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Punta de Lanza

Sephirot Graal, Territorio de Vadam, Sanghelios

Hol 'Vadam (Radio): Kaidon, un grupo de Splicers ha aterrizado en el Sephirot Graal. Lo están plagando de una toxina.

Edel 'Vadam: Entonces ya lo saben... Aterrizaremos aquí.

El Phantom se desvió al esquivar un grupo de cápsulas de descenso enemigas. Tanto el Equipo Épsilon como el Kaidon y varios soldados de la Familia de los Nobles se encontraban ahora en una sección de la montaña. Su objetivo, según Edel, era llegar hasta la zona superior donde se asomaba la torre más alta.

Edel 'Vadam: ¡Los Splicers no deben adueñarse de esta nave bajo ninguna circunstancia!

Sabrina Oxford: ¡¿Nave?!

Sabrina volteó a ver a sus compañeros quienes respondieron encogiéndose en sus hombros. Lyca observó la torre al avanzar y se percató de que realmente no se trataba de una edificación ya que se encontraban encima de una nave que debió haber sido derribada hace milenios considerando su estado actual.

Natalia Kristeva: ¡Enemigos!

Varias cápsulas de descenso cayeron al frente de ellos. Soldados Splicers surgieron con la peor forma posible. Sus cuerpos ya habían sido trastornados completamente por la Xytarita y su única manera de mantener cierto nivel de conocimiento era a través de un traje especial.

Edel y sus guerreros lucharon frente a los científicos Sangheili mientras los Spartan les proporcionaban fuego de cobertura. Naves de descenso llegaron de los cielos y le correspondió a Épsilon liquidarlos para poder seguir avanzando. Al final se detuvieron en una torre donde el Kaidon les indicó entrar para estar en una plataforma en la que la guardia intentó hacer funcionar para que se desplazara hacia la torre mayor.

Lyca no soportó no echar un vistazo y se encontró ante tecnología que jamás había visto en su vida. Pensó que seguramente era tecnología Forerunner pero se veía incluso más antigua que la que ella había visto en Kerberos.

Lyca: No entiendo, ¿cómo saben los Splicers lo que vamos a hacer? ¿Qué clase de nave se supone que es esta?

La plataforma se sacudió y comenzó a desplazarse como si fuera una góndola.

Edel 'Vadam: Se dice que el Kaidon de todos los Kaidons controlaba esta nave. Era su tesoro. Una nave tan poderosa capaz de oscurecer los soles. Ahora reposa aquí. Ha estado a cargo de mi familia por generaciones y la hemos usado para evitar catástrofes que atentaron contra nuestra existencia.

Ben Arlert: Entonces, ¿durante la guerra...?

Edel 'Vadam: ...Yo mismo la usé para acabar con el imperio de los San 'Shyumm. Ustedes acabaron con la flota más poderosa del Covenant pero yo lo eliminé de raíz... ¿Quién iba a pensar que lo usaría contra nuestros hermanos?

Zinnia 'Vadam (Radio): Kaidon, ¡se acercan proyectiles desde el meteoro!

Todos observaron la posición del Eco y notaron como de éste salieron disparados proyectiles cargados de Xytarita en dirección a la torre mayor. Los residuos de los impactos chocaron con la góndola provocando que se detuviera y proliferara un horrible sonido.

Ben Arlert: ¡Salten!

Al caer y regresar a la montaña habían logrado sobrevivir al colapso de la plataforma que cayó hacia las profundidades. Luego de evitar más proyectiles y sobrevivir a una avalancha generada por los mismos impactos de Xytarita, el grupo llegó a las instalaciones de la milenaria nave.

Ya adentro había cristales de Xytarita que habían llegado gracias a los proyectiles del Eco. Los guardias de Edel buscaron los controles para sellar todos los accesos a fin de impedir que los Splicers consiguieran adentrarse. Los temblores de la batalla que se libraba en el exterior preocuparon al Kaidon y a sus guerreros pero si el plan de los humanos terminaba por beneficiarlos entonces no tenían otra opción.

Edel 'Vadam: El puente no se encuentra lejos.

Ben Arlert: Kaidon... ¿Cuál es el plan?

Edel 'Vadam: Esta nave tiene la energía suficiente como para destruir lunas. Usando la potencia correcta es posible dañar al Eco lo suficiente como para abrir un hueco. Ahí entrarán ustedes.

Sabrina Oxford: Suena... Muy arriesgado.

Natalia Kristeva: Pero es nuestra única manera ¿Quién sabe cuándo podremos predecir la llegada de otro Eco? Tal vez, cuando lo sepamos, sea tarde.

Avanzando hacia adelante, Lyca detuvo a los Spartan. Los Sangheili los imitaron y se detuvieron. Lyca se había percatado del agrietamiento de los cristales de Xytarita. Estos se rompieron y liberaron criaturas de cuerpo gelatinoso y alargado que chillaron al ver presas de las que podían alimentarse.

Ben Arlert: ¿Qué demonios?

Lyca: ¡Metroid!

Todos arremetieron contra las criaturas. Los Dusktroid, aunque vulnerables a cualquier otra cosa además del frío, eran terriblemente resistentes. Ni siquiera el plasma sobrecalentado de las Espadas de los Sangheili podía hacerles algo ya que los Dusktroid eran capaces de absorber esa energía.

Lyca volvió a abusar de la Pila de Xytarita para destruir a las criaturas. Para cuando cayó el último presente en la sala escucharon un rugido de mal augurio. Edel prosiguió alentando al resto a no perder más tiempo. Juntos subieron por escaleras y atravesaron pasillos en mal estado. Los guardias Sangheili debían reconectar las capsulas de energía para abrir las puertas importantes.

Más Dusktroid. Las criaturas aparecían en cada puerta que abrían y Lyca tenía que arriesgar su frágil salud para abrir una brecha. Cada vez que desactivaba la Pila de Xytarita sentía un mareo tremendo y como su cabeza era puesta en agua hirviendo. En cada ocasión escuchaba susurros pero no podía distinguir lo que decían.

Sabrina Oxford: ¡Cuidado!

La mujer empujó al Kaidon cuando una criatura surgió del vacío de las instalaciones. La bestia sujetó a Sabrina con sus látigos y comenzó a succionar su energía a una gran velocidad. De no haber sido por la intervención de Ben quizá no la habría contado. La criatura rugió y usó la energía para expulsar de su interior un grupo de Dusktroid de menor tamaño.

Lyca se puso al frente y se cargó con Xytarita para repeler a los Dusktroid. Eso llamó la atención de aquella bestia, una Matriz Metroid, por lo que usó sus tentáculos para aferrarse al cuerpo de Lyca quien se encontraba debilitada por el veneno. Ahora Edel intervino y con su Espada de Energía cortó los tentáculos de la Matriz Metroid dejando al resto pulverizar sus restos para que regresaran de vuelta la penumbra.

Un sistema de emergencia revitalizó a Lyca. Este hacía que su infusión con la Sivarita puesta previamente por los Scavengers disminuyera los síntomas. Tristemente, como sabía desde antes, esto sólo era un analgésico. La única forma de detener su corrupción supuestamente era eliminando la fuente de los Ecos.

La última puerta se abrió. Se encontraban en la torre más alta desde donde se podía ver como una de las naves capitales de los Splicers caía derrotada pero no era un motivo de festejo puesto que también dos naves de la Familia de los Nobles se encontraban derribadas.

Edel fue a los controles. La energía de la nave se reestableció. Una absurda cantidad de energía emanaba por todas partes. En la cima se encontraba el Eco en posición para impactar en cualquier momento. Más fragmentos salían disparados de este pero ahora no podían atravesar el escudo del Sephirot Graal.

Edel 'Vadam: Ya va siendo hora.

Natalia Kristeva: Pero, juzgando por cómo va llegando... Tenemos poco tiempo.

Edel 'Vadam: Entonces más les vale darse prisa. Zinnia, la Lanza se está preparando, ven y lleva a los Spartan al Eco cuando sea atravesado.

Lyca: Esperen... Algo ocurre.

Tentáculos gigantes abrazaron la torre. Dusktroid aparecieron y rodearon la edificación para proceder a enterrar sus colmillos para agrietar el escudo al absorberlo. La bestia resultó ser la misma Matriz Metroid que habían combatido antes.

Finalmente consiguieron romper el casco del puente. Los Dusktroid se infiltraron y se aferraron a todos los presentes. Lyca terminó siendo el objetivo primordial al tener la mayor cantidad de Xytarita presente en su cuerpo. Detrás de la Matriz Metroid apareció un Phantom y de este salió un Splicer Prime que blandió su Espada de Energía hacia el Kaidon.

Edel se encontraba ocupado exterminando a las crías Dusktroid y no evitó la estocada del Splicer Prime. Sin embargo, el Kaidon soportó el dolor y con su Espada de Energía rebanó el brazo del Splicer Prime quien retrocedió sólo para dejar que el veneno regenerara su extremidad.

Lyca era incapaz de hacer algo. Los Dukstroid absorbían su energía. Los miembros del Equipo Épsilon no estaban en las mejores condiciones. Estaban contra la pared pero entonces disparos de plasma erradicaron a la mayor parte de los Dusktroid que rodeaban la torre.

Las fuerzas la Familia de los Nobles atacaron al Splicer Prime y a los Dusktroid permitiendo a Lyca y los Spartan liberarse. La energía de la milenaria nave finalmente se disparó atravesando a la Matriz Metroid, romper los cielos y colisionar contra el Eco. Destellos de energía azulada y verde iluminaron el cielo. El Eco había sido perforado.

Edel 'Vadam: Spartans, ¡es ahora o nunca!

El Equipo Épsilon corrió hacia el Phantom aliado más cercano pero éste fue derribado. Una brecha desliespacial se abrió justo al lado de la torre. Una nave Splicer comenzó a atacar el complejo causando un caos. Todos cayeron hasta la parte inferior del puente. Fuerzas Splicers y Dusktroid invadieron el lugar y cargaron sus armas contra todos ellos.

Todo estaba pasando demasiado rápido. Los enemigos estaban por ejecutarlos. La flota de los Nobles derribada. El Eco, fragmentado pero aún firme en su objetivo ¿Hasta ahí iba a llegar? Mientras los Spartan pensaban en medidas desesperadas, Lyca solamente suspiró y se puso de pie. La energía de Xytarita comenzó a invadir su cuerpo. Soportó el dolor. El veneno transformó su interior pero se encargó de que este no corrompiera su mente puesto que era su fortaleza.

Cuando el dedo de uno de los Splicers rozó el gatillo, Lyca fue hacia él y con su fuerza enterró su puño en su corazón para extraérselo. Los demás enemigos vieron horrorizados el acto. Los Dusktroid sintieron hambre por la emanación de Xytarita así que se desplazaron hacia Lyca quien los sujetó de los tentáculos para partirlos ahí mismo sin esfuerzo. El puente fue testigo de una masacre total y ahora lo único que se interponía entre ella y el Eco era la flota de los Splicers.

Ben Arlert: Lyca, ¿qué piensas hacer?

Lyca: Terminar con esto de una maldita vez.

Ben Arlert: ¡Espera!

Lyca se arrojó al vacío. Entre la masiva destrucción que había en los cielos se aferró a un Banshee. Abrió la cabina y enterró su Cuchillo de Combate en la cabeza del enemigo. Luego de tener el control del vehículo, usó la Xytarita para potenciarlo completamente. Un acto que poco a poco comenzó a dañarla física como mentalmente. Su objetivo era llegar al Eco y nada iba a detenerla.

El veneno se hizo uno con ella. Lo dejó todo atrás y, sin embargo, sus memorias fueron todo lo que guardó. Sus amigos. Su familia. Ya no estaba luchando solo por ella misma. Iría al fin del mundo con tal de asegurarse de que todo saliera bien. En adelante y hacia el futuro puesto que esa siempre fue su causa.

Lyca atravesó los cielos y se halló en el vacío del espacio. Como temía, el Eco se estaba regenerando del impacto. Usando toda la potencia de la Pila de Xytarita avanzó a toda velocidad. A medida que se acercaba podía escuchar los susurros.


Cámara de Gazardiel, Interior del Eco de Oscuridad, Órbita de Sanghelios

¿Cuánto tiempo había pasado? Lyca se levantó tan pronto como recordó estar con vida puesto que ahora no se sentía como ella. Cada centímetro de su cuerpo se sentía diferente y lo único que quedaba eran sus memorias. Cada fragmento volvió a su mente y fue que con su Transgresor en mano avanzó a terminar con todo.

Las transmisiones del Equipo Épsilon intentaron en repetidas ocasiones contactar con ella pero la radiación del interior del Eco era tal que causaba una interferencia. Lyca sabía bien lo que tenía que hacer. Debía colocar el módulo de datos en la "consola de control".

Lyca caminaba con pie de plomo. No le hacía para nada feliz sentirse como en su casa en esa cosa ¿Acaso había perdido su humanidad? Tal vez lo había hecho desde ya hacía mucho tiempo y lo había olvidado. Había querido olvidarlo todo y comenzar de nuevo.

Una de las incontables puertas que había adentro se abrió. Dusktroid emergieron de unas incubadoras e intentaron aferrarse a Lyca para consumirla. Sin embargo, ella simplemente liberó ciertas descargas de energía con los que desintegró el cuerpo gelatinoso de las criaturas.

La senda prosiguió por un gran pasillo. Donde los Dusktroid surgían prematuros y hambrientos. Lyca con su simple presencia los evaporizaba. Ese poder que mencionaba Vorkis era ciertamente indescriptible pero a diferencia de él, su voluntad era más fuerte. A esas alturas, no estaba dispuesta a rendirse.

Al cruzar la puerta final se encontró en la cámara principal del Eco. En este se encontraba una Matriz Metroid conectada mediante sus tentáculos al Eco. La criatura se enteró de la presencia de Lyca pero no podía hacer nada más para defenderse que usar a su propia progenie como defensa.

Lyca, asombrada por el estado de la Matriz, olvidó su habilidad para contener a los Dusktroid por lo que fue sujetada fuertemente por éstos quienes además comenzaron a drenar su energía. Lyca les dio lo que ellos querían y liberó una gran cantidad de Xytarita para engordar a los Dukstroid de poder hasta reventarlos.

Una vez que se encontró libre, la mujer se desplazó velozmente hacia uno de los tentáculos de la Matriz Metroid y lo arrancó con sus manos. El dolor fue insoportable para la criatura que tenía que mantenerse en esa posición para mantener el Eco estable. Sin más opción recurrió a sus descendientes para frenar a Lyca pero ella se lo impidió.

En cada oportunidad que tenía, Lyca sujetaba los tentáculos de la criatura y los desconectaba del Eco. La Matriz Metroid rugía en cada iteración hasta que finalmente se soltó de la membrana principal poniendo en riesgo toda la misión.

El Eco había comenzado a colapsar sobre sí mismo. Desesperada, Lyca fue hacia la membrana y se aferró a él. De la piel interior del Eco brotaron látigos que la sujetaron con fuerza. Lyca activó la Pila de Xytarita proporcionando la fuente que necesitaba el Eco para mantenerse estable.

Susurros resonaron en su cabeza. Eran inentendibles pero más fuertes. Atacaban sus memorias que eran su última fortaleza. Lyca se levantó aún sujetada por los látigos y subió hasta la cima. Justo al final de otro pasillo se encontraba una consola hecha de materia orgánica. De alguna manera, quizás por su conexión con el Eco, pudo entender su funcionamiento.

Lyca colocó la matriz de datos en la masa de carne. Un calambre recorrió su columna vertebral. No, no era su cuerpo la que había tenido esa sensación. Ahora ella era el Eco y podía sentir lo que él sentía como si el mismo Eco igualmente fuera un ser vivo. Una entidad olvidada que lo había perdido todo se había sujetado a ella y era su único sustento. Pero ahora ya no había marcha atrás. Era el momento de la verdad.