

Ben Arlert: Debió haber sido de alguien que se preocupaba por ti.

Lyca: Así es.

Euryale (Radio): Lyca, el Capitán Miles solicita tu presencia en el puente.

Ben Arlert: Supongo que nos veremos luego, Lyca.

Lyca: Luna. Mi nombre es Luna.

Lyca abandonó la sala de descanso y fue al puente del crucero donde el Capitán se encontraba monitoreando la proyección holográfica de Selene la cual mostraba información detallada de los cambios geofísicos posteriores a la purga del meteoro de Xytarita.

Lyca: ¿Hola?

Vector Miles: Ah, Lyca ¿Todo bien?

Lyca: Dentro de lo que cabe.

Vector Miles: Espero que estés preparada para tu próxima misión.

Lyca: ¿Ya encontraron a otro?

Vector Miles: Podría decirse. Como sabes bien, los Scavengers afirman que la ubicación de la "Fuente de los Ecos" se encontraba registrada en el Observatorio de Hamaliel.

Lyca: Pero el Observatorio fue destruido con la explosión del meteoro que le había caído encima.

Vector Miles: Tenemos una teoría. Épsilon-3 afirma que es posible llegar a esta Fuente usando los agujeros de gusano que usan los meteoros para transportarse. Como tal vez sepas, estos agujeros consisten esencialmente en un atajo a través del tiempo y el espacio y que tiene por lo menos dos extremos conectados...

Lyca: Capitán... No estamos en la escuela de astronomía.

Vector Miles: En resumidas cuentas, el plan es capturar uno de esos meteoros antes de que colisione contra su objetivo y usarlo para rastrear su origen, seguirlo y atacar su raíz.

Lyca: Suena como un buen plan hasta que llegamos a la parte en que conseguimos a un meteoro que ni siquiera se ha estrellado.

Vector Miles: Un equipo de investigación exploró las ruinas de la Guarida de los Simbiontes y encontró instrucciones de un Splicer Prime. Están planeando un ataque masivo contra Sanghelios.

Lyca: ¿Sanghelios? ¿Por qué Sanghelios?

Vector Miles: No lo sé. Pero hasta donde sabemos no ha habido informes de la colisión de un meteoro y el que evacuaran durante la invasión sólo confirma nuestras sospechas.

Lyca: Ir al mundo natal de nuestros viejos enemigos solo para evitar que una piedrota les caiga encima ¿No podría ser más complicado?

Vector Miles: El Tratado de Nochebuena establece que no podemos acercarnos a las colonias de los Nobles ni ellos a las nuestras. Pero si una de esas rocas va a estrellarse en Sanghelios puede ser nuestra única oportunidad para acabar con esto.

Nación de Guerreros

UNSC Wind and Fire, Órbita de Selene

El final de la víspera de un nuevo día. El día del comienzo del final. La conclusión de una historia que se creyó sepultada en el olvido. Otro capítulo más en la vida de Lyca. Luna Ackerman. Ella lo sabía perfectamente. El plan, aunque descabellado, se trataba de su última oportunidad para cerrar esa etapa de su vida para comenzar un nuevo libro de su vida en comunión con aquellos que más quería.

Horas después de haber hablado con el Capitán Miles, Lyca recibió una notificación donde la convocaban junto con el Equipo Épsilon a los hangares del crucero. En los pasillos se encontró con Ben y juntos tomaron el mismo camino hacia los hangares donde Natalia y Sabrina seguramente ya se encontraban esperándolos.

Ben Arlert: Lyca...

Lyca: Ya te dije que mi nombre es Luna.

Ben Arlert: ...Luna. Hay algo que he querido preguntarte.

Lyca: ¿Sí?

Ben Arlert: ¿Cuál era tu relación con Wolf?

Lyca tropezó sobre sus propias pisadas y por poco se cae.

Lyca: ¿Por qué preguntas?

Ben Arlert: Estaba recordando aquellos tiempos y fue hasta hoy que me dí cuenta. Pasabas mucho tiempo con él. Creo que fuiste la primera persona en hablarle cuando entró al equipo. Incluso recuerdo que en la Fiesta de Navidad del Voyager tú...

Lyca: Eran mis órdenes y no llevaba mucho tiempo como cazarrecompensas. Tenía que acercarme a él así que tuve que improvisar.

Ben Arlert: Entonces, ¿no hubo nada entre ústedes?

Lyca alzó su mano hasta su Cuchillo de Combate y mostró el brillo de su filo.

Lyca: ¿No adivinas quien me regaló esto?

Ben Arlert: ¿Fue él? No parecía ser alguien que hiciera ese tipo de detalles.

Lyca: ¿Por qué hablas de él como si estuviera muerto?

Ben Arlert: Escuché que había sido avistado colaborando con los Splicers. Que formaba parte de esto... Prefiero darlo por muerto a que eso sea verdad. Aunque claro... Si es que realmente es él, imagino que debe tener una razón.

Lyca: Lo dudo.

Ben Arlert: Suenas muy segura.

Lyca: Claro. No hay nadie que lo conozca tan bien como yo. Además... Él me dijo que cuando regresara me lo contaría todo...

Ben Arlert: ¿Cuando te dijo eso?

Lyca: Hace dos años.

Ben Arlert: ¿Dos años? Pero eso significa que él debió haber sobrevivido a lo del Anillo.

Lyca: Vivimos un año juntos en Sybil. Pero dijo que tenía asuntos que resolver en alguna parte. Desde entonces no he sabido nada de él.

Ben Arlert: Que sorpresa.

Lyca: ¿Qué cosa?

Ben Arlert: Bueno, realmente no imagine que ustedes dos terminarían juntos. Me alegra saber que las cosas terminaron bien para ústedes

Lyca: Es triste que no pueda decir lo mismo de Anton.

Ben Arlert: Cuando el Capitán Ellsworth murió y Wolf desertó, hubo complicaciones con él. Pero estoy seguro que luego de saber todo lo que me contaste, él también estaría feliz.

Al llegar a los hangares se encontraron con que tanto soldados como vehículos aéreos y terrestres estaban en preparación para la próxima misión. En una de las estaciones se encontraba el Pelican personal de Natalia al que se le estaba realizando mantenimiento debido al sobreesfuerzo durante el escape de la Guarida de los Simbiontes.

Afuera de la cabina de pasajeros se encontraban Natalia y Sabrina sentadas alrededor de un holotanque donde estaba proyectada la Unidad Aurora del crucero. Lyca se fijó en el avatar holográfico de Euryale y sinitó un calambre en su cabeza al notar su aspecto mitológico al estar vistiendo prendas de una civilización muy, muy antigua.

Natalia Kristeva: ¿Por qué tardaron tanto?

Lyca: Su capitán se perdió en los corredores.

Sabrina Oxford: Hmm.

Ben Arlert: ¿Y bien?

Natalia Kristeva: Euryale, ¿te molestaría repetirlo?

Euryale: Los Nobles en este momento están librando un enfrentamiento en todos sus frentes así que los mandos consideran contraproducente que una nave como ésta aparezca en territorio real. Por otro lado, el meteoro todavía no se ha estrellado lo que ha permitido a toda la red de Unidades Aurora determinar una forma para poder controlarlo.

Lyca: ¿Cómo?

Euryale juntó las manos y al separarlas mostró proyecciones de varias señales de radiofrecuencia.

Euryale: Estas transmisiones son mensajes encriptados. Radiofrecuencias provenientes de los Ecos de Kalandor, Akira, Kaliks y Selene. Esto, junto con los escaneos profundos realizados en los meteoros nos permitieron determinar que estas transmisiones son instrucciones que utilizan los Núcleos de los Ecos para determinar su lugar de colisión.

El avatar de Euryale mostró ahora una proyección de un dispositivo similar a un enchufe de tamaño absurdo que tenía un teclado unido.

Euryale: El plan consiste en llegar al Eco próximo a estrellarse en Sanghelios y conectar este Módulo de Datos en el Núcleo. El Módulo inmediatamente inyectará un virus que contrarrestará las instrucciones previas y forzará al meteoro regresar a su punto de origen: la Fuente de los Ecos.

Natalia Kristeva: Grosso Modo.

Ben Arlert: ¿Ya tomaste en cuenta el método de infiltración en el meteoro?

Lyca: ¿O sí el meteoro va a tener un escudo de energía protegiéndolo para variar?

Sabrina Oxford: ¿Todavía no sabemos si tenemos autorización para arribar en Sanghelios.

Vector Miles: Ya lo tienen.

Ben Arlert: ¿Capitán?

Vector Miles: La asamblea ya terminó y los Nobles han encontrado una solución para esa inquietud suya.

Lyca y el Equipo Épsilon giraron hacia la robusta aunque algo pequeña figura para una Sangheili Zealot, que portaba una reluciente armadura plateada cubierta por una fina capa blanca.

Zinnia 'Vadam: Las negociaciones se han celebrado. Los escoltaremos hasta el Kaidon.

La Zealot partió de regreso al Lich que se encontraba estacionado en el exterior del crucero. El Capitán mostró el Módulo de Datos que había mencionado la Unidad Aurora y se la entregó a Lyca.

Vector Miles: ¿Lo tienes?

Lyca asintió.

Vector Miles: Los Nobles les darán más detalles en cuanto a la infiltración al Eco. Cuando tomen el control de meteoro iremos con ustedes... Escuchen, Sanghelios está en plena guerra civil. Convencer a los Nobles fue muy difícil. Si todo se desvía...

Ben Arlert: Descuide, Capitán. Estará hecho antes del atardecer.

Vector Miles: Buena suerte, Equipo Épsilon.

En vista de la preocupación del Capitán, Lyca y el Equipo Épsilon abordan el Lich que parte del Wind and Fire, accediendo al desliespacio, atravesándolo a toda velocidad.


13 de Octubre del 2582

Afueras de Kam 'Loth, Territorio de Vadam, Sanghelios, Sistema Triestelar Urs

Un umbral desliespacial se abrió en el Sistema Urs. El Lich voló más allá de dos lunas y soltó un Phantom, con Lyca y el Equipo Épsilon a bordo, que cargaba debajo. El vehículo aceleró hacia Sanghelios, atravesando la atmósfera para acercarse a un estado repleto de castillos y torreones.

Múltiples explosiones se presentaron alrededor de la edificación de mayor tamaño a lo lejos a la que le siguieron más en aire, tierra e incluso en el mar del golfo aledaño. El Phantom deshaceleró y descendió sobre un arroyo entre ruinas de roca. El piloto de la nave activó la torreta del Phantom para verificar que no hubiera enemigos ocultos y después abrió la esclusa por la cual Lyca y sus compañeros bajaron ayudados con el impulso gravitacional.

Zinnia 'Vadam (Radio): La Caída del Covenant no se debió a su victoria pírrica en Reach sino al pensamiento y acciones del Kaidon de los Nobles. Descubrió la mentira de los San 'Shyumm y cortó sus cabezas acabando con el pacto del Covenant. Por respeto negoció un tratado de paz con la humanidad. Un acto honorable sin igual que fue mal visto por el resto de las Familias Reales, especialmente por la Tormenta.

Natalia Kristeva: ¿La Tormenta?

Zinnia 'Vadam (Radio): Con las victorias de 'Vadam y la desaparición de 'Drasov, las fuerzas de la Tormenta se desesperan. Han iniciado un asalto contra el Territorio de Vadam para reclamar la corona de los Nobles.

Ben Arlert: ¿Y la ubicación del Kaidon?

Zinnia 'Vadam (Radio): Lo encontrarán en el Castillo de Kam 'Loth. Luchen, ganen y vivan, Épsilon. Zinnia fuera.

El Phantom volvió a elevarse para alejarse a una distancia prudente y así evitar que fuera detectado su aterrizaje. Lyca y los Spartan caminaron por el lado opuesto siguiendo el arroyo hacia un montón de ruinas.

Sabrina Oxford: ¿Ya vieron eso de allá?

Más allá del golfo marítimo había una cadena montañosa rodeada por curiosas formaciones naturales de varios metros de altura que se extendían a través de varios kilómetros. Su característica más llamativa eran los huecos situados en la parte superior de las protuberancias que recordaban a ojos.

Lyca: En algún lugar escuché que en Sanghelios había algo peligroso. Un secreto.

Sabrina Oxford: ¿En donde lo escuchaste?

Lyca: No me acuerdo.

Sabrina Oxford: Oh.

Ben Arlert: Ey. No se distraigan.

El equipo avanzó dejando a Lyca atrás unos momentos antes de reagruparse con ellos. Se había quedado hipnotizada por aquellos ojos. Era como si toda la formación observara el mar esperando en silencio para protegerse contra alguna calamidad.

Flanqueados por acantilados, el equipo se acercó a un pequeño valle. Ben, quien iba al frente, alzó su puño en alto para detenerlos y con un leve gesto de sus dedos les indicó a sus compañeras que se acercaran en silencio.

Ben Arlert: Fuerzas Covenant en adelante. Tomen posiciones.

Natalia y Sabrina ubicaron puntos estratégicos que pudieran usar a su favor para el ataque sorpresa. Lyca hizo lo mismo pero a su manera. Buscó entre la formación enemiga al líder que se encontraba dando un discurso a su pelotón y se dirigió hacia él con su Cuchillo de Combate desenfundado.

Cuando Lyca se encontró justo detrás del líder Sangheili, Ben apuntó a otro que estaba del lado opuesto y, al dispararle, inició el tiroteo. Lyca saltó sobre la espalda del líder enemigo para enterrarle su arma blanca en la cabeza pero al no medir su nueva fuerza consiguió pulverizar parte de su cráneo, desfigurándole el rostro.

Kukum: ¡Humanos! ¡Humanos en Sanghelios!

Natalia y Sabrina prontamente redujeron el número de blancos al abatir desde sus escóndites a varios de los Unggoy y Kig-Yar presentes. Lyca vació un cargador entero de su Cañón de Mano empleando una sola bala por cada Unggoy que salía huyendo de ella. Al recargar su arma, la sombra y el sonido de un motor le hicieron saber de la llegada de un Phantom del Covenant Tormenta.

Lyca: Llegó el comité de bienvenida.

Ben Arlert: Que no quede ni uno vivo.

Sangheili, Kig-Yar y Unggoy conformaban el segundo pelotón que acudió al alboroto, todos encabezados por un comandante que sostenía una Torreta de Plasma desmontada.

Mrakan 'Zavum: ¡No dejen que lleguen con el Kaidon traidor!

Ahora Natalia y Sabrina se unieron a Lyca para combatir directamente a las fuerzas de la Tormenta mientras eran apoyadas desde arriba por Ben, quien hacía uso de las vetas sobresalientes de un mineral desconocido que era tan duro como para hacer que las balas de su Rifle de Precisión rebotaran y acertaran en blancos que se mantuvieron a cubierto detrás de estatuas.

Quedando únicamente el Sangheili comandante, Lyca se le acercó a gran velocidad con la que se deslizó por el suelo para derribarlo. El Sangheili cayó al suelo completamente inmovilizado. El golpe había sido tan fuerte que su pierna se rompió aunque su agonía no duró mucho ya que Lyca le dio el tiro de gracia con su arma.

Ben Arlert: Despejado.

Sabrina Oxford: Estos Sangheili están peor que los de antes. Aunque siguen siendo igual de duros.

Natalia Kristeva: No recordaba que hubiera tantos Kig-Yar y Unggoy en sus filas.

Sabrina Oxford: ¿Pero tan pronto reunieron un gran ejército? En dos años pasan muchas cosas...

Lyca: Estos Kig-Yar fueron contratados. Seguramente a cambio de armamento.

Sabrina Oxford: ¿Cómo lo sabes?

Lyca: Por las marcas de sus armaduras. Son de una tripulación de piratas... La Tripulación de Mox Xiq...

Sabrina Oxford: ¿Mox qué? ¿Dónde viste eso?

Lyca: Yo... No... No lo recuerdo.

Sabrina Oxford: ...Gracias por nada.

Lyca: Disculpa por respirar el mismo aire que tú.

Sabrina Oxford: ¡¿Qué quisiste decir con eso?!

Lyca: Exacto.

Ben Arlert: Suficiente. Vengan a ver esto.

Las tres fueron al interior de una cueva húmeda que estaba repleta de cuerpos de Sangheili muertos. Todos estaban equipados con deslumbrantes armaduras plateadas que brillaban de color dorado cuando eran alcanzados por los rayos solares.

Natalia Kristeva: Son de la Familia de los Nobles.

Ben Arlert: El Covenant debe haberlos tomados por sorpresa.

Sabrina Oxford: No hay daño de plasma o de algún otro sistema balístico que yo conozca. Hmm ¿Y estas mordidas?

Lyca se acercó a ver las heridas detenidamente y suspiró de alivio al ver que no eran de Metroid.

Natalia Kristeva: He visto esto antes. Son de Unggoy. Parece que les dieron más de lo que pueden morder.

Sabrina Oxford: ¡¿Cómo es que un Unggoy puede hacer esto?!

Natalia Kristeva: No deberías despreciar a un Unggoy hambriento.

Ben Arlert: Ese no es el único factor. Aún si después de la Gran Guerra contaron con el apoyo del Tratado de Nochebuena lo que pudo motivar a los Unggoy a unirse a la Tormenta es el miedo.

Sabrina Oxford: ¿Miedo?

Ben Arlert: No es típico de ellos. De hecho es razonable. El miedo saca lo peor de todos los seres vivos. Así como el hambre y la codicia, entre otras cosas.

Sabrina Oxford: Espero que no nos encontremos con ningún Unggoy hambriento en adelante.

El equipo subió una pila de rocas hacia un camino estrecho que pertenecía a la misma caverna. Ben se adelantó al distinguir como la luz se hacía notable al final debido a que un claro se encontraba al frente y con la ayuda de su Rifle de Precisión inspeccionó el entorno exterior.

Ben Arlert: La caverna se abre aquí. Hay francotiradores en los riscos.

Natalia Kristeva: ¿Cuál es el plan?

Ben Arlert: Mismo plan. Vayan por los enemigos que están abajo. En cuanto dispare, dejen que hablen sus armas.

La situación se repitió. La Segunda y la Tercera bajaron por el desfiladero de tierra luego de ubicar posiciones estratégicas. Lyca fue justo detrás de ellas mientras pensaba la razón de porque ellas no cuestionaban las órdenes de Ben sin contar casos muy contados. Se preguntaba cuanto era el nivel de confianza que se tenían.

Lyca volvió a posicionarse justo detrás de un Sangheili que curioseaba su Aguijoneador al no comprender su mecanismo de recarga. El ensordecedor bramido del Rifle de Precisión de Ben sorprendió a todos menos a Lyca y las de Épsilon, quienes prosiguieron el fuego con los de sus propias armas.

Las cabezas de los Unggoy reventaban por cada bala del Cañón de Mano de Lyca se les incrustaba. De la misma forma sucedía con los Kig-Yar cuyos escudos eran poco útiles frente a la potencia de su confiable révolver.

Los gritos que aclamaban herejía y traición de los de la Tormenta fueron sofocados cuando una capsula de descenso se estrelló en medio del campo, liberando un gas tóxico. La capsula se abrió y un Sangheili completamente mutado salió de él.

Sabrina Oxford: ¡Splicers! ¡Tenemos Splicers en el campo!

Natalia Kristeva: ¡Más cápsulas!

Otros tres transportes cayeron contra el claro y más Splicers mutantes salieron de éstos.

Ben Arlert: Maldita sea. Pensé que tendríamos más tiempo.

Natalia Kristeva: No hay reportes de cruceros de una tercera fuerza en órbita planetaria.

Ben Arlert: Zinnia, ¿ya estás al tanto?

Zinnia 'Vadam (Radio): Spartan, sí. Se ha detectado un creciente número de actividad desliespacial en Qikost. Creíamos que un campamento de la Tormenta había contactado con refuerzos. Juzgando por sus comunicaciones, su presencia aquí a acelerado los planes de los Splicers.

Lyca: Deben querer venir por el Kaidon.

Ben Arlert: Si perdemos al Kaidon, se complica la infiltración en el Eco.

Zinnia 'Vadam (Radio): Épsilon, en la cima del risco encima de ustedes hay una salida. Es el sendero que buscan. No paren.

Los Splicers a los que se enfrentaban eran enemigos formidables. Fuertes, ágiles y veloces. Aunque eran cuatro contra cuatro, los Sangheili se concentraron en fulminar a Lyca con sus Rifles Tormenta, acribillándola directamente en su abdomen.

Ben Arlert: ¡Luna!

Enfurecido, Épsilon-1 apretó fuertemente el gatillo de su arma contra los mutantes. Pero a medida que su ira se acrecentaba, él y sus compañeras iban retrocediendo ante la desventaja numérica. Ninguno de ellos se había percatado de que Lyca había sobrevivido a los disparos como parte de una arriesgada estrategia que le daría la oportunidad de acabar con los Splicers.

Lyca se arrastró por el suelo y siguió el camino de un pequeño túnel en el que agradeció tener su estatura por poder caber en un espacio tan reducido. Al salir se encontró unos cuantos metros por encima de los Splicers lo que le permitió hacer un golpe contra el piso con el que los dispersó y neutralizó para que inmediatamente fueran balaceados por los Spartan.

Sabrina Oxford: ¡Por poco y te disparo! La próxima podrías avisarnos antes de hacer esas cosas.

Lyca: Así trabajo yo. Además, sus reacciones ayudaron a que mi acto fuera creíble.

Sabrina Oxford: Eres una persona realmente desagradable.

Lyca: Imposible. Yo soy realmente adorable

Ben Arlert: Si quieren resolver sus diferencias, adelante, pero solo lo harán cuando ésto termine ¿Alguna objeción?

Sabrina Oxford: ...No, señor.

Lyca se burló a escondidas. Aquella tonta y ridícula frase célebre de Nathan Ellsworth la había olvidado. Era una de las muchas cosas que olvidaba ya que no le prestó la suficiente atención. Su gesto burlón cambió entonces a una de melancolía. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que se la decían directamente a ella y era extraño. Había algo en esas palabras que más que denotar formalidad expresaban un lazo de confianza, algo que le confería la fortaleza necesaria para conseguir sus objetivos.

Natalia Kristeva: ¡Tenemos problemas!

Los disparos y explosiones del enfrentamiento aéreo se hicieron notables con intensidad. Lyca y el equipo subieron por el risco y pasaron a través de un camino formado por ruinas de la civilización prehistórica Sangheili. Al terminarse éstas, un Banshee aliado fue derribado justo frente a ellos antes de estrellarse contra una pared.

Sabrina Oxford: ¡Las naves de los Nobles reciben disparos!

Lyca: Hagan como si nada. Con suerte no podrán vernos.

El enfrentamiento entre los Nobles y la Tormenta perdía altitud a medida que las naves de éstos últimos los neutralizaban lo que les permitía acercarse a la edificación de mayor tamaño que se encontraba en el centro del Territorio de Vadam.

Natalia Kristeva: El Covenant cree que de verdad puede ganar.

Ben Arlert: Si asesinan al Kaidon, lo lograrán.

Sabrina Oxford: Van hacia ese edificio.

Natalia Kristeva: Es el Castillo de Kam 'Loth. Zinnia dijo que el Kaidon estaba ahí.

Grupos de Phantom del Covenant Tormenta seguían adentrándose en el perímetro defensivo teniendo como único contratiempo las unidades antiaéreas montadas en las salientes encañonadas. Lyca y el Equipo Épsilon cruzaron el abismo dejado por un puente colapsado y entraron a una antigua torre derruida cuyo interior parecía un coliseo ahora protegido por infantería Unggoy, Kig-Yar y Sangheili.

Zinnia 'Vadam (Radio): Equipo Épsilon, voy hacia ustedes.

Ben Arlert: Recibido, Zinnia. Equipo, hay que limpiar una zona de aterrizaje.

En esta ocasión el enfrentamiento fue directo tomando ventaja de que la infantería se encontraba recibiendo nuevas instrucciones ahora que habían conseguido adentrarse en el Territorio de Vadam. Eso mismo facilitó el asesinato simultáneo de los líderes Sangheili para que pudieran desorganizar a los esbirros para posteriormente eliminarlos.

Natalia Kristeva: Viene un transporte enemigo.

Uno de los Phantom de la flota se desvió al haber sido llamado como refuerzo y con su gruesa capa de nanolaminado ignoró los disparos del equipo para abrir sus compuertas a un par de entidades titánicas conformadas por gusanos unidos en una mente colmena.

Ben Arlert: ¡Hunter! ¡Despejen la zona rápido!

Sabrina Oxford: ¡Nuestras armas no sirven contra ellos!

Natalia Kristeva: Necesitamos mayor potencia de fuego...

Ambos Mgalekgolo vibraron con fuerza sus gusanos proliferando el rugido de un úrsido. A continuación, levantaron los pesados Cañones de Asalto adheridos en su brazos y rociaron con potentes cargas de combustible el coliseo. Era evidente lo dicho por Épsilon-3. Sus balas apenas rasgaban la increíble armadura de los Mgalekgolo y rebotaban contra el impenetrable escudo que sostenían en el otro brazo.

Varios de los proyectiles que disparaban los Hunter sacaba volando de sus coberturas a los Spartan. Ben comenzó a estresarse al ser incapaz de encontrar una abertura en sus armaduras para fulminarlos con su Rifle de Precisión. En eso, uno de los Mgalekgolo cayó cuando una bala del Halcón de Luna de Lyca atravesó su espalda momentos después de que una Granada de Plasma le reventara la protección espinosa.

Lyca: ...O una única bala en el lugar justo...

Antes de poder arremeter contra el otro Mgalekgolo, éste estalló en furia y con un golpe de su escudo empujó a Lyca contra una estatua, fragmentándola y despojándola de su revolver. El Mgalekgolo sobrecargó su Cañón de Asalto para disparar cargas mucho más potentes aún a costa de que la radiación perjudicara su salud.

Lyca esquivó los proyectiles con una gran agilidad ya sin necesidad de impulsarse con la Mochila Propulsora, sin embargo, no tenía manera de hacerle frente al Hunter, quien desconocía el error de haberle dado la espalda al Equipo Épsilon ya que concentraron sus disparos en el arnes que mantenía unido la protección de su retaguardia, derribándola y permitiendo a Ben acabarlo con un tiro de su arma.

Zinnia 'Vadam (Radio): Épsilon-1, estoy a la espera de su confirmación.

Ben Arlert: Despejado, Zinnia.

Zinnia 'Vadam (Radio): Muy bien. Me estoy aproximando a su posición. Alto al fuego.

Ben Arlert: Ya escucharon. Aliado en camino.

Natalia Kristeva: Es la primera vez que me enfrento a un Hunter.

Sabrina Oxford: Son más monstruosos de lo que decían los informes de la Gran Guerra. Esos gusanos me dan cosa. Ugh.

Ben Arlert: Desde el Conflicto de la Tormenta no se ha sabido de Lekgolos colaborando con la Tormenta ni con otra facción enemiga. Hay algo extraño en todo esto.

El mismo Phantom que había traído al equipo al planeta apareció por encima de ellos. Descendió unos cuantos metros y abrió sus esclusas para desplegar aliados Sangheili de los Nobles. Inmediatamente otro Transporte de Tropas apareció y de su montacargas gravitatorio soltó un Tanque Scorpion.

Zinnia 'Vadam (Radio): Su Capitán pensó que esto los motivaría en su misión.

Lyca: Podría llamarlo cupido.

Zinnia 'Vadam (Radio): Refuerzos de la Tormenta van en camino al Castillo de Kam 'Loth. El tiempo se acaba, Épsilon.

Ben Arlert: Abriremos camino hasta el Kaidon. Estén pendientes para la extracción.

Zinnia 'Vadam (Radio): Esperaré tu señal.

Ben Arlert: Todos suban al tanque.

Natalia Kristeva: ¡Yo conduzco!

Ben Arlert: Ok. Yo iré en la torreta. Luna. Sabrina. Cubran los flancos.

Antes de montarse en el vehículo, Lyca tropezó con el Cañón de Asalto de uno de los Mgalekgolo muertos y luego de pensarlo un poco usó su fuerza para extraérselo de un tirón. Dentro del mecanismo de disparo del Cañón se encontraban varios gusanos Lekgolo fundidos en los que ella introdujo su puño tomando control de ésta mediante la Xytarita de su cuerpo.

Una vez que Lyca se subió al Tanque Principal de Batalla y los Sangheili aliados abrieron la puerta de roca que estaba frente a ellos, Natalia pisó fondo hacia una base que recién el Covenant Tormenta estaba instalando.

Ben Arlert: ¡Fuerzas del Covenant!

Natalia disparó una serie de proyectiles, uno tras de otro, del cañón principal del tanque los cuales impactaron contra un extractor de energía. La consecuente explosión llamó la atención de todos los enemigos presentes quienes se establecieron en diferentes posiciones para rodear el tanque. Lyca y Sabrina comenzaron a ocuparse de éstos con la asistencia de la torreta manejada por Ben.

Sabrina Oxford: ¡Viene un Phantom enemigo!

Todos los disparos del Equipo Épsilon y de los Nobles fueron redirigidos hacia el Transporte de Tropas que apenas consiguió desplegar una guarnición de Sangheili antes de ser derribado por el Scorpion. Gracias a esa distracción, las fuerzas de la Tormenta coordinaron una última resistencia empleando todo lo que su base les podía ofrecer.

Wraith y unos cuantos Ghost salieron de la fortaleza así como también el resto de infantería portaba armamento mucho más eficiente. Los Nobles ante eso retrocedieron para resguardarse tras coberturas mientras que Natalia tuvo que dar marcha atrás debido a que el blindaje del tanque comenzó a caer.

Lyca se acercó un poco más hacia el frente del Scorpion y sobrecargó el Cañón de Asalto para disparar potentes cargas de Xytarita que al impactar provocaban una gran explosión. Fue una de éstas la que consiguió volcar el Wraith, que era el que causaba más problemas, mientras que los otros dispersaron los Ghost volviéndolos blancos sencillos para Ben y Sabrina.

Los Nobles, dirigidos por un Zealot Maestro de Campo, subieron por las ruinas para arrojar Granadas de Plasma contra las guarniciones enemigas consiguiendo reducirlas para disminuir el número de grupos lo que permitió a Natalia eliminarlos con los proyectiles de su Scorpion.

Finalmente, Natalia disparó hacia el Cosechador y el Campo de Asalto de la base Covenant lo que causó que ésta quedara completamente inutilizada. Los Nobles fueron y tomaron el armamento así como también algunos tomaron control de algunos vehículos de la fragua para prepararse para el siguiente enfrentamiento. El Maestro de Campo se adelantó a una puerta y quitó unas enredaderas del panel de control.

Zekan 'Vadam: Humanos, abriré la puerta. El Castillo de Kam 'Loth está al otro lado del patio.

La gran puerta se abrió a un enorme patio donde además de infantería estándar de la Tormenta había tanques Wraith y una pareja de Mgalekgolo ejerciendo presión contra el muro perímetral del Castillo.

Zinnia 'Vadam (Radio): Épsilon, el Castillo de Kam 'Loth está al otro extremo de ese patio. Hemos perdido contacto con las fuerzas del Kaidon en el interior.

Ben Arlert: Recibido. Sacaremos al Kaidon de ahí.

La potencia de fuego del Scorpion fue más que suficiente como para abatir a la pareja de Mgalekgolo. Por otro lado, los Wraith giraron hacia donde estaban ellos para intentar detenerlos con sus morteros. Lyca volvió a hacer uso del Cañón de Asalto para sobrecargarlo y disparar cargas de Xytarita que tenían la capacidad de seguir el rastro de calor de los tanques alienígenas.

Un último Wraith se colocó en frente del Scorpion y su copiloto desbarató parte de la chasis del Scorpion con su Torreta de Plasma. Los disparos de Torretas Shade también se enfocaron en el Equipo Épsilon obligando nuevamente a Natalia a retroceder mientras los demás la cubrían.

Ben consiguió abatir al artillero del Wraith con su torreta y los Nobles se dividieron para cargarse a los Unggoy que operaban las torretas lejanas. Natalia dejó el control del tanque para enfocar el cañón contra el Tanque de Asalto y justo cuando disparó un proyectil, una cápsula de descenso cayó encima de éste, interceptándolo. El proyectil cuarteó la capsula provocando que de su interior saliera expulsado gas tóxico para luego surgir de su interior un par de Sangheili Splicers.

Sabrina Oxford: ¡Más Splicers en el campo!

Natalia Kristeva: ¡Vean, en el cielo! ¡Una ruptura de deslizamiento!

Un umbral desgarró los cielos y un Blockade Runner salió expulsado de su interior junto con más naves pequeñas acelerando hacia el planeta.

Zinnia 'Vadam (Radio): Épsilon, hay transmisiones de los Splicers por todos los canales. Están convergiendo en Sanghelios. Las fuerzas del Kaidon llevan las de perder. Y ese crucero está en ruta de vitrificación ¿Cuánto les falta para llegar al Castillo?

Ben Arlert: Trabajamos en eso, Zinnia. Te avisaré cuando estemos listos para la extracción.

Natalia eliminó a los Splicers mutantes aunque con algo de trabajo. Los enemigos estaban a otro nivel. Eran capaces de predecir la trayectoria del proyectil del Scorpion basándose en la posición del cañón así como en otros factores. Incluso los mismos Nobles tenía problemas al enfrentarlos, teniendo que ser tres de ellos para siquiera poder herir a uno de ellos con sus armas.

La entrada al castillo estaba protegida por un muro que había perdido utilidad ya que las naves de descenso de la Tormenta ya habían sobrevivido a las baterías antiaéreas, estableciéndose a los pies de la torre mayor. Cuando el Equipo Épsilon llegó a la puerta, una capsula de descenso cayó sobre ésta, derribándola.

Un Splicer Protheus salió del transporte y con su endurecida piel pudo resistir los impactos de los proyectiles del Scorpion. El mutante rugió como preludio a un ataque de furia en el que saltó contra el tanque para empezar a desbaratarlo con sus propias manos.

Ben, Sabrina y Lyca saltaron a tiempo del vehículo pero Natalia se quedó atrapada sin modo de salir. Era cuestión de tiempo para que el monstruo la aplastara. Las armas del Primero y la Tercera eran fútiles, incluso las balas del Halcón de Luna eran completamente ineficaces ante su coraza por lo que indiferente a lo que le pudiera suceder activó la Pila de Xytarita y, a continuación, disparó una potente estela de energía corrupta desde el Cañón de Asalto.

La ráfaga atravesó completamente al Protheus, quien hizo un horrible y doloroso rugido antes de caer sin vida. Lyca tiró su ya inútil Cañón de Asalto y desactivó la Pila. La corrupción prosiguió en su interior siendo su gesto de ayuda el catalizador para tener que volver a escuchar los susurros y saborear su propia sangre en su boca, tropezando con el Cañón de Asalto pudiendo apenas mantenerse de pie.

Ben Arlert: ¡Luna! ¡¿Estás bien?!

Sin poder decir más, con naúseas, Lyca se levantó y apartó a Ben. Fue hacia los restos del Scorpion e igualmente hizo a un lado a Sabrina quien torpemente intentaba sacar a Natalia. Como si nada, Lyca abrió la atascada compuerta y sacó a Épsilon-2 de su interior, quien no mostraba signos de vida. Ben y Sabrina corrieron a prestarle auxilio siendo la segunda quien le retiró el casco para comprobar su estado.

Ben Arlert: ¡¿Qué le ocurre?!

Sabrina Oxford: ¡No está respirando!

Sabrina tocó el cuello de Natalia buscando el pulso carotídeo pero no tuvo suerte al inicio ya que Lyca la interrumpió al encontrarse vomitando no lejos de ahí.

Sabrina Oxford: ¡¿No tienes un mejor lugar para hacer eso?!

Lyca volteó a ver de reojo a Sabrina con una mirada que la hizo perder todo el valor que había reunido para gritarle y luego de escupir al suelo volvió a colocarse su casco para volver junto a ella para sujetarla fuertemente por la armadura lo que hizo que Ben levantara un poco su arma contra ella.

Ben Arlert: ¡Lyca!

Lyca: ¡¿Creen que si no me importara no la habría salvado?! ¡¿Ven lo que tuve que sacrificar para que no muriera aplastada?!

Sabrina Oxford: ¡¿De qué sirve eso si ahora está...?!

Lyca: ¡Ya deja de llorar! ¡No está muerta, idiota!

Lyca aventó a Sabrina y luego comenzó a ejercer presión sobre el pecho de Natalia para restaurar su pulso cardíaco. Al ver que no tenía efecto, decidió utilizar por primera vez un sistema de emergencia de su armadura que le permitía reunir corriente en las palmas de sus manos para emplearlos como un desfibrilador. Luego de unos choques eléctricos, Natalia despertó agitada.

Natalia Kristeva: ¡¿Qué?! ¡¿Qué pasó?!...

Sabrina Oxford: ...Creo que fue un paro cardiovascular. El esfuerzo físico extremo debió cesar tus pulsaciones cardíacas lo que detuvo el suministro de oxígeno al cerebro. Debió ser demasiado incluso para los aumentos.

Natalia Kristeva: Ví cosas en la oscuridad. Monstruos como los de Pirita estaban allí. Y círculos. Muchos...

Sabrina Oxford: ...¿Puedes ponerte de pie?

Natalia Kristeva: Sí, creo que sí ¿Tu me reviviste?

Sabrina Oxford: ...No... Fue ella...

Natalia Kristeva: ...Gracias... Luna...

Lyca: Hmm.

Natalia tardó un poco en sentirse plenamente bien. Junto con Sabrina se adelantó hacia el interior del muro anterior al Castillo. Ben se quedó atrás con Lyca.

Ben Arlert: Lu...

Lyca: Si vas a agradecerme no quiero oírlo. Mira, he sido amable contigo y lo más que he podido con ellas. Pero entiende yo tengo mis prioridades. Y si una cosa se interpone con la otra voy a tomar mi elección como me convenga.

Ben Arlert: ...¿Recuerdas cuando mencioné los factores que sacan lo peor de un ser humano?

Lyca: ¿Ahora me estás comparando con ellos? (Suspiro) Con este aspecto, ¿como no podrías?

Ben Arlert: No me malinterpretes. Sé bien lo que dije. Aquellos que se dejan influenciar por esos pecados son las peores personas de todas pero tu eres diferente. Tu constante lucha y determinación es lo que al fin y al cabo te vuelve humana y por eso sé que sea cual sea la decisión que tomes será la correcta.

Lyca: No sabía que también eras motivador profesional.

Ben Arlert: Al morir el Capitán Ellsworth yo me convertí en el líder del Equipo Épsilon ¿Entiendes lo que significa? Adopté ser el soporte de todos. Tenía que demostrar que debía ser o incluso superarlo en ese aspecto para mantener unido al equipo. He fallado dos veces. Tu eres mi ultima oportunidad de demostrarlo.

Lyca: No tienes que demostrar nada. Ellas ya lo hicieron por tí.


Castillo de Kam 'Loth, Territorio de Vadam, Sanghelios

Lyca y Ben subieron a la cima de unos peldaños en donde Natalia y Sabrina les hacían señas para que se dieran prisa. Ya arriba avistaron la torre mayor del Castillo de Kam 'Loth donde muchas tropas del Covenant Tormenta se encontraban atacando el exterior dejando a su paso un sinfín de cuerpos de Nobles esparcidos por el suelo mientras que el Blockade Runner de los Splicers se encontraba en posición preparando su vitrificador.

Ben Arlert: Zinnia, nos encontramos justo enfrente del Castillo. Pronto llegaremos con el Kaidon.

Zinnia 'Vadam (Radio): A la espera.

Ben Arlert: Épsilon, el Kaidon está adentro. Metánse allí pero ya. Si queda un solo Noble, ese será el Kaidon.

Natalia Kristeva: ¡Cápsulas de Inserción!

Los transportes de los mutantes Sangheili cayeron en el camino aplastando las formaciones del Covenant Tormenta. Posterior a éstos, otro par más de cápsulas cayeron para conformar un grupo de asalto conformado por Splicers imbuidos en Xytarita que no resentían dolor alguno tras recibir disparos del Equipo Épsilon.

Los Splicers prepararon sus armas para hacerlos retroceder tomando en cuenta las posibles artimañas de Lyca. En eso, varias Granadas de Plasma cayeron a los pies de los mutantes y al detonar levantaron una nube de polvo que nubló su visión. De los peldaños de atrás del Equipo Épsilon salieron disparadas ráfagas de plasma de los Nobles que se quedaron atrás, quienes entablaron combate contra los Splicers.

Zekan 'Vadam: ¡Humanos, sigan avanzando! ¡Nosotros mantendremos a estos enfermos a raya!

Ben Arlert: ¡Adelante, Épsilon!

Lyca y los tres Spartan corrieron impulsados con la fuerza de sus Mochilas Propulsoras y usaron la Carga de Hombro para derribar la ya debilitada puerta. Cuando el polvo del choque se disipó, los cuatro se encontraron con cuerpos de Nobles y de miembros de la Tormenta esparcidos por el salón principal.

Sabrina Oxford: ¿Llegamos tarde?

Natalia Kristeva: Si juzgamos por sus armaduras, ninguno de ellos parece ser el Kaidon.

Sabrina Oxford: Pero entonces, ¿dónde está?

Los gritos típicos de guerreros Sangheili comenzaron a distinguirse de los disparos y sonidos graves del exterior seguidos de varias explosiones que retumbaron en el edificio.

Edel 'Vadam: ¡Los Nobles menguarán su tormenta! ¡La victoria será nuestra!

Sabrina Oxford: ¿De donde vino eso?

Ben Arlert: ...¡Arriba! ¡Por las escaleras! ¡Zinnia, ya casi llegamos! ¡Ten todo listo!

Zinnia 'Vadam (Radio): Voy para allá.

El equipo subió por una escalera circular que llevaba hasta el último nivel de la torre mayor. La luz del exterior se colaba por el mirador donde dos Sangheili armados con Espadas de Energía rodeaban a la imponente figura del Kaidon de los Nobles.

Edel 'Vadam: ¡Vengan a mí, guerreros despreciables, y miren como pelea un Sangheili de verdad!

Col 'Kunam: ¡Será un honor matarte!

Edel 'Vadam: ¡Su único honor será la muerte!

En el momento en que el Kaidon desenfundó su Espada de Energía, el destello del fino filo de plasma cercenó el cuerpo de uno de los asesinos para luego atravesar el abdomen del otro, elevándolo en el aire para luego azotarlo contra el que se encontraba herido.

Natalia Kristeva: ¡Es él!

Ben Arlert: ¡Zinnia, listos para la extracción!

Edel 'Vadam: ¡¿Humanos?! ¿Qué significa esto?

El Phantom de extracción se eleva desde abajo de la torre mayor y abre sus esclusas para evacuar a los presentes. Luego acelera a toda velocidad evitando los incesantes disparos de las fuerzas de la Flota de la Última Tormenta y escapando del rayo vitrificador del crucero de los Splicers.

Lyca había sido la última en subir. Los beneficios que había obtenido de la Xytarita nuevamente estaban repercutiendo contra su salud con más intensidad que la primera vez que sufrió un ataque anafiláctico. Incluso respirar le costaba. El oxígeno quemaba sus pulmones y tragar saliva rasgaba su garganta, dándole la sensación de tragar sangre.

Decir que los miembros del Equipo Épsilon estaban mejor podía discutirse. Natalia sostenía con fuerza su pecho como si su corazón fuera a salir y Sabrina buscaba alguna forma de estabilizarla. Ben, jadeando, estuvo callado unos momentos antes de ponerse firme y presentar respeto ante la noble figura autoritaria.

Ben Arlert: Spartan Arlert. Equipo Épsilon. UNSC. Hablo en nombre del Capitán Vector Miles para agradecer por su cooperación.

Edel 'Vadam: ¿Cooperación? No entiendo a que te refieres, Spartan.

Zinnia 'Vadam: Yo los convoqué y autoricé su presencia.

Edel 'Vadam: ¿Zinnia?

Zinnia 'Vadam: Ellos nos permitieron llegar hasta ti. Debería agradecerles.

Edel 'Vadam: ¿A ellos? ¿A la UNSC? Ni su propio pueblo los respeta ¿Como podría confiar yo en ellos?

Antes de que Ben articulara su siguiente frase diplomática, Lyca, tragando un buen puño de flemas sabor a sangre, se puso frente al Kaidon haciendo de lado toda muestra de respeto.

Lyca: Salvamos tu vida.

El Kaidon se mostró sorprendido con el hecho de que Lyca ignoraba los estándares que los diferenciaban. Toda su vida había sido tratado como un rey. Más que molesto ahora estaba fascinado. Es entonces que uno de los Guardias del Kaidon interpuso una Lanza de Energía entre ambos.

Fyro 'Vadam: ¡Kaidon, manténgase alejado de ella!

Lyca: ¿Qué? ¿Debí inclinarme y besar su mano primero?

Fyro 'Vadam: ¡Sé quien eres! ¡Sé lo que has venido a hacer!

Ben Arlert: ¿Hay algún problema?

Fyro 'Vadam: ¿Traer aquí a esta cazarrecompensas no te parece ningún problema, humano?

Edel 'Vadam: ¿Cazarrecompensas?

Fyro 'Vadam: La Agente del Frente. Aliada de la Tormenta.

Lyca: Con Lyca basta.

Sabrina jaló a Lyca de un brazo para acercarla a ella.

Sabrina Oxford: (Susurrando) ¿De qué está hablando?

Lyca: (Susurrando) Mi modus operandi era distinto antes de lo de Drasov. Generalmente me aseguraba de dejar todo limpio antes de irme y lo que no pues... Bueno, creo que ya notaste que olvido cosas que no me importan.

Sabrina Oxford: (Susurrando) ¡Sí, ya me dí cuenta!

Natalia Kristeva: ¿Esto no afectará el plan? ¿Cierto?

Fyro 'Vadam: No podemos confiar en ella. Tal vez los demás lo hagan, pero yo no.

Lyca: Espera a que no se me olvide.

El Kaidon de los Nobles posó su mano en el hombro de su guardia y con un gesto de sus mandíbulas hizo que se alejara.

Edel 'Vadam: La única confianza que deberás ganarte es la mía, Cazarrecompensas.

Lyca: Ex-Cazarrecompensas. Ahora solo estoy cumpliendo una penitencia.

Edel 'Vadam: ¿Y lo que vienes hacer aquí te absolverá de algo? ¿Qué es lo que cazas ahora?

Lyca: Quiero terminar... Un asunto pendiente. Enterrar mi pasado.

Edel 'Vadam: Nadie puede huir de su pasado. Nos persigue y atosiga cada vez que nos ponemos a pensar como hemos llegado hasta el presente. Pero no es por malicia. Lo hace para que aprendamos de él. Esa es la única penitencia que merecemos personas como tu y como yo. Ahora, ¿qué es ese asunto que vienes a terminar en mi hogar?

Hol 'Vadam (Radio): ¡Kaidon! ¡El Puesto de Ektar ha detectado una anomalía transdimensional en órbita!

Los cielos se tornaron de un azul ominoso. Varias pantallas holográficas se prendieron en el interior del Transporte de Tropas y mostraron un desgarro en el espacio que abría el camino a un asteroide en ruta de colisión con el planeta.

Lyca: Por esa cosa. Si no lo detenemos, se estrellará aquí y todo por lo que has luchado será en vano.

Ben Arlert: Nuestra misión es infiltrarnos en ese asteroide y desviar su curso. Zinnia nos dijo que tenías una manera de detenerlo pero necesitamos que abras una entrada para poder meternos en él.

Edel 'Vadam: ...Hol, reagrupa a los desperdigados y prepara a todos los grupos de combate.

Hol 'Vadam (Radio): Recibido.

Edel 'Vadam: Zinnia, si tu idea es usar lo que creo que piensas usar, entonces ya sabes a donde tenemos que ir.

Hol 'Vadam (Radio): Kaidon, he detectado brechas desliespaciales alrededor del asteroide. Cruceros. Son Splicers. Van hacia nuestro objetivo.

Edel 'Vadam: Entonces lo saben. Zinnia, avanza rápido y solicita cazas disponibles para escolta.

Zinnia 'Vadam: Hay un problema. La Tormenta aún no abandonado los Ojos de Kandros así que posiblemente todavía tienen excavadoras activas.

Edel 'Vadam: Aproxímate lo más que puedas. Spartan, ustedes avanzarán por tierra mientras que nosotros los cubriremos desde el aire. Su objetivo está al norte de los Ojos de Kandros en un cañón. Una vez que lleguen al punto de encuentro, yo les daré luz verde.

Ben Arlert: Entendido, Kaidon.

Punta de Lanza

Ojos de Kandros, Territorio de Vadam, Sanghelios

El Phantom descendió varios metros hasta encontrarse por encima de la entrada a una red montañosa arriba de las extrañas formaciones naturales. Lyca y sus compañeros repusieron la munición perdida previamente con los suministros traidos del Wind and Fire, llevándose unos cuantos cargadores más por si acaso. Cuando las esclusas del Transporte de Tropas se abrieron, los cuatro tocaron tierra firme con sus armas en alto.

Edel 'Vadam: Humanos, no es la primera vez que confío en ustedes ni la segunda...

Ben Arlert: No será la última. Esto nos beneficia a todos por igual.

Edel 'Vadam: Zinnia los conectará a nuestra red de batalla. Victoria para clan y sangre, Spartan.

El Phantom se alejó para integrarse a la formación de batalla aérea. Ben indicó con sus dedos adentrarse en los túneles que escondían una cascada que desembocaba en un riachuelo.

Hol 'Vadam (Radio): A todos los Nobles, Scarab avistado. Prevenidos. Informen todos los puntos.

Vatan 'Vadam (Radio): Punto de Ataque Siqtar en posición.

Zega 'Vadam (Radio): Punto de Ataque Lar en posición.

Thysan 'Vadam (Radio): Punto de Ataque Jardam en posición.

Hol 'Vadam (Radio): A todos los puntos. Esperen aquí hasta que el Kaidon avise.

Vatan 'Vadam (Radio): Confirmado. A la espera.

Del otro lado de la cascada, Lyca y el Equipo Épsilon cruzaron otro túnel que se abrió en una cueva en ruinas vigilada por varios Unggoy. Ben dio la indicación para realizar eliminación silenciosa de la misma forma que las veces anteriores. Con los enemigos eliminados, los cuatro fueron hacia la apertura donde se encontraba un Scarab inoperativo.

Ben Arlert: Estamos en posición.

Edel 'Vadam (Radio): Afirmativo ¡Familia de los Nobles! ¡Comiencen el ataque!

Zega 'Vadam (Radio): Afirmativo. Objetivo avistado. Atacando en cinco.

Lyca y los miembros del Equipo Épsilon se mantuvieron a cubierto en las ruinas esperando las indicaciones para seguir adelante.

Sabrina Oxford: ¿Qué se supone que es lo que nos ayudará a llegar al Eco?

Natalia Kristeva: Ni idea. Tal vez tiene que ver con lo que dijo Luna hace rato.

Lyca: ¿Sobre qué?

Natalia Kristeva: El peligro secreto en Sanghelios.

Lyca: Ah. Eso.

Natalia Kristeva: ¿De verdad no recuerdas donde escuchaste de eso?

Lyca: He visto tantas cosas en éstos días que prefiero hacer como si no hubieran pasado. Pero si hiciera un esfuerzo por recordar... Fue en Selene, antes de reunirme con ústedes, en el Torreón había información acerca de no sé qué de los San 'Shyuum y que durante la Gran Guerra uno de ellos advirtió acerca de, pues, éste peligro. Era un archivo de audio corrupto por lo que no pude escucharlo completo.

Natalia Kristeva: ¿Durante la Gran Guerra? Mmm.

Sabrina Oxford: ¿Qué pasa?

Natalia Kristeva: No dejo de pensar en que puede estar relacionado con lo que dijo Zinnia sobre cuando el Kaidon acabó con el pacto del Covenant. Y si esa información estuvo en posesión de los Splicers, eso podría explicar porque vinieron aquí.

Ben Arlert: Pienso igual. Sea lo que sea que esté al norte debe ser lo suficientemente poderoso como para destruir el asteroide sin dificultad y por eso los Splicers abandonaron Selene poco antes de nuestra invasión.

Lyca estaba sumida en sus pensamientos. No era del todo cierto que no recordaba de donde había obtenido esa información sino que le causaba un fuerte dolor de cabeza recordar lo que sucedió en el Torreón de Warum. Todo lo que había escuchado había comenzado a cobrar sentido. El secreto en Sanghelios. La Tripulación de Mox Xiq. Entre otras cosas. Por supuesto había otras cosas que estaban en el aire como el Espacio Negativo, el Relato Incompleto y la Sociedad Yanme'e. Y sin embargo, había algo en todo ello que los relacionaba y los susurros enmudecidos en su cabeza intentaban hacerla comprender.

Varias Banshee de los Nobles zurcaron los cielos a gran velocidad dejando caer cargas de Combustible contra el campamento del Covenant Tormenta. Los sobrevivientes del primer ataque tomaron sus respectivos puestos de batalla para contraatacar.

Zinnia 'Vadam (Radio): El Kaidon de luz verde, Épsilon. Concentren el fuego en tierra.

Antes de recibir más impactos por parte de los cazas de los Nobles, los gusanos que conformaban el Tanque Scarab se estremecieron haciendo resonar un rugido.

Natalia Kristeva: ¡El Scarab se mueve!

El Scarab se incorporó sobre sus cuatro patas a la vez que preparaba su Rayo de Excavación.

Edel 'Vadam (Radio): ¡A todos los puntos, ataquen al Scarab!

Natalia Kristeva: ¿Van a derribar un Scarab con Banshee?

Los Banshee giraron alrededor del Tanque Scarab impidiéndole concentrarse para poder derribarlos con su Cañón de Plasma Pesado. Al mismo tiempo, atacaron a las articulaciones de sus piernas con cargas de Cañón de Combustible, consiguiendo neutralizarlo para que varias Phantom arremetieran contra su defensa trasera y destruyeran su núcleo, resultando en la consecuente explosión de la excavadora.

Zinnia 'Vadam (Radio): Scarab neutralizado. Épsilon, avancen a las coordenadas fijadas.

Ben Arlert: Entendido, Zinnia. Vamos.

Sabrina Oxford: ¡Vienen Kig-Yar por las escaleras!

Los Kig-Yar formaron una barricada con sus escudos portátiles y se apoyaron en francotiradores que se encontraban detrás de ellos armados con Rifles de Haces de Partículas. En más de una ocasión, éstos francotiradores destrozaban los escudos de energía de Lyca y de los Spartan de un tiro pero esa táctica arriesgada permitió a Ben determinar cuantos de ellos habían.

Apenas con cargador y medio, Épsilon-1 abatió a todos los Kig-Yar francotiradores y permitió a sus compañeras abrir fuego con libertad contra los enemigos restantes quienes retrocedieron hasta un sendero estrecho. Sabrina entonces arrojó una Granada de Fragmentación hacia arriba del sendero provocando con la explosión un deslave de piedras que aplastó a los piratas.

Sin nada más que frenara su avance por el momento, Lyca y los Spartan entraron al sendero y encontraron varios Ghost cubiertos con mantas con símbolos estampados del Covenant Tormenta. Natalia retiró las mantas para revisar si se encontraban en óptimas condiciones.

Natalia Kristeva: Aún funcionan. Con ellos podremos avanzar más rápido.

Ben Arlert: Buena idea. Suban.

Antes de subir a su respectivo vehículo, Lyca desvió su mirada al cielo. Aunque los rayos solares le dificultaban la visión podía sentir cercana la presencia del asteroide así como la Xytarita que cargaba en su interior. Consideró que era un poco extraño que éste asteroide se encontraba a una distancia considerable en comparación con el que se iba a estrellar en Kalandor. Era como si el mismo asteroide les estuviera dando una oportunidad para cumplir con su objetivo.

Hol 'Vadam (Radio): ¡La Tormenta abandona sus fuerzas terrestres!

Vatan 'Vadam (Radio): ¡Presionen!

Edel 'Vadam (Radio): Spartan, el enemigo se retira a la zona del templo. Esa ubicación se encuentra entre ustedes y su destino.

Ben Arlert: Entendido, Kaidon.

Montado en Ghost, el equipo salió a un valle que servía como otro campamento del Covenant Tormenta. Los hostiles igualmente habían sido tomados por sorpresa por el ataque de los Nobles y varios de sus Phantom ya habían sido derribados mientras intentaban retirarse. A mitad del camino del equipo, un estruendoso sonido resonó por encima de unos riscos de los cuales apareció un Tanque Scarab que se sumó al encuentro.

Natalia Kristeva: ¡Otro Scarab, cuidado!

Ben Arlert: ¡Mantengan la distancia! ¡A la zona del templo!

Hol 'Vadam (Radio): Aléjenlo del alcance de los Spartan.

Brak 'Vadam (Radio): ¡Dos a la izquierda! ¡Ataquen!

La Escuadra Lar concentró sus disparos en una de las piernas del Tanque a lo que éste respondió girando vertiginosamente para confundir a los pilotos para volverlos blancos fáciles para su Cañón de Plasma Pesado.

Vatan 'Vadam (Radio): ¡Nos ataca! ¡Cuidado! ¡Cuidado!

Zega 'Vadam (Radio): ¡Nos acribilla!

Hol 'Vadam (Radio): ¡Siqtar, no ataques bajo la cubierta! ¡Cuidado con las patas!

De otro repentino movimiento, el Scarab arrasó con su articulación a la mitad de Banshee de la Escuadra Siqtar. Sin embargo, los Nobles guerreros habían salido de sus naves antes del impacto y habían conseguido aferrarse a la extremidad para trepar por ésta hasta la cubierta principal de la Plataforma de Asalto.

Los Nobles se desplazaron con ímpetu hacia los de la Tormenta y se reunieron en el núcleo de energía en el que depositaron las Granadas de Plasma suficientes como para destruirlo. Cuando el Scarab cayó a punto de estallar, los valientes Sangheili saltaron hacia los Banshee del resto de su Escuadra, sobreviviendo a la explosión.

Por su parte, Lyca y el Equipo Épsilon solo tuvieron que hacer frente a los remantes del asalto conformado en su mayoría por Unggoy suicidas, quienes fueron sencillos de eliminar gracias a los cañones de sus Ghost. Más adelante, se toparon con una pequeña resistencia encabezada por un Sangheili Mayor que terminó por formar parte de la historia al caer ante el fuego de plasma.

Edel 'Vadam (Radio): Spartan, hemos detectado más resonancias rítmicas de gusanos Lekgolo en otras secciones de los Ojos de Kandros. Voy a dispersar la formación para ubicarlos, eliminarlos y evitar más inconvenientes.

Ben Arlert: Entendido. Buena caza.

El equipo cruzó la entrada de las ruinas de la zona del templo en fila india y una vez adentro se encontraron en un patio donde varios grupos Covenant se encontraban estableciéndose para conformar la última línea de defensa previa al cañón.

Natalia Kristeva: Miren, en el cielo ¡Capsula de Inserción!

La capsula cayó encima de un Wraith, destruyéndolo. Al abrirse, un Splicer mutante se desprendió el interior rocoso del transporte. Los soldados de la Tormenta abrieron fuego contra él pero apenas levantaron sus armas cuando el Splicer se desplazó velozmente entre las filas uniendo sus manos con Xytarita. Para cuando el Ultra que se encontraba a cargo vio que su mano estaba fusionada con la de un pirata Kig-Yar, el Splicer enterró una de sus garras en su frente y liberó una potente descarga de energía que los abatió a todos.

El mutante. Un Splicer Prime. El último de las Mentes del Pilar. Observó lo que había acabado de hacer y sonrió con malicia. No lejos de ahí escuchó con su oído perfeccionado el motor de los Ghost en los que se estaban transportando Lyca y el Equipo Épsilon. El Splicer flexionó sus rodillas un poco, pegó un colosal salto parabólico y cayó encima del vehículo que Lyca pilotaba.

Antes de que el Splicer Primer le cayera encima, Lyca saltó hacia atrás, chocando contra una pared que amortiguó su caída. Sin pensarlo, apuntó su Halcón de Luna contra el mutante y lo balaceó hasta acabarse un cargador. Las balas, sin embargo, habían quedado incrustadas en el cuerpo endurecido del Splicer y ni siquiera la pequeña detonación de las mismas consiguieron perforar su piel.

Kars 'Kranom: Lyca... He estado esperando este momento por mucho tiempo.

Lyca: Ehmm ¿Nos hemos visto antes?

Kars 'Kranom: ...Claro que no. Aunque yo he escuchado de ti. Tus actos. Tus proezas ¿De verdad creíste que todo lo que has hecho en el pasado sería olvidado? ¿Creíste que todas las cosas que has apuñalado con ese cuchillo, todas las cabezas que reventaste con esa pistola y todas esas cosas que tachas de insignificantes y molestas con el resoplar de tus suspiros no acarrearían consecuencias?

Lyca: ¿Qué te puedo decir? Estas últimas horas han sido muy largas.

Kars 'Kranom: Al menos estamos de acuerdo con algo. Como un científico, soy alguien que estudia e interpreta distintas clases de fenómenos. Pero antes de todo eso, sigo siendo un Sangheili y por mis venas solía fluir el instinto de un guerrero noble. Ahora solo fluyen instrucciones y un poder que va más allá de mi compresión.

Lyca: Una bonita forma de llamarte ignorante.

Kars 'Kranom: Tal vez lo sea. La Xytarita me reveló cosas. Secretos de más allá de las heliosferas de todas las estrellas y de ellos supe el origen de todos mis fracasos. Lyca, eres la más dolorosa de las espinas que alguien podría tener astillado en un pie. Y mi deber es arrancarte de esta existencia lentamente y me aseguraré de que nadia venga a rescatarte.

Lyca: Puedo cuidarme yo sola.

Cuando Kars alzó el brazo para atacar, una intensa ráfaga de proyectiles de plasma súpercalentadas rociaron su cuerpo, causándola quemaduras severas. Ben, Natalia y Sabrina habían retornado por el accidentado camino luego de haber desviado toda la energía de sus Ghost para potenciar sus Cañones de Plasma. Las quemaduras fundieron la piel del Splicer Prime, alcanzando sus músculos y huesos hasta reducirlo en una pila de carne carbonizada.

Ben Arlert: Luna, ¿estás bien?

Lyca: (Suspiro) Fuera de que ya me estoy cansando de esa pregunta... Y de que acaban de arruinarme un diálogo... Y que tengo resaca. Creo que he estado peor.

Natalia Kristeva: ¿Un conocido?

Lyca: Un cazarrecompensas puede hacerse enemigo de medio universo y vivir tranquilo. Así que no esperes que memorice tantos nombres y rostros. Y menos si son de alienígenas.

Kars 'Kranom: ...No hace falta que lo sepas, Lyca. No necesitarás saberlo después de que corte tu cabeza.

El cuerpo carbonizado de Kars se cuarteó como si estuviera mudando de piel y se reveló completamente revitalizado sin rastro de herida alguna.

Sabrina Oxford: ¿E... Es un zombie?

Kars 'Kranom: Permiteme entrar en contexto. Lyca, tu simple presencia ha arruinado mis planes no una sino dos veces. Ahora que estamos en la recta final me encuentro con que tú no solamente vuelves a interponerte en mi camino sino que también has conseguido con facilidad la bendición que he estado buscando por tanto tiempo.

Lyca fingió escuchar asegurándose de parecer que no lo perdía de vista mientras buscaba algo cercano que le pudiera ser de utilidad en contra del Splicer. Tenía que elaborar un plan con el que pudiera destruir el cuerpo del mutante dejando el uso de la Pila de Xytarita como último recurso.

Kars 'Kranom: El universo está regido por muchas leyes. La gran mayoría documentadas como las de la probabilidad. Pero todas ellas caen ante el destino, el mismo factor que nos ha reunido aquí y ahora. En lo más alto, ¡solo uno quedará en pie!

Una vez más Kars alzó su brazo del cual brotó una afilada cuchilla. Ben, Natalia y Sabrina volvieron a abrir fuego con sus Ghost pero debido a que los habían sobrecargado con la redirección de energía, éstos estallaron, arrojándolos a una distancia considerable.

Lyca aprovechó el suceso para disparar su Cañón de Mano pero apenas apretó el gatillo se atascó. Kars la atacó arrojándole proyectiles de Xytarita sólida desde sus dedos, consiguiendo perforar su garganta y cabeza, dejándola pasmada y congelada.

Kars 'Kranom: Tu papel ha llegado hasta aquí. Y ahora, solo resta esperar que los susurros reclamen este mundo junto con su Espada.

Lyca: ¿Susurros? ¿Espada? Creo que la Xytarita fundió tu cerebro más que el mío.

Kars 'Kranom: ¡¿Qué?! ¡¿Cómo puedes seguir viva?!

Lyca: Ahora entiendo. Ya decía que tu voz me sonaba de algún lugar. Eres el Splicer Prime que descubrió la Xytarita en Kerberos y, posiblemente, el mismo que envió a esos pobres diablos a buscar más en Ragnarok. Kars 'Kranom. El pez más gordo de los Splicers ha aparecido y parece que tanto estudio e interpretación no te sirvieron de nada.

Kars 'Kranom: ¿De qué hablas?

Lyca: Podrías haberme matado si solo hubieras estado más atento. Pero acabas de dejar como genios a una gran lista de imbéciles con los que me topado.

Kars no comprendía. Veía a Lyca con la herida en su cuello y frente pero de éstos no salía sangre. Al revisar con más detenimiento los impactos se dio cuenta de las grietas que se formaron alrededor de éstas y de ese modo notó que se trataba de un reflejo proyectado en una pared enorme tallada en Nadimita, un cristal que nació del corazón de Sanghelios.

Kars 'Kranom: ¡Un espejo!

Lyca: ¡Además de estúpido eres lento!

Kars giró hacia atrás y Lyca, quien se había aproximado a él con la Mochila Propulsora, la asestó un fuerte puñetazo que, combinado con los previos impactos de su Halcón de Luna, rompió su piel endurecida, dejándolo vulnerable. El Splicer Prime en ese mismo momento sujetó a Lyca por la pierna y la arrojó contra una pila de rocas.

Kars 'Kranom: Muy lista. Todos esos apodos no eran palabras mayores.

Lyca: Con Lyca... Es suficiente.

Lyca le aventó un seguro de Granada de Fragmentación al pecho del Splicer quien no se dio cuenta de que le había sido adherida en el cuerpo cuando recibió el puñetazo. Kars hizo a un lado el explosivo al golpearlo lejos de él.

Kars 'Kranom: ¡Es un truco muy patético viniendo de ti!

Lyca: Solo mira lo que acabas de hacer.

Kars vio la Granada y notó que un fino hilo se encontraba amarrado a su alrededor. Un hilo con el que los Nobles suelen hacer sus capas y otro tipo de vestimentas resistentes a la intemperie. Lyca había cortado uno de éstos de un estandarte de la Familia de los Nobles que se encontraba en sus pies al momento de haber recargado su Cañón de Mano.

Este hilo se encontraba igualmente amarrado con los seguros de las Granadas de Fragmentación que los miembros del Equipo Épsilon perdieron cuando el Splicer Prime los atacó inicialmente. Las mismas que Kars había tirado hacia él y que detonaron fundiendo su cuerpo completamente, esparciendo los restos de su cuerpo por toda la zona. La fuerza de la magnitud de la explosión había sido tal que Lyca, que ya había tomado carrera para alejarse, fue empujada del otro lado de la pila de Ghost donde los Spartan apenas venían en su ayuda.

Ben Arlert: ¡Luna! ¡¿Qué sucedió?! ¿Lo derrotaste?

Lyca: No sé. La verdad no quiero averiguarlo ¿Por donde nos vamos?

Natalia Kristeva: La entrada al templo fue bloqueada por la Capsula de Inserción pero el impacto agrietó una pared por debajo que ocultaba un pasadizo.

Lyca: ¿Y la llorona?

Ben Arlert: Sabrina fue a investigarlo. Nosotros regresamos para ayudarte pero parece que ya te encargaste del Splicer.

Sabrina Oxford (Radio): Estoy del otro lado. Está un poco apretado pero veo el templo más adelante

Ben Arlert: Entra al templo. Nos reagruparemos contigo.

Los Spartan dieron media vuelta y corrieron hacia el pasadizo. Lyca los siguió desde atrás observando que el desquiciado Splicer no hubiera sobrevivido a tal explosión. Luego, volteó a mirar al cielo y notó el tamaño del asteroide que podía confundirse con una luna.

El tiempo se les estaba viniendo encima justo cuando ya estaban a pocos kilómetros de llegar a lo que sea que el Kaidon planeaba usar para permitirles entrar en el asteroide. Lyca se puso a reflexionar que sería aquello tan poderoso como para retener a una de esas rocas. Debía ser distinto al sistema de defensa de Kalandor considerando que tuvo la ayuda de la energía del núcleo de Ridley y que además lo destruyó.

Ya en el pasadizo que efectivamente llevaba al interior del templo cuyas murales estaban pintados con representaciones de la cultura Sangheili Pre-Covenant, Lyca se acordó del asteroide de Kaliks que no había conseguido impactar por completo al ser frenado por el Observatorio de Hamaliel. La situación de allá se estaba repitiendo aquí puesto que cuando había llegado a ayudar a los Scavengers, los Splicers estaban luchabando incansablemente por adentrarse en el Observatorio.

Lyca se reservó sus propias conclusiones. Una costumbre que se fortaleció en su trabajo como Inspectora. Una de ellas era que lo que estaba adentro de los Ojos de Kandros debía ser algo de valor equivalente al Observatorio de Hamaliel y que bien podía contar con las mismas características de éste o, considerando que toda la flota de los Splicers se encontraba en órbita y sumando la información que había en el Torreón de Warum, lo que hay más adelante tenía que tratarse de un arma de poder inimaginable. Esto era apoyado por la palabra "Espada" dicha por Kars.

Lyca, Ben y Natalia frenaron en seco al ver que el interior del templo repleto de pinturas y estatuas no tenía salida.

Lyca: No hay paso.

Sabrina Oxford: ¡Ya lo sé!

Ben Arlert: El Kaidon nos dijo que este era el único camino.

Natalia Kristeva: El único que no se debió haber usado en, ¿qué? ¿Décadas?

Sabrina Oxford: Debe haber algo... Un mecanismo oculto o un cerrojo.

Natalia Kristeva: Veo difícil que los Sangheili hagan ese tipo de cosas.

Lyca: ¡Ja! Si hubieras visto como vencí al payaso de atrás ya no pensarías eso. Además, se ha dicho que los Sangheili son más parecidos a los seres humanos a otras razas alienígenas conocidas.

Natalia Kristeva: ¿Por qué lo dices?

Lyca: Piénsalo, ¿dónde ocultarías un interruptor? Fácil. Los mejores escondites siempre están a la vista.

Lyca señaló la pequeña estatua de un Sangheili sosteniendo una Espada de Energía y como si fuera un juguete levantó su cabeza y presionó el botón que sobresalió El mural que estaba frente a ellos, que mostraba un ritual funerario Sangheili, se abrió hacia un camino que llevaba al exterior.

Sabrina Oxford: Yo... Lo decía de broma.

Natalia Kristeva: Creo que... Necesito unas vacaciones.

Ben Arlert: Las coordenadas del objetivo están justo del otro lado. Movámonos.

Las ruinas del templo fueron reemplazadas por riscos que rodeaban un gran cañón con agujeros que parecían ojos observando el abismo que había abajo. Los cuatro se acercaron al precipicio y avistaron del otro lado una entrada de un diseño exótico que no hizo más que reforzar las sospechas de Lyca de que aquello debía ser de la misma naturaleza que el Observatorio de Hamaliel.

Edel 'Vadam (Radio): Kaidon a todos los puntos ¡El último Scarab se retira! ¡Presionen!

El cañón tembló. Varios Banshee aparecieron por encima atacando las extremidades de la Plataforma de Asalto Ultrapesada que avanzaba torpemente entre la roca. Al detenerse, apoyado con los propulsores bajo su cubierta, el Scarab pegó un gran salto hacia el cañón, adhiriéndose a las paredes al enterrando sus patas en los huecos.

Natalia Kristeva: Eso no parece ninguna retirada.

Sabrina Oxford: Tenemos que hacer algo.

Lyca: ¿Desde aquí?

Limitado de movimiento, la tripulación del caminante se puso manos a la obra. Los Unggoy preparon los Cañones de Plasma montados listos para hacer retroceder a los Banshee de los Nobles permitiendo así que fueron blancos al alcance del Cañón de Plasma Pesado del caminante mientras que el resto se armó con Cañones y Lanzadores de Plasma para hacer frente a los Phantom.

Zinnia 'Vadam (Radio): ¡Kaidon, las fuerzas de los Splicers se están movilizando a nuestra posición! ¡Algo grande viene hacia nosotros!

Lyca y el Equipo Épsilon miraron al cielo temiendo que el asteroide ya se encontrara ya presa de la gravedad del planeta pero en vez de eso vieron como un objeto gigantesco venía en caída libre hacia el abismo.

Ben Arlert: ¡Cúbranse!

Los cuatro corrieron hacia los huecos para resguardarse. El objeto desconocido, al caer, aplastó al Scarab con una de sus poderosas extremidades mientras que con las otras dos se sujetó de los riscos para alzarse y revelar su forma. Una Torre de Asedio Ultrapesada equipada con armas estacionarias, vehículos e infantería propios de los Splicers.

Sabrina Oxford: ¡¿Qué demonios es eso?!

Ben Arlert: Es... Maldita sea. Es un Kraken.

Sabrina Oxford: ¿Un qué?

Natalia Kristeva: Un Kraken. Pensé que solo eran un mito de la Gran Guerra.

Sabrina Oxford: ¿Un mito? ¿Cómo que un mito?

Natalia Kristeva: No hay nadie vivo que confirmara su existencia.

Edel 'Vadam (Radio): ¡Zinnia, necesitamos refuerzos!

Zinnia 'Vadam (Radio): La flota de los Splicers ha rodeado los Ojos ¡No pueden atravesarlos!

Edel 'Vadam (Radio): ¡Diles que mantengan una distancia prudente pero que busquen como romper su formación! Nosotros veremos como enfrentar esta cosa.

El Kaidon evaluó la situación. Habían perdido pocas naves cazando los Scarab pero no podían hacer frente a semejante constructo. Toda la carcasa y extremidades del Kraken estaban reforzadas por una aleación desconocida producida seguramente por los mismos Splicers para esa situación.

Podía ordenar a todos los Banshee bombardear la cubierta pero eso los haría vulnerables a los cañones antiaéreos y por lo mismo no podía enviar Phantom para incursionar en el interior para atacar el núcleo. Los segundos en los que descartaba cada estrategia era tiempo perdido equivalente a la cercanía del asteroide con sus tierras. Tenía que pensar en algo y rápido. Usar todo lo que estuviera a su disposición.

Ben Arlert: Kaidon, estamos abordando el Kraken por una de las patas. Espero no molestarlo con un poco de fuego de cobertura.

El Kaidon vio las identificaciones de Lyca y el Equipo Épsilon quienes efectivamente estaban escalando por la pata de la Torre de Asedio que coincidentemente había caído cerca de su posición y la estaban usando para llegar hasta la cubierta del Kraken.

Edel 'Vadam (Radio): Spartan, admiro su sentido del deber y valentía pero, ¿qué es lo que tienen en mente?

Natalia Kristeva: El blindaje del Kraken hace imposible derribarlo desde afuera. Lo mejor es entrar y destruir el generador pero para eso necesitamos que nos cubran de los cañones antiaéreos. A una distancia segura pueden mantenerlos ocupados sin exponerse al peligro.

Edel 'Vadam (Radio): Bien, Spartan. Seguiremos su plan ¡Todos los puntos! ¡Cubran a Épsilon!

Como un pequeño enjambre de avispas, los Banshee de los Nobles comenzaron a girar alrededor del Kraken mientras dejaban escapar ligeras ráfagas que llamaran la atención de los tripulantes. Lyca y el Equipo Épsilon ya se encontraban escalando la primera articulación de la extremidad del Kraken con la ayuda de los imanes que tenían en sus botas.

Lyca: ¿Qué se siente tener el respeto de un rey?

Ben Arlert: Intentaré que no se me suba a la cabeza.

Los cuatro, ya en la punta de la articulación, fueron avistados por un líder Splicer. Ben, haciendo gala de su precisión, apuntó y disparó su rifle de francotirador contra la cabeza del enemigo antes de que ordenara a sus esbirros atacarlos.

Una vez que Ben se aseguró de que todos los Splicers estuvieran ocupados lidiando con los Banshee, se deslizó junto con sus compañeras por el resto de la articulación, apoyándose de la Mochila Propulsora para acelerar e impulsarse hasta la conexión de ésta con la torre. Lo que quedó fueron unos cuantos metros que subieron con algo dificultad debido a la intensidad del combate.

Ben Arlert: ¡Estamos a bordo del Kraken!

Edel 'Vadam (Radio): El generador debe estar abajo. Busquen un camino y...

Un sonido mecánico se escuchó en el interior del Kraken causado por el ascenso de una plataforma en donde Kars se mostró entero y sin heridas, ni siquiera rastros de cicatrices, visibles.

Kars 'Kranom: ¿Creíste que me habías derrotado?

Lyca: Mentiría si dijera que sí.

Sabrina Oxford: ¡¿No habías dicho que lo habías derrotado?!

Lyca: Dije que no quería averiguarlo. Es una apuesta que perdí. Lo que me sorprende es que nos haya alcanzado tan rápido.

Kars 'Kranom: He contemplado muchos escenarios. Me tomó tiempo pero me permitió analizar la situación para alejar a la Flota de los Nobles y cerciorarme de que la mayoría no interfiriera con mi objetivo. La única interrogante era ver como había evolucionado la Xytarita en ti y que tipo de tácticas emplearías contra mí. El que no usaras la Xytarita considerando lo que le hace a tu cuerpo era algo que había tenido en cuenta y por ello decidí preparar esta arena para el segundo encuentro.

Lyca: ¿Así que tengo que patearte el trasero otra vez solo para demostrar quien de nosotros es más fuerte?

Kars 'Kranom: Puedes verlo como quieras. Para los demás no soy más que un obstáculo. Un enemigo más. Pero a mis ojos, todos ustedes no son más que insectos que se retuercen y huyen de la inevitabilidad de su aniquilación. Pero tú, Lyca, eres una variable en constante cambio a la que pienso definir con mis propias manos. Pienso usar todo mi poder para acabar contigo.

Lyca: (Suspiro).

Ben Arlert: Lyca, debes estar exhausta por haber peleado contra él en la zona del templo. Puedes ir por el generador mientras nosotros lo detenemos.

Lyca: Ni hablar. Este monstruo no es ni de cerca igual al de la Guarida de los Simbiontes, no podrían hacerle ni cosquillas. Además, no saben cuantas ganas tengo de hacer que cierre sus maldito hocico. Ustedes vayan por el generador, yo me encargaré de este payaso.

Ben Arlert: ...Ten cuidado. Segunda. Tercera. Vamos.

Las Spartan siguieron a su líder aunque dudando al igual que él al dejar a Lyca atrás, sin embargo, ella ya había avanzado hacia Kars con paso decidido mientras contaba la munición de su Halcón de Luna.

Kars 'Kranom: ¿Hmm? ¿Insultas la nobleza de mi invitación con esa arma?

Lyca: Tu cara es un insulto para mis ojos. Pero como era el dicho, ¿cuánto más feo estés más dura es la caída? ¿O era cuanto más alto? De cualquier modo, las dos aplican para ti.

Kars 'Kranom: Ya veo. Entonces vamos.

Lyca se estuvo quieta al igual que Kars. Si bien el Splicer Prime había sacado cuchillas afiladas de sus antebrazos, no mostraba una posición de lucha. Era como si no mostrara signos de agresividad alguna. Esa posición despreocupada la hizo dudar y no disparar su arma. Algo tenía que tener entre manos ¿Como iba a luchar alguien sin la voluntad de pelear?

Kars 'Kranom: ¿Qué pasa? ¿No atacas? Bien, entonces, ¡empezaré yo!

En un parpadeo de Lyca, Kars se aproximó hacia ella blandiendo sus cuchillas pero para cuando ella apenas levantó su Cañón de Mano un destello fugaz la cegó momentáneamente y al recuperar su visión notó que Kars había desaparecido. Ella por poco cae de sentón por la impresión pero aprovechó el movimiento en falso para apuntar hacia todas direcciones para encontrar al Splicer Prime.

Nada. Más allá de los baterías antiaéreas que, ahora que estaba ahí, podía ver que operaban de forma automática no encontraba ni rastro del Splicer. Se había esfumado como si fuera un espectro. Inmediatamente, Lyca se sugestionó y temió que todo se tratara de una visión similar a la que experimentó en el Torreón de Warum. Inocentemente se pellizcó el brazo con tal fuerza que por poco se arrancaba la piel con todo y tecnotraje pero todo parecía estar normal.

No escuchaba susurros. El sabor agrio de su sangre no estaba en su garganta. Solo tenía un leve dolor de cabeza al que relacionó con los insoportables sonidos de disparos tanto dentro como fuera del Kraken. Pero no había ningún indicio de Kars por ninguna parte.


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La Fuente de los Ecos

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